Fueron de aniversario y terminaron varados por la guerra: la odisea de una pareja argentina en Dubai
Gabriela Dueñas (62) y Jorge Rachid (76) son dos profesores universitarios que viajaron para celebrar sus 10 años juntos. Pero empezaron a estallar los misiles y quedaron ocho días a la deriva. Cómo regresaron al país.
Danger fue el mensaje que apareció en rojo en la pantalla de todos los celulares del grupo de 24 personas que estaban alojados en el hotel Mena en Dubai. Primero, llegaba en árabe y después en inglés. La advertencia era evidente, se venía un ataque y había que buscar urgente un refugio.
Gabriela Dueñas (62) y Jorge Rachid (76) estaban entrando a su habitación cuando les llegaron las alertas. Cerramos las cortinas y nos metimos adentro del baño porque era el lugar más interno. Decía que había que alejarse lo más posible de ventanas y puertas, explica Gabriela a Clarín.
La pareja había viajado para celebrar diez años juntos y lo que debía ser el final de un viaje romántico y esperado terminó convirtiéndose en una odisea por volver a casa.
Nosotros somos profesores universitarios y viajamos mucho por Argentina. Fuimos juntando puntos y pudimos hacer un canje de millas y elegimos ir a Turquía, cuenta la mujer.
El viaje consistía en nueve días en Turquía, donde recorrieron Estambul y Capadocia, y tres en Dubai, un regalo que les hizo la agencia de viajes. "Estando ya a punto de viajar, la agencia de viajes nos ofreció tres días en Dubái, a modo de yapa como se dice acá en la Argentina, dice Gabriela.
En los primeros días en la ciudad árabe visitaron el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, hoteles de lujo y las islas artificiales. Pero el tercer día cambió todo: Primer día todo bien, el segundo día también. En el tercero cayó la guerra.
Antes de las alarmas, hubo una señal que no supieron interpretar. Escuchamos un ruido como un avión que está por aterrizar. Mirábamos para todos lados y no veíamos ningún avión. Después empezamos a sentir otros ruidos y no eran aviones, eran misiles.
Y agrega: "Me saqué una foto delante del hotel de la vela, y cuando veo en las redes estaba todo destruido por un drone", dice sobre el Burj Al Arab, que fue alcanzado por un misil.
Desde ese tercer día, el hotel Mena, donde se alojaban, se transformó en su refugio. Las alertas sonaban y todos corrían a esconderse. Todas las luces permanecían apagadas hasta nuevo aviso. Horrible, muy feo, recuerda.
Una vez, Gabriela salió al balcón y vio algo que todavía le cuesta describir: Levanto la vista y veo llamaradas por atrás de mi hotel. Un misil había impactado en el estacionamiento de un shopping que estaba en la manzana de atrás del hotel donde se hospedaba la pareja.
Ese pedazo de misil que cayó en la parte del estacionamiento mató a una persona. Nosotros habíamos estado esa mañana ahí, en ese mismo shopping, porque fuimos a cambiar plata, relata.
A partir de ese momento, el viaje se convirtió en una carrera para salir del país. Todos los vuelos fueron cancelados y el aeropuerto fue atacado por misiles. El grupo quedó varado durante ocho días.
Crisis en medio del encierro
Nos comunicaron que nuestro vuelo estaba cancelado, porque también habían atacado el aeropuerto. Estuvimos varados ocho días. El costo del hotel, comida, todo fue sustentado por nosotros, explica la mujer.
El encierro y la tensión empezaron a afectar al grupo de 20 argentinos y cuatro colombianos. Entre los turistas había personas mayores, jóvenes y hasta niños, que comenzaron a sufrir distintos problemas de salud.
La asistencia al viajero se venció y los nervios del grupo crecían. Jorge Rachid es médico, al igual que otro pasajero, y quedaron a cargo de asistir a los enfermos.
En el grupo de 24 personas, mi compañero es médico. Y había otro médico más, un oftalmólogo. Porque se dieron varias situaciones, varias personas con una gastroenteritis, con vómitos, diarrea. Algunos ya venían de Estambul descompuestos, otros ahí, relata.
La situación se volvió más compleja cuando uno de los pasajeros colombianos sufrió un preinfarto y otro una fuerte reacción alérgica.
Hubo un hombre colombiano que estaba con nuestro grupo, que hizo un preinfarto. Había una mujer de 85 años que estuvo descompuesta cerca de dos o tres días. Había una adolescente que no paraba de llorar que quería volver a su casa, sigue.
El grupo buscó alternativas porque no podían seguir ahí. La agencia de viajes los asesoró y les dijo que lo mejor era cruzar 800 kilómetros de desierto hasta Omán para tomar un vuelo desde aquel país.
Nos pasó a buscar a las 3 de la mañana un micro medio chatarra con un chofer pakistaní y fueron ocho horas atravesando el desierto, describe. Después de pasar controles migratorios, llegaron a Omán, donde tomaron un vuelo hacia Estambul. Desde allí pudieron volver a la Argentina.
Recién cuando el avión aterrizó en San Pablo se sintieron a salvo. Ya en San Pablo sentíamos que habíamos llegado a casa. Fue muy duro. El lunes por la madrugada aterrizaron en Buenos Aires y el avión entero se llenó de lágrimas y aplausos.
Ya pasaron varios días y Gabriela todavía no logra sacarse de la cabeza el sonido de los misiles. Mucho miedo, escucho los aviones que pasan. Vivo en Olivos y estoy cerca de Aeroparque. ¿Viste los aviones que escuchás? Ese ruido es el mismo que hacen los misiles, describe.
Nos sentimos desprotegidos
En medio de la incertidumbre, los argentinos varados en Dubai también intentaron conseguir ayuda de la Cancillería. A través de un grupo que se había armado entre viajeros, recibieron un mensaje convocándolos a una reunión con un funcionario.
Primero les dijeron que sería por Zoom, pero después les avisaron que el encuentro sería presencial en un hotel ubicado en otra punta de la ciudad.
El problema era que el propio gobierno de Emiratos Árabes había recomendado no circular por la ciudad por los ataques. Finalmente, uno de los integrantes del grupo asistió en representación del resto.
Nos pidieron los datos de todos; DNI, pasaportes, direcciones, teléfonos. Luego, aclaró que el gobierno argentino no se iba a hacer cargo de ninguno de nosotros porque, según Cancillería, un mes antes habían advertido que ningún argentino viajara a Medio Oriente, afirma Gabriela.
La explicación generó sorpresa entre los viajeros, que aseguraron no haber recibido ninguna advertencia por parte de la agencia de viajes.
Nosotros reclamamos, porque eso se tiene que publicar en el Boletín Oficial y mi compañero no encontró nada. Si eso era así, ¿cómo la empresa de turismo nos llevó? Nadie estaba enterado.
Para Gabriela, esa sensación de desamparo fue uno de los momentos más difíciles del viaje. ¿Sabés lo más terrible? Sentirte absolutamente desprotegida por el gobierno argentino que no solamente no se hizo cargo de nada, sino tampoco nos asesoró. Lo poco que nos decían era contradictorio con las medidas del gobierno de Dubai, cuenta con angustia.
Y agrega: Quedamos en contacto con ese grupo de argentinos varados en Dubái y sigue habiendo un montón de argentinos allá que nos piden por favor que visibilicemos la situación, porque no tienen forma de venir. Se cerró absolutamente el aeropuerto de Dubai y no sale ningún vuelo.
Incluso, Gabriela cuenta que una argentina que vive en Estados Unidos y que estaba en Dubai de vacaciones compró un vuelo por Emiratos Árabes y cuando cerró el aeropuerto perdió el vuelo.
El vuelo que tenía se había cancelado como el nuestro, pero después pagó otro que también se canceló y tenía que pagar otro más y así porque se van cancelando. Ya le cancelaron tres vuelos, cierra.
AS
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