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El Once Digital 14/01/2026 11:19 4 min de lectura

Diamante: el trabajo silencioso del capataz de campo en el corazón de la jineteada

Juan Carlos Acosta, segundo capataz de campo, explicó su rol en el Festival de Diamante y recordó su experiencia como jinete campeón.

Diamante: el trabajo silencioso del capataz de campo en el corazón de la jineteada
Foto: El Once Digital

Diamante: el trabajo silencioso del capataz de campo en el corazón de la jineteada

Juan Carlos Acosta, segundo capataz de campo y exjinete consagrado, explicó a Elonce cuál es la tarea que cumplen dentro del campo de doma y qué significa formar parte del Festival de Jineteada y Folclore de Diamante desde un lugar fundamental pero poco visible.

14 de Enero de 2026

REDACCIÓN ELONCE

Juan Carlos Acosta, segundo capataz de campo y exjinete consagrado, explicó a Elonce cuál es la tarea que cumplen dentro del campo de doma y qué significa formar parte del Festival de Jineteada y Folclore de Diamante desde un lugar fundamental pero poco visible.

El Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante se sostuvo, edición tras edición, no solo por la destreza de los jinetes y la respuesta del público, sino también por el trabajo silencioso de quienes garantizan el orden y la seguridad dentro del campo. En ese engranaje esencial se encontró Juan Carlos Acosta, segundo capataz de campo, quien brindó su testimonio a Elonce sobre el rol que cumple durante cada jornada.

Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante 2026 - Final de bastos y clinas

Acosta no solo conoce el campo desde la organización, sino también desde la experiencia personal: fue campeón en Jesús María en el año 2001 y durante años formó parte activa de las competencias. Hoy, su función es otra, pero no menos exigente. Estamos de ayudante, segundo capataz de campo, explicó, al describir su presente dentro del festival.

Control, orden y decisiones clave

El segundo capataz de campo es una figura central en el desarrollo de cada monta. Su tarea principal consistió en controlar que todo estuviera en condiciones antes de que el jinete largara. Es una responsabilidad grande, porque hay que controlar que no haya otro caballo que no tiene que haber, fijarse bien que no se dé, detalló.

Además, remarcó la importancia de revisar los elementos de cada animal. Hay caballos que van con el tiento, otros van con la guasca, y hay que controlar eso, que vayan con todos los elementos, explicó. Esa verificación es clave para garantizar igualdad de condiciones y seguridad tanto para el jinete como para el caballo.

Acosta confirmó que el aval final para iniciar la monta dependió de ellos. Sí, cuando está bien parado el caballo, ahí damos el okay, indicó, y agregó que también debieron intervenir para mantener el ritmo de la competencia. Por ahí hay que apurar un poquito a los jinetes para que no vaya muy lerda la monta, señaló.

Lo que el público no ve

Desde las tribunas, muchas veces el público percibe demoras sin conocer los motivos. Sobre eso, Acosta fue claro: De afuera uno se agarra ansiedad, pero hay detalles que no se ven. Hay que estar en el lugar. Cada segundo previo a la jineteada tiene un motivo, vinculado al control y a la seguridad dentro del campo.

Orgullo y pertenencia

Para Acosta, formar parte del Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante tuvo un valor especial. Para mí es un orgullo, yo soy de acá y he montado muchos años acá también, expresó. Aunque no logró consagrarse como campeón en Diamante, recordó con emoción su trayectoria. No pude ganar, pero vivimos una final cerca, contó a Elonce.

Consultado sobre la diferencia entre competir en Diamante y en Jesús María, fue contundente. A mí siempre me gustó más acá. Es más linda jineteada, afirmó. Según explicó, en Diamante el jinete sale a jugarse, a cobrar, mientras que en otros festivales tenés que cuidarte de hacer punto.

Del caballo al control del campo

Si bien reconoció que en sus primeros años le costó dejar la actividad, hoy Acosta siente que su ciclo como jinete está cerrado. Cuando recién dejé sí me costó, pero ahora no. Ya agarré viaje, aseguró, con la tranquilidad de quien sigue ligado a la tradición desde otro lugar.

Su testimonio permitió poner en valor una función clave dentro del festival, muchas veces invisibilizada, pero fundamental para que cada jornada se desarrolle con orden y seguridad. En el corazón del campo, lejos de los reflectores, el trabajo del capataz sostuvo la esencia del Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante, donde la tradición se vivió con respeto, experiencia y compromiso.

Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante 2026 - Capataz Juan Carlos Acosta

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