Una mirada desde la alcantarilla. - 9 Digital - Mi 9
Una mirada desde la alcantarilla. -
La tarde que jugamos a los títeres
El meñique mueve un bracito y el pulgar el otro,
la cabeza con el índice, aseguró Fran.
El cuerpo involucrado en la historia.
Me tocó ser el lobo. Y por un rato quise comer y perseguir a mis hijos,
después nos atrajo otro cuento.
El lobo leyó narraciones sobre bestias escondidas en el bosque
los colmillos afilados y la panza abierta de un tajo.
Sentimos tanto miedo que el títere se apabulló.
El chiquito acarició la cabeza
que manejaba con mi mano, dijo
no te preocupes lobo, no existen los lobos.
Como si sacara un guante de mi mano
para que leyera mis propias líneas.
A veces nos desnudamos jugando,
con la ropa de peluche en los puños,
damos de comer a nuestra herida,
cicatrizamos los rasguños con caricias.
Fue como si un viento o el aliento de un dragón
hubiese limpiado los huesos de nuestras caras.
Quedamos con lobo dormido en nuestra falda.