Una mirada desde la alcantarilla. Los fondos - 9 Digital - Mi 9
Una mirada desde la alcantarilla. Los fondos -
Los fondos
Los gorriones juntan palitos y saltan
con sus patas de ramas finas.
Nada se quiebra con el calor y sin embargo
un ángel podría estar muriendo de sed
entre nosotros. Mi hija menor pregunta
si las pulgas se cansan de picar siempre un mismo lomo,
si los mosquitos van a dejar de querer su sangre,
si en la reposera hace falta tirar hielo del termo
para que cuando apoyemos la espalda, el metal no nos queme.
Me gusta que esa nena de apenas cinco años se anticipe al sol.
En otro fondo dos nenes tiran municiones a una montaña de latas.
Las imagino agujereadas como dientes.
Tener un jardín es una forma de mantenerse ocupado
hasta en los momentos de descanso.
Es aceptar con sumisión que muchas cosas serán destruídas
como construir castillos de arena en la orilla
por eso, es tan hermoso colocar la bandera en la cima.
Vivimos en el derrumbe, grita la mujer
que controla los tiros de los nenes en ese otro patio.
Las voces aparecen como fantasmas.
Entre las hortensias, la niña persigue el rastro de una bolsa de azúcar.
Casi como un pájaro gatea y lame la punta de sus dedos.
Quiero entender que el cuerpo absorbe sabores por las falanges.
Hemos dejado cajas de supermercado con las cosas
aún dentro antes de salir al jardín. Creíamos urgente la provista,
pero preferimos contar las gotas que caen de las puntas de la hiedra
y admirar la boca abierta de la manguera.
¿Trajiste aceite de oliva?
Traje. Pienso en silencio.
Los ojos verdes o la piel verde del hombre que iba muriendo aparecen.
Seremos aceitunas marchitas.
¿Podrá la piel hacerse hoja?
¿Caemos en otoño?
No importa si las cosas están podridas
si el óxido suda herrumbre
si los huevos de la infancia guardan calor como una brasa.
Repetimos gestos que cubren la tarde de otro tiempo.
Nadie sabía, hija, si los nidos guardaban dientes o ángeles.
¿y las mariposas cómo duermen?
quizás en el centro de las flores o quizás
están debajo de los granos de azúcar que perdemos.
O todo es más simple y las hormigas guardan un volcán entre nosotras.