Murió Julio Ricardo: maestro e impulsor de un estilo sobrio, ameno y cautivante en el periodismo deportivo
| Julio Ricardo, el histórico comentarista de TV y radio falleció a los 87 años en una clínica porteña tras sufrir complicaciones...
Murió Julio Ricardo López Batista, más conocido como Julio Ricardo, a los 87 años, una de las voces más emblemáticas y respetadas del periodismo deportivo argentino. El histórico comentarista estaba internado en la Clínica Zabala y complicaciones cardíacas aceleraron su deceso.
Nacido el 13 de enero de 1939 en Buenos Aires, pasó su infancia en el pasaje La Nave, en el barrio de Caballito. Su carrera comenzó en 1957 cubriendo partidos de fútbol para la revista Noticias Gráficas, punto de partida de una trayectoria que se transformó en referencia obligada para varias generaciones.
Una vida dedicada al periodismo deportivo
Hijo del también periodista deportivo José López Pájaro, fundador del Círculo de Periodistas Deportivos de la Argentina, Julio Ricardo creció en un entorno atravesado por el oficio. Trabajó junto a figuras como Luis Elías Sojit, José María Muñoz y Víctor Hugo Morales, entre otros grandes exponentes del medio.
Su estilo directo, sobrio y de gran rigor profesional le permitió construir una voz inconfundible para los amantes del deporte. Se desempeñó como comentarista, cronista y analista en numerosos programas de radio y televisión, y también fue militante y funcionario vinculado al peronismo.
Presencia fuerte en TV y radio
Durante décadas, Julio Ricardo fue una presencia destacada en los principales canales de televisión: trabajó en los canales 9, 11, 13 y ATC. En este último, además, fue interventor durante 5 meses en 1990, en coincidencia con la presidencia de Carlos Menem.
En radio, dejó su sello en emisoras como Radio Colonia, Radio Nacional y Radio Continental, donde integró el equipo de Competencia durante varios años en la década del 80.
Su rol en estos medios marcó un estilo sobrio y exigente, y resultó clave para la profesionalización y el desarrollo del periodismo deportivo en la Argentina. Fue conductor de ciclos como Noticiero Deportivo, Fútbol por TV, Análisis Deportivo, Todos los Goles, Deportes 13, Polémica en el Fútbol, ATC Deportes, El Programa del Mundial, El Último Mundial del Siglo, Los Grandes del Deporte y Tribuna Caliente.
El renacimiento con Fútbol para todos
En 2009 se produjo una suerte de renacimiento de su carrera masiva: se incorporó al equipo periodístico de Fútbol para todos y se desempeñó como comentarista de los partidos de Primera División.
Se mantuvo en ese rol hasta 2013. Más tarde, en 2021, volvió a la pantalla de la TV Pública para participar del programa 70 por el aniversario de esa señal.
Su muerte se produce apenas unos días después del fallecimiento de otros referentes del periodismo deportivo: Guillermo Salatino, Ernesto Cherquis Bialo y Marcelo Araujo, lo que profundiza la sensación de fin de una época en la narración del deporte argentino.
Una vocación heredada y un hogar lleno de periodismo
Según recordó su amigo Julio Lagos en un perfil publicado en Infobae, desde pequeño vivió en Caballito, cerca del taller de los subtes y de la iglesia de Santa Julia. Su padre, José López Pájaro, y otros familiares también fueron destacados periodistas deportivos, algo que explica la temprana pasión de Julio Ricardo por el oficio.
En esa nota, el propio Julio Ricardo contaba: Papá dirigió la revista La Cancha, que durante muchos años compitió con El Gráfico. También hizo Los hinchas, un programa de radio que fue popularísimo. () Y otro tío mío, José, fue director del diario La Mañana de Mar del Plata. Ellos tres influyeron muchísimo en mí, porque en mi casa había un ambiente de diversidad intelectual que me marcó para siempre. Yo le agradezco a los tres, fundamentalmente a mi papá, por haberme comprometido de chico con la lectura, remarcaba.
Del aula al Mundial y una anécdota con Nito Mestre
Maestro de escuela además de periodista, Julio Ricardo le contó a Lagos una anécdota que lo marcó. Gracias a su trabajo, viajó al Mundial de Inglaterra 1966. En pleno furor de Los Beatles, a su regreso llevó a sus alumnos al cine a ver la película Yeah, yeah, yeah (Anochecer de un día agitado).
A la salida, uno de los chicos le dijo: ¡Maestro, esto es genial!. Ese alumno era Nito Mestre. La historia sintetiza el cruce entre cultura popular, docencia y pasión que atravesó la vida del comentarista.
Compromiso político sin estridencias
Siempre frontal, nunca ocultó su cercanía ideológica con el peronismo, aunque eligió ejercerla desde un perfil bajo, sin convertirla en bandera pública dentro de su trayectoria profesional.
Sigo teniendo un compromiso personal con un mundo político y con un universo intelectual que a mí me importa, pero traté de no hacer ostentación de eso nunca. Siempre respeté a los que opinaban diferente, le explicaba a Lagos, marcando una línea de conducta que privilegiaba la convivencia y el respeto en ámbitos donde las diferencias suelen ser visibles.
Esa relación con la política tuvo su capítulo más concreto a comienzos de la década del 90, durante la presidencia de Carlos Menem, cuando asumió como interventor de ATC, el canal estatal que entonces se llamaba Argentina Televisora Color y hoy se conoce como Televisión Pública. Su paso por la gestión fue breve: apenas seis meses.
Messi, Maradona y la defensa de la experiencia
En cuanto a sus preferencias futboleras, no dudó en aquella entrevista con Lagos: He visto grandes jugadores: Beto Alonso, Pelé, J.J. López El mejor del mundo, sin dudas, es Messi Aunque para hablar de fútbol hay que sacarlo a Diego, es aparte Maradona es el más grande de todos los tiempos, sentenció.
Sobre Marcelo Araujo, compañero de ruta durante años, lo elogiaba: Es uno de los éxitos más grandes de la comunicación. Hasta el año 90 se bajaba el volumen del televisor y se ponía la radio. Marcelo logró que la gente escuchara el relato de la televisión y no prendiera la radio para acompañar la imagen, valoraba.
Y en relación con las voces experimentadas que dejan de escucharse por la decisión de muchos medios de apostar casi exclusivamente a las nuevas generaciones, consideraba: Me parece que habría que darle más espacio a las personas mayores, aunque más no sea para acompañar a los jóvenes. No hay que desperdiciar la experiencia, que es muy cara porque requiere mucho tiempo, reflexionaba, en una suerte de testamento profesional.