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Provinciales
Clarin 03/02/2026 08:37 4 min de lectura

Día de San Blas: cuál es la oración del Santo Patrono de las Gargantas

Su oración es una de las más usadas para pedir protección y alivio en la garganta.San Blas fue médico y obispo, y uno de los santos más invocados contra afecciones respiratorias.

Día de San Blas: cuál es la oración del Santo Patrono de las Gargantas
Foto: Clarin

Cada 3 de febrero, la Iglesia Católica celebra el Día de San Blas, una de las festividades religiosas más populares vinculadas a la salud. Se trata de un santo muy admirado en Hispanoamérica y Europa, reconocido como patrono de las enfermedades de la garganta, de los otorrinolaringólogos, y también como protector de niños y animales.

San Blas, conocido históricamente como San Blas de Sebaste, fue médico y obispo en el siglo IV. Ejerció la medicina antes de consagrarse a la vida religiosa y forma parte del grupo de los Catorce Santos Auxiliadores, invocados tradicionalmente para pedir protección frente a distintos males del cuerpo y del alma.

Día de San Blas: origen y tradiciones populares

La tradición más conocida asociada a San Blas tiene su origen en un milagro atribuido al santo: la curación de un niño que se había atragantado con una espina de pescado. A partir de este episodio, se consolidó la costumbre de bendecir las gargantas cada 3 de febrero.

En muchas iglesias del mundo, los sacerdotes realizan este rito colocando dos velas cruzadas sobre el cuello de los fieles, mientras se pide la intercesión del santo para proteger la garganta de dolores, infecciones y enfermedades respiratorias, especialmente frecuentes durante el invierno.

Otra práctica muy conocida es el uso del Cordón de San Blas, un hilo o cinta bendecida que se coloca alrededor del cuello durante nueve días. Según la tradición popular, este gesto simboliza la protección del santo contra los males de garganta y refuerza la fe en su intercesión.

La devoción a San Blas es particularmente fuerte en Paraguay, donde es patrono nacional, y también en países como España, México y diversas regiones de Argentina y América Latina, donde la fecha combina celebraciones litúrgicas y costumbres populares.

Por qué San Blas vivía como eremita y cómo se convirtió en mártir

De acuerdo con la tradición cristiana, San Blas vivía como ermitaño en una cueva del monte Argeus, incluso después de haber sido nombrado obispo de Sebaste (actual Armenia). Allí no solo oraba, sino que también curaba a personas y animales enfermos que se acercaban en busca de ayuda, reforzando su imagen de médico compasivo y santo protector.

Durante una persecución contra los cristianos ordenada por el gobernador Agrícola, San Blas fue arrestado por negarse a renunciar a su fe. Tras sufrir prisión, torturas y un intento fallido de ejecución por ahogamiento, fue finalmente decapitado en el año 316, convirtiéndose en mártir.

Su legado perdura hasta hoy como símbolo de fe, sanación y esperanza, especialmente para quienes atraviesan problemas de salud.

Cómo es la oración a San Blas

Glorioso san Blas,

Tú que te retiraste a una cueva

alejándote del mundo

para mejor hablar con Dios,

haz que encontremos

nuestra propia plática con Él.

Tú que confiaste en la fuerza de Dios,

y en su infalible capacidad y poder,

y que por medio de obras y milagros

conseguiste convertir a los que no creían,

transforma nuestra desesperanza en fe,

cambia nuestros lamentos por gozo

y convierte nuestra escasez en abundancia.

Glorioso San Blas de Sebaste

que a la llamada del Señor

respondiste ofreciendo el cáliz del martirio

y fuiste perseguido y cruelmente torturado

otórganos tu santa intercesión.

San Blas médico y mártir,

portento de bondad y compasión

que tanto consuelo, amor y milagros diste,

que incluso en el largo camino a prisión

la gente imploraba tu bendición,

el remedio de sus males

y la curación de sus dolencias,

te rogamos nos favorezcas

en estos momentos de gran pesar:

(hacer la petición)

¡Oh san Blas, obispo de Sebaste!

os suplicamos vuestra mediación

para que llevéis ante el trono del Altísimo

esta necesidad que hoy nos aflige,

que nuestras súplicas sean oídas y atendidas,

y que no nos falte nunca la voz

para cantar contigo las alabanzas del Señor,

buscar su voluntad,

implorar su perdón y misericordia Divina

y pedirle fuerzas para servirle mejor.

Amén.

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