Sumando la robótica, los tambos pueden triplicar la productividad y la eficiencia aseguran especialistas
El tambo robotizado es un sistema de ordeñe automatizado que utiliza robots para realizar el proceso de forma autónoma y permite que las vacas se ordeñen a su propio ritmo. Especialistas afirman que mejora la eficiencia y la productividad, al mismo t
El tambo robotizado es un sistema de ordeñe automatizado que utiliza robots para realizar el proceso de forma autónoma y permite que las vacas se ordeñen a su propio ritmo. Especialistas afirman que mejora la eficiencia y la productividad, al mismo tiempo que facilita el monitoreo de la salud de los animales y optimiza las condiciones sanitarias, ambientales y de alimentación. Según explicó Miguel Taverna, investigador del INTA, integrar la robótica, sensores y gestión de datos posibilitó un seguimiento continuo de indicadores productivos, operativos y del rodeo, al tiempo que permiten sostener niveles productivos y mejorar la eficiencia en el uso del tiempo y las condiciones de trabajo.
Durante una década de funcionamiento se realizaron registros productivos que permitieron llegar a una serie de resultados entre los que se destacan el promedio de 2,3 ordeños por vaca por día, con consumos cercanos a los 25 kilos de materia seca dentro de dietas diseñadas para alcanzar los 40 litros diarios. En ese esquema, la producción individual promedió los 32 litros por animal, con picos de hasta 37 litros en los mejores momentos evaluados.
30.000 LITROS POR HECTÁREA
En cuanto al sistema completo, la producción se estabilizó en torno a los 30.000 litros de leche por hectárea. Este valor implica triplicar los promedios habituales. Además, se alcanzaron producciones cercanas a los 2.000 kilos de grasa más proteína por hectárea, un indicador que refleja el nivel de eficiencia logrado.
El funcionamiento del robot también aportó información clave sobre la tecnología: con un promedio de 146 ordeños diarios y más de seis ordeños por hora, el equipo mantiene un uso sostenido, acompañado por una buena adaptación de los animales al esquema voluntario. Este comportamiento resulta clave para sostener la producción sin alterar el equilibrio del rodeo, especificó Taverna.