Condenaron a dueño y capataz de un campo por explotación - EntreMedios
En la Justicia Federal de Paraná condenaron a dueño y capataz de un campo por un caso de explotación laboral ocurrido en Concordia.
A partir de los hechos ocurridos en un campo ubicado en el departamento Concordia, autoridades del Tribunal Oral Federal de Paraná condenaron al dueño y al capataz del campo. Yamil Ale Abdala (dueño) y Sandro de la Cruz Vázquez (capataz) fueron condenados por el delito de trata de personas con fines de explotación laboral.
Los hechos por los que fueron denunciados ocurrieron en un campo ubicado en Puerto Yeruá, cerca de Calabacillas. Pudieron descubrirlos a partir de una inspección a cargo de organismos estatales que le puso punto final a la situación de explotación.
El debate por el hecho tuvo lugar ante el Tribunal Federal paranaense presidido por la jueza Noemí Berros. Durante la discusión, el fiscal general José Candioti, a cargo de la investigación, atribuyó al dueño del campo y al capataz haber captado, trasladado y acogido a cinco hombres mayores provenientes de Irigoyen y Eldorado, Misiones.
Condenas
La Justicia dispuso que Abdala, propietario del establecimiento rural, deberá cumplir con ocho años de prisión efectiva. El capataz, por su parte, quedó con una condena de tres años de prisión de cumplimiento condicional, ya que lo consideraron partícipe secundario.
Los jueces también hicieron lugar al pedido de la Fiscalía por una reparación económica para las víctimas. Esta reparación consta de una cifra superior a los 11 millones de pesos.
Pruebas
El fiscal adjunto, Juan Podhainy sostuvo que las víctimas son migrantes, lo que marca su primer punto de situación de vulnerabilidad. A ellos los trasladaron desde Misiones para explotarlos en la producción maderera de Puerto Yeruá.
Personal de la agencia tributaria y del Ministerio de Trabajo inspeccionó el lugar y detalló en el juicio cómo lo encontraron. Señalaron que el piso era de tierra, las chozas en las que vivían habían sido construidas por las víctimas con materiales suministrados en el lugar (madera).
No contaban con gas, cocina, sanitario, ni luz eléctrica. Era una condición infrahumana y eso fue debidamente constatado y asentado en las actas labradas, dijo Podhainy.
En la acusación del fiscal explicaron que como parte del engaño había una fotografía enviada por el capataz de un predio rural desmalezado. Esa imagen no se correspondía con el lugar real de trabajo, ya que pertenecía a otro campo que estaba en buenas condiciones. Ya en el predio, las cinco víctimas fueron sometidas a trabajos forestales y de desmonte en condiciones de precarización y aislamiento.
También debieron cumplir tareas de limpieza previa que no fueron ofrecidas, ni abonadas. Trabajaban de lunes a lunes con jornadas extensas y bajo control y dependencia absolutos.
Con toda la prueba disponible, desde la Justicia condenaron a dueño y capataz del campo por explotación laboral, por lo que deberán cumplir diferentes sentencias. Además las víctimas recibirán una recompensa económica.