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TN 14/03/2026 21:32 3 min de lectura

Extraño experimento de la NASA: enviaron medusas al espacio, se multiplicaron y desarrollaron mutaciones

Una investigación biológica realizada por la agencia en un entorno de microgravedad dejó una de las advertencias más curiosas sobre los efectos de la vida fuera de la Tierra.

Extraño experimento de la NASA: enviaron medusas al espacio, se multiplicaron y desarrollaron mutaciones
Foto: TN

La NASA envió al espacio miles de medusas con el objetivo de observar cómo se desarrollaban en condiciones de microgravedad. El resultado fue sorprendente, pero algo salió mal.

Los organismos se multiplicaron de forma masiva durante el viaje. Hasta ahí, todo normal. Sin embargo, al regresar a la Tierra, muchas de las medusas mostraban graves problemas para orientarse y nadar con normalidad.

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La misión ocurrió en la década del 90, como parte de la misión del transbordador espacial Columbia. Científicos de la agencia llevaron a la órbita terrestre aproximadamente 2500 pólipos de medusa para estudiar su crecimiento en ausencia de gravedad.

Durante los nueve días que duró el experimento, los organismos se reprodujeron hasta alcanzar una población cercana a los 60.000 individuos. Si bien fuera de la Tierra el desarrollo parecía normal, el panorama cambió cuando los animales regresaron a un entorno con gravedad terrestre.

El experimento que buscaba entender cómo funciona el equilibrio

La investigación fue dirigida por la científica Dorothy Spangenberg, quien eligió a las medusas por una característica clave: estos animales poseen un sistema sensorial que les permite detectar la gravedad y mantener la orientación en el agua.

Ese mecanismo biológico cumple una función similar a la que tiene el sistema vestibular en los seres humanos, responsable del equilibrio y la percepción espacial.

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Los investigadores querían observar qué ocurría cuando ese sistema se desarrollaba en microgravedad, un entorno donde el estímulo gravitacional prácticamente no existe.

En el espacio, las medusas crecieron sin señales evidentes de problemas. Sin embargo, al regresar al agua de mar en la Tierra, los científicos detectaron comportamientos muy distintos a los del grupo de control que nunca abandonó el planeta.

Las medusas nacidas en el espacio no podían orientarse

Al analizar a los ejemplares que se habían desarrollado en órbita, los investigadores detectaron alteraciones claras en su comportamiento. Muchas nadaban de forma descoordinada y tenían dificultades para mantener una orientación estable.

Los estudios también registraron otros síntomas relacionados con el sistema de equilibrio: movimientos erráticos, problemas motores para desplazarse y episodios similares al vértigo que les impedían estabilizarse en el agua.

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La explicación más aceptada está vinculada con la forma en que se desarrolla el sistema sensorial que detecta la gravedad. Durante las primeras etapas de crecimiento, los receptores necesitan ese estímulo constante para calibrarse correctamente. En ausencia de esa referencia física, los órganos se forman de manera imperfecta.

Cuando los animales regresaron al entorno terrestre, sus sensores recibieron señales contradictorias y el sistema de orientación dejó de funcionar con normalidad.

Una pista inquietante para el futuro de la vida humana fuera de la Tierra

El experimento continúa siendo citado en estudios sobre biología espacial porque plantea una pregunta que todavía no tiene respuesta definitiva: qué ocurriría con los seres humanos que nacieran y crecieran fuera del planeta.

Si el sistema de equilibrio se desarrolla en microgravedad durante etapas tempranas de la vida, podría adaptarse a ese entorno y luego tener dificultades para funcionar bajo la gravedad terrestre.

En otras palabras, una persona nacida en colonias espaciales o en otro planeta podría experimentar problemas de orientación severos si alguna vez intentara vivir en la Tierra.

Décadas después del experimento, los resultados siguen formando parte de las investigaciones que analizan cómo la vida se adapta a entornos extraterrestres y cuáles podrían ser las consecuencias biológicas de habitar el espacio durante generaciones.

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