Contacto

Volver a la portada
Provinciales
El dia La Plata 24/03/2026 07:21 4 min de lectura

Las estructuras democráticas

No sería exagerado decir que el debate en torno a las formas de gobierno y a los sistemas de representación se remonta a los tiempos iniciales de...

Las estructuras democráticas
Foto: El dia La Plata

No sería exagerado decir que el debate en torno a las formas de gobierno y a los sistemas de representación se remonta a los tiempos iniciales del desenvolvimiento social humano. Es razonable pensar que apenas surgieron los primeros grupos con algún sentido de organización, más amplios que el núcleo familiar, debe haberse planteado, de una u otra manera, el problema acerca de cómo dirigirlo. Las naturales crisis derivadas de múltiples factores habrán promovido a su turno valoraciones críticas y exigido adaptaciones en armonía con las nuevas circunstancias, permanentes o transitorias. La historia y aun los atisbos más remotos de la prehistoria confirman esa lógica presunción. Interesante es que todavía el tema se suscite como cuestión de examen y cobren cierta actualidad ideas, conceptos o tendencias cuya aparente novedad u originalidad se desvanece ante un estudio más atento. Hace cuarenta años, con el surgimiento del fascismo en Italia, adquirió notoriedad en casi todo el mundo el corporativismo, exaltado en su momento por Mussolini como la mejor solución ante el fracaso del parlamentarismo democrático. Lo más adecuado para la solución de las dificultades que en la primera posguerra encaraba la Península era, según esa doctrina, acudir a los gremios, consolidados en centrales únicas, para que éstos designaran sus delegados ante un consejo general, que venía a resumir de esta manera la soberanía popular desde el momento que cada habitante debía estar inscripto -encuadrado- en un sindicato de acuerdo a su profesión u oficio.

Por contagio y asimismo a impulsos de una espectacular propaganda, aparecieron en muchos países de Occidente epígonos de esa concepción. Hitler, a su vez, dirigió sus ataques contra el Reichstag -la Cámara de Representantes de la República surgida en Weimar- hasta alcanzar el poder. Su nacional-socialismo no puede ser ubicado en la línea corporativista, pero sí, teóricamente al menos, emparentada con ella. Más tarde, en España, Franco pregonó un sindicalismo que tomaba bastante de uno y otro. Y si nos trasladamos a un régimen que suele ubicarse en el extremo opuesto de aquellos tres como es el comunista, veremos que en esencia, coincide en entregar el poder, desde luego que nominalmente, a tituladas organizaciones obreras pretendidamente representativas -los soviets-, de donde se extrae que el común denominador de las mentalidades totalitarias es el rechazo y negación de las soluciones que arrancan de una amplia, total e indiferenciada elección popular. Cabe aclarar que en todos esos casos la rígida y ortodoxa tesitura inicial fue ablandada con el correr del tiempo, aceptándose la instalación de ciertas ficciones que operaban con el carácter, estilo o nombre de los parlamentos, sin que ello implicara, sin embargo, cambio significativo en cuanto a la esencia del sistema imperante.

No hace falta decir que una genuina representación nacional sólo se obtiene en un clima de absoluta libertad y tal no ocurre cuando impera una dictadura. Sea como fuere, la verdad es que una generación atrás, el corporativismo se exhibió para algunos como el gran descubrimiento político, olvidando que se trataba de una figura con su ciclo cumplido varios siglos atrás. En el medioevo los gremios dominaban la vida municipal. El desarrollo urbano y la aparición de grandes Estados impusieron una reforma. Si ello muestra que no hay instituciones inmutables y que consecuentemente la democracia debe irse adecuando a las nuevas realidades, también advierte sobre la necesidad de mirar hacia el futuro y no hacia el pasado, salvo para extraer de allí las más discretas y oportunas enseñanzas. En períodos de desorientación o de confusión el riesgo de recaer en aventuras e improvisaciones se torna más grave y considerable. Entre nosotros se ha hecho también corriente una frase que alude a la necesidad de cambiar estructuras. No se precisa con exactitud el alcance de la referencia, pero no faltan quienes hablen de modificar hasta la base representativa del Poder Legislativo. Estimamos por ello oportuno meditar al respecto y analizar con mayor cuidado un proceso relativamente reciente. Otro y distinto debe ser el ideal alentado por cuantos, con vocación política, anhelan el perfeccionamiento de algunas o muchas de nuestras prácticas. El ejemplo de las naciones que han logrado los más altos niveles de vida puede y debe guiarnos. En todas ellas, la libertad individual y la democracia representativa, expresadas en el Parlamento, han sido permanentes vigías de su desarrollo.

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS

por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884.

© 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados.

Bienvenido

Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com

Bienvenido

DATOS PERSONALES

Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

El dia La Plata Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por El dia La Plata y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026