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La Pirámide 13/03/2026 15:24 2 min de lectura

Gualeguay encontró una forma de pavimentar más cuadras con el mismo presupuesto

En un contexto donde los presupuestos municipales enfrentan cada vez más restricciones, algunas ciudades de Entre Ríos están explorando alternativas para poder avanzar en obras urbanas con presupuestos más acotados.

Gualeguay encontró una forma de pavimentar más cuadras con el mismo presupuesto
Foto: La Pirámide

Gualeguay encontró una forma de pavimentar más cuadras con el mismo presupuesto

Uno de los casos que viene llamando la atención es el de la ciudad de Gualeguay, donde el municipio decidió incorporar el pavimento articulado (adoquines de hormigón) como uno de los sistemas constructivos para sus calles urbanas.

La experiencia muestra que, con esta tecnología, es posible extender significativamente la cantidad de cuadras pavimentadas utilizando recursos similares.

Los números que explican la decisión

De acuerdo con relevamientos técnicos realizados en la propia ciudad, el costo del pavimento articulado ronda los $52.000 por metro cuadrado, mientras que una calle de hormigón elaborado tradicional puede acercarse a los $99.500 por m².

Llevado a una escala más cotidiana, una cuadra estándar de 100 metros de largo por 7 metros de ancho puede ejecutarse aproximadamente por:

$36 millones con pavimento articulado

cerca de $70 millones con hormigón convencional

La diferencia supera los $30 millones por cuadra.

Esto significa que, con un presupuesto similar, es posible ejecutar una cantidad considerablemente mayor de cuadras pavimentadas. Casi el doble según los números de la ciudad de Gualeguay.

Ventajas operativas que también pesan

Además del costo, el sistema tiene algunas características que explican por qué muchas ciudades del país lo están incorporando a su planificación urbana. Siguiendo al sector privado, ya que los barrios privados lo vienen realizando hace ya mucho tiempo.

Entre ellas:

Habilitación inmediata al tránsito, sin esperar tiempos de fraguado prolongados.

Facilidad de reparación ante intervenciones de servicios (agua, cloacas, gas o telecomunicaciones).

Menor generación de residuos de obra, ya que las piezas pueden retirarse y recolocarse.

Mayor participación de mano de obra local, especialmente en la etapa de colocación.

Estas condiciones permiten ejecutar obras de forma más ágil y con menor impacto en la circulación cotidiana.

Un debate que empieza a instalarse

La experiencia de Gualeguay se suma a otras ciudades del país y la provincia, que comenzaron a evaluar distintas tecnologías de pavimentación para optimizar el uso de recursos públicos.

Lejos de tratarse de una discusión técnica cerrada, el tema empieza a aparecer cada vez más en las agendas de planificación urbana: cómo lograr que los presupuestos municipales alcancen para realizar más infraestructura urbana.

En ese contexto, experiencias como la de Gualeguay muestran que la elección del sistema constructivo puede influir significativamente en la cantidad de obra que una ciudad logra concretar.

Y abre una pregunta que cada vez aparece con más fuerza en muchos municipios:

si existen alternativas que permiten avanzar más rápido y con menores costos, ¿vale la pena analizarlas para ampliar los planes de pavimentación urbana?

La Pirámide Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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