La Cámara Argentina de la Construcción alerta: "Hay que pensar en los puestos de trabajos que la IA va a reemplazar"
| Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), aseguró que actualmente las dificultades
Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), aseguró que actualmente las dificultades para la contratación formal son tales, que las pymes prefieren correr el riesgo de mantener un empleado bajo la informalidad que afrontar los requerimientos de la ley. Y advirtió que: Hay un tema que no se está abordando (), la inmensa cantidad de puestos de trabajo que la inteligencia artificial va a reemplazar.
El titular de CAMARCO se posiciona sobre la media sanción a la Reforma Laboral: Está perfectamente claro que había que modernizar la legislación laboral. Por algún motivo, las pymes -porque todas las empresas grandes tienen empleo formal- prefieren correr el riesgo, con lo que eso significa, de tener empleados en negro y no incorporarlos como corresponde, por los problemas de la ley laboral. Y los problemas de la ley laboral son muchos.
Y puntualizó: Por un lado, el costo laboral, que de alguna forma ahora se ha bajado, y creo que esto formó parte de una especie de paz con la CGT. Pero también se modificaron toda una serie de cosas que hacen al costo laboral.
Weiss opinó: Creo que reforma o modernización son palabras que ha usado el Gobierno. El Gobierno habla de modernización porque la palabra reforma parecía que era una palabra fuerte que nadie aceptaba. Esta es una reforma absolutamente parcial de una vieja ley laboral. Si uno habla de leyes laborales, son infinitamente más amplias, infinitamente más profundas. Para mí esta reforma es una reforma que nace vieja.
Te voy a dar un tema que no se está abordando, que es de enorme preocupación en todos los think tanks del mundo que tiene una afectación enorme con el empleo, que es la inteligencia artificial y la inmensa cantidad de puestos de trabajo que la inteligencia artificial va a reemplazar. Pero bueno, esta fue la ley posible, no la ley ideal. Probablemente dentro de no mucho tiempo haya que pensar en otra modernización, sentenció.
En cuanto a salud y enfermedades crónicas, creo que la empresa no debería poder hacerse cargo de una persona que tiene la desgracia de tener una enfermedad de largo plazo, que incluso a la misma persona le cuesta mucho dinero. Ahí tendrían que empezar a funcionar, digamos, el Gobierno, la ANSES. Habría que buscar un mecanismo donde el Gobierno acompañe a la empresa y no que la empresa se haga cargo de esos problemas. De hecho, cuando el empleo es informal, todo esto que estamos hablando no importa. Vos te enfermás y total no importa nada. Listo, chau, hasta luego. Que Dios te acompañe. Entonces, lo que hay que tratar de buscar es un equilibrio, consideró fríamente.
Las condiciones de trabajo reales en parte se terminan dando en base al vínculo que cada trabajador individualmente pueda construir con el empleador. Por ejemplo, en mi empresa, los empleados responsables, que tienen la camiseta puesta, reciben una serie de beneficios que no tienen nada que ver con la ley laboral. Por ejemplo, viene un operario y dice: Che, mirá, se me rompió la heladera, tengo que comprar una, no me alcanza la plata, ¿me podés prestar? Me lo descontás y te lo devuelvo. Y ¿qué vamos a hacer? ¿Dejar a un buen operario sin heladera? Todas esas cosas se dan cuando hay un vínculo verdadero, ejemplificó Weiss.
El titular de CAMARCO, sin vueltas, reconoció: Los sueldos paritarios son bajos. Los sueldos de los operarios son históricamente, de los más bajos de la escala salarial formal. La industria de la construcción siempre se caracterizó por eso. A la gente no le resulta sencillo llegar a fin de mes, esta es la realidad. Sobre todo en los lugares más centrales, yo diría Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, algunos sectores de la provincia, se pagan plus por encima del sueldo paritario. El sueldo es 15% o 20% -en algunos lugares más- respecto de lo que se paga por paritaria. En lugares del interior todavía se sigue pagando, digamos, paritaria pura. Pero bueno, la gente no está bien. Yo creo que eso no es solamente un problema nuestro, es un problema general.
En lo inherente a sus expectativas para este año respecto de la evolución de la actividad de la construcción, Weiss definió: Nosotros tuvimos una caída muy grande, del orden del 5%, entre mediados de 2023 y mediados de 2024. Después, en el primer semestre de la nueva gestión, vimos la paralización casi total de la obra pública nacional y simultáneamente, una ralentización de la construcción de viviendas o departamentos. Desde mediados de 2024 a la fecha estamos estabilizados en un nivel 25% inferior al pico de 2023. ¿Por qué estabilizados? Porque, según todas las estadísticas, podemos crecer un poco un mes, pero decrecemos al otro.
Y amplió: Por ejemplo, el presidente tuiteó que la industria de la construcción aumentó 6% interanual en 2025, según el ISAC (INDEC). Más allá de la estadística, que yo sé que es buena, te quiero mostrar otra. El índice Construya, que toma parámetros distintos, mostró una caída en enero de 26 contra diciembre de 25 del 11%, y una caída interanual del 1%. Es decir, la actividad sigue estando en niveles bajos. La realidad del sector es que está con niveles de inversión nacional cuasi cero en obra pública. Así, la recaudación ha bajado, porque la actividad económica ha bajado. Eso, más las viviendas que no repuntan, y no van a repuntar hasta tanto no haya créditos hipotecarios en volumen. Los créditos hipotecarios que se han otorgado, en función del volumen total del mercado, son insignificantes. Estos dos factores que te digo, la inversión pública por un lado y la inversión en vivienda por el otro, no pareciera que fueran a cambiar durante este año. Entonces, nuestro pronóstico es que la actividad va a seguir estando en estos niveles deprimidos.
Pese a ello, admitió: En mi opinión, y recojo la de todos mis colegas, todo el mundo está de acuerdo en que hay que tener una macro ordenada. Sin eso no hay país posible. Todo el empresariado está de acuerdo en que este es el camino. Todos los países ordenan su macro: Uruguay, Brasil, Paraguay, Chile, solo por mencionar a los vecinos. Por esto se apoya el rumbo. Ahora, hay que tener la capacidad crítica de analizar qué es lo que está pasando. El rumbo es este, pero hay que pensar en la micro. Entonces, es imprescindible pensar -y ahora me voy a poner el saco de industrial- que tenés que hablar de reforma laboral, de reforma impositiva, de un plan de infraestructura robusta, de ciertas cosas que, como dice la UIA, equilibren la cancha. No podés pasar de una industria ultra protegida, como la que tuvo Argentina en los últimos 80 años, a competir con China en igualdad de condiciones. En realidad, no lo puede hacer ninguna industria del mundo. Todos los países del mundo, incluso los que tienen industrias muy eficientes, competitivas y que tienen productos de primer nivel y a bajo precio, no pueden competir con China tampoco. Están pensando cómo hacen para protegerse de la invasión china. A los empresarios, en general, tenés que darles un plazo para que se adecuen a las nuevas realidades.
Como conclusión, elevó un consejo: Entonces, si vos le das un plazo X, no importa cuál, cinco años, y decís: En cinco años el esquema va a ser este. Hoy ustedes tienen un arancel del 50%, el año que viene va a ser el 40%, el otro el 30%, y así vas a llegar al 10% en cinco años, te tenés que adecuar. Ya si dentro de cinco años no conseguiste adecuarte, lo lamento por vos: formabas parte de una industria ineficiente. Pero los eficientes podrán sobrevivir en la medida que le hayas equilibrado la cancha. El rumbo es el adecuado, pero si no pensás en la microeconomía, corrés el riesgo de que el modelo fracase. Si la gente se queda sin empleo, si las empresas cierran masivamente, si los sueldos se siguen deteriorando fuertemente, podés encontrarte con un problema como le pasó a Menem, que llegó a tener un 20% de desempleo. Entonces terminó perdiendo las elecciones.