Una mirada desde la alcantarilla. Secretos - 9 Digital - Mi 9
Una mirada desde la alcantarilla. Secretos -
Secretos
¿Cuántos secretos
entran en los poros abiertos de los huesos?
Mi perro ignora
que se revuelca sobre la tierra
que contiene el cuerpo de un conejo.
El día que cavé el pozo
puse encima plantines de pensamientos.
Las flores duraron pocos días.
Nosotros seguimos,
atados a la rutina
como persiguiendo una zanahoria.
Nunca nos detuvimos
a pensar en las orejas blancas
aparecidas entre los arbustos
como espadas.
El hocico imitaba el movimiento de los árboles.
Las golondrinas giraban en el cielo
cada atardecer de ese verano.
Envolvían la cúpula cercana
y desaparecían.
Nos quedó un hueco ante los labios,
un espacio que no alcanza a pegarse al otro
y tampoco absorbe aire
ni exhala un suspiro.
La grieta de la boca
por donde las hormigas se filtran
y apoyan sus antenas.
Nadie colocaría allí sus larvas.
Los secretos suenan
a articulaciones metálicas.
Clap.
La cafetera,
el hombre
y el humo
contándole a la cara dormida
la vez que él mismo soñó
con besar la nuca de su jefe.
Clap.
El motor de la heladera.
Y en la mente de la mujer
que busca manteca,
la imagen de una oveja
que ella misma sostuvo de niña
para que el padre riera
al degollarla.
Seguimos.
Como el perro
que frota el lomo ardido de picaduras
contra la columna subterránea
de otra mascota muerta.
Ignoramos
nuestros propios secretos.
¿Cuántas veces hicimos sonar la mandíbula
mientras dormíamos?
¿Qué soñábamos
la vez que pegamos nuestra frente
contra el suelo?