Una mirada desde la alcantarilla. Resignación frente al lago - 9 Digital - Mi 9
Una mirada desde la alcantarilla. Resignación frente al lago -
Resignación frente al lago
Las mujeres se sientan frente al lago
y sacan su tupper con huevos y lechuga,
mascan las cosas como una vaca asume
que debe rascar su lomo contra el poste,
como la gaviota que abre el pico y compone
un baile de luz con la escama.
Las cosas que se rompen con los dientes
nunca más recuperan su forma.
A veces no es hambre, es la mandíbula y su entrenamiento.
Las palabras rebotan entre el paladar y la tráquea.
Un niño detrás de ellas busca cáscaras de palomas,
no les llama huevos, no le interesan la plumas, ni los nidos
sólo las formas fijas de aquello que quebraron los pichones.
Compone una escena con ellas sobre una hoja de gomero
que parece una sábada con migas que han dejado otras criaturas.
La vecina de la otra cuadra perdió todo con la explosión de la garrafa, dice una.
La otra mujer consigue aligerar las yemas con agua
que sorbe del pico de una botella que suda sobre su falda.
Leí las noticias, piden ayuda. no creo que dure mucho.
Las manos sacuden rastros de lo que sostuvieron y tragaron, limpian
en las caderas las palmas. Una de ellas extraña al último hombre
que la quiso. La otra no recuerda más que los calambres venidos a la noche.
Pronto juntarán sus cosas y volverán sin hablar.
El silencio es duro como agua entre ellas, pero viven pegadas y tienen
todas las tardes el ritual de mirar el lago y hacerse saber pocas cosas.
El niño abandonará la obra de arte antes de que su padre lo llame.
Como pedacitos de cáscaras de huevo, la piel pegada, la membrana al aire
las cortinas leves de sus ventanas aparecen ante sus caras
y sin tener que verse, sin saber cómo está ahora la cara de la otra, hacen sin saberlo el mismo gesto.