PARANÁ EN SILENCIO | Rosario Romero sigue desaparecida tras las trágicas muertes que conmocionaron la ciudad - Entre Rios 24
PARANÁ EN SILENCIO | Rosario Romero sigue desaparecida tras las trágicas muertes que conmocionaron la ciudad La intendenta de Paraná, Rosario Romero, volvió a elegir el silencio. Después de una semana marcada por muertes trágicas que sacudieron a la
PARANÁ EN SILENCIO | Rosario Romero sigue desaparecida tras las trágicas muertes que conmocionaron la ciudad
La intendenta de Paraná, Rosario Romero, volvió a elegir el silencio. Después de una semana marcada por muertes trágicas que sacudieron a la capital entrerriana, la jefa comunal no dio explicaciones públicas de peso, no encabezó conferencias abiertas a la prensa y no asumió, al menos de cara a la sociedad, el liderazgo político que el momento exige.
En política, el silencio también comunica. Y cuando una ciudad atraviesa días de dolor, incertidumbre y enojo social, el silencio del poder no es prudencia: es vacío.
Mientras familias lloran a sus muertos y crece el reclamo por respuestas, la Municipalidad parece encapsulada en comunicados tibios y formalidades administrativas. No hubo un mensaje fuerte, no hubo un gesto político claro, no hubo un llamado amplio a la unidad institucional para abordar lo que ya no puede ocultarse: el deterioro social que atraviesa Paraná.
La pregunta que sobrevuela en cada barrio es simple: ¿quién está conduciendo la ciudad?
Porque gobernar no es solo cortar cintas, encabezar festivales o multiplicar eventos culturales cuando el clima es favorable. Gobernar es, sobre todo, dar la cara cuando todo arde. Es ponerse al frente en el peor momento. Es explicar, escuchar, contener y asumir responsabilidades políticas aunque los hechos no dependan directamente del municipio.
En los últimos meses, Paraná ha mostrado señales alarmantes: pobreza creciente, indigencia visible en cada esquina, servicios básicos resentidos y una sensación de abandono que ya no se disimula con agenda cultural. Cuando ocurre una tragedia, ese contexto estalla. Y lo que se espera de una intendenta es liderazgo.
Sin embargo, el perfil público de Romero tras los hechos fue casi inexistente. En una ciudad hiperconectada, donde cada gesto político se amplifica en minutos, su ausencia resultó ensordecedora. No se trata de oportunismo mediático; se trata de responsabilidad institucional.
El cargo no admite repliegues emocionales ni silencios estratégicos cuando la comunidad exige conducción. La ciudadanía votó una intendenta, no una administración automática.
Hoy Paraná no necesita discursos vacíos ni excusas técnicas. Necesita conducción política real. Necesita una jefa comunal que entienda que el poder no es privilegio sino carga. Que el sillón municipal no es refugio sino exposición permanente.
El dolor social no se administra desde la distancia. Se enfrenta. Se asume. Se lidera.
Y mientras eso no ocurra, la sensación será la misma que hoy recorre las calles: que en el momento más difícil, la intendenta simplemente no estuvo.