Diputados también aprobó la Reforma Laboral en general
| Tras una jornada signada por el paro general dispuesto por la CGT y distintos sectores gremiales, el oficialismo y sus aliados
Tras una jornada signada por el paro general dispuesto por la CGT y distintos sectores gremiales, el oficialismo y sus aliados aprobaron en general en la Cámara de Diputados el proyecto de Reforma Laboral. La votación arrojó 135 votos positivos y 115 votos negativos. El polémico proyecto contó el apoyo del Pro, UCR, MID, los legisladores de Innovación Federal y de otros bloques provinciales, entre ellos los que integran los diputados peronistas de Catamarca y de Tucumán.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se asomaron en uno de los palcos del recinto minutos antes de la votación.
Pese a que sobre el final del debate el kirchnerismo intentó la picardía de levantar la sesión aprovechando la ausencia masiva de legisladores oficialistas en el recinto, los libertarios superaron el primer escollo la votación en general con holgura. Más cauto se muestra, en cambio, frente a la instancia de la votación en particular del articulado, que se desarrollará durante toda la madrugada.
Hay dos capítulos que anticipan una dura pulseada para el oficialismo: el que propone crear un fondo para financiar las indemnizaciones por despido y el que deroga una media decena de estatutos profesionales, entre ellos el del periodista.
El oficialismo confía en que podrá frenar la embestida opositora con el apoyo de su elenco estable de aliados Pro, UCR y MID, y de los bloques provinciales que responden a los gobernadores de Salta, Misiones, Catamarca, San Juan, Tucumán y Santa Cruz. Los mismos que aportaron al quorum en el recinto.
A lo largo del debate, los ánimos estuvieron caldeados. Distintos bloques de la oposición encabezados por Unión por la Patria, un sector de Provincias Unidas y la izquierda advirtieron que el proyecto, lejos de modernizar las condiciones laborales, cercenará derechos ya adquiridos de los trabajadores en favor de los empleadores. La calificaron de inconstitucional y vaticinaron que, por tal motivo, la reforma será judicializada.
Lo cierto es que, más allá del paso dado en la Cámara de Diputados, la iniciativa deberá retornar al Senado (que fue cámara de origen) por la eliminación del artículo 44. Los tiempos corren para el oficialismo: su obsesión es que el presidente Javier Milei pueda exhibir la sanción de la ley como un trofeo del Gobierno el próximo 1° de marzo, día en que inaugurará las sesiones ordinarias del Congreso.
En ese apuro, la jefa del bloque oficialista del Senado, Patricia Bullrich, ya convocó para mañana viernes, a las 10 de la mañana, a un plenario de las comisiones de Trabajo y Presupuesto. El objetivo será darle dictamen al texto modificado en la Cámara de Diputados para ratificarlo en el recinto el próximo viernes 27. Solo entonces será ley.
El proyecto, de poco más de 200 artículos, incorpora modificaciones sustanciales en la ley de contrato de trabajo: por caso, se propone una reducción en el cálculo de las indemnizaciones por despido; se habilita el fraccionamiento de las vacaciones y la creación de un banco de horas como alternativa al pago de las horas extra. Además, se permite la ampliación de la jornada laboral diaria de 8 a 12 horas siempre que se respete el descanso de 12 horas entre días de trabajo.
Asimismo, la iniciativa establece la disolución de la Justicia Nacional del Trabajo y el traspaso de sus competencias y funciones en materia laboral ordinarias a la justicia porteña; la limitación del derecho de huelga y un nuevo esquema en las negociaciones colectivas para priorizar los acuerdos de empresa o regionales por sobre los convenios sectoriales nacionales.
El kirchnerismo, la izquierda y los sindicatos principales detractores del proyecto consideran la reforma regresiva e inconstitucional. Si el proyecto se convierte en ley, la puja se trasladará a los tribunales, advirtieron.
Aunque en el oficialismo confían en aprobar la iniciativa en general sin sobresaltos, la verdadera expectativa está puesta en la votación en particular, la cual se desglosará por los 26 títulos que componen el texto. Allí aparecen al menos dos puntos sensibles que podrían sufrir cambios.
Uno es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que propone financiar indemnizaciones con aportes patronales que hoy van a la Anses. Los críticos advierten que la medida desfinanciaría el sistema previsional y advierten que el fondo que reuniría al menos unos US$3000 millonesterminaría por servirle al Ministerio de Economía para fondear al Estado.
El otro capítulo que acumula resistencias es el que plantea derogar varios estatutos profesionales. Varios legisladores de distintos bloques se muestran reticentes a acompañarlo, pero el oficialismo confía en que algunos de ellos se retiren discretamente del recinto o bien se abstengan a la hora de votar.