Descubren que la grasa que rodea el colon juega un papel clave en la inmunidad intestinal
Un estudio internacional revela que este tejido adiposo actúa como un órgano en sí mismo que puede influir en el desarrollo de enfermedades como el Crohn o la colitis ulcerosa. Un estudio internacional revela que el tejido adiposo que rodea el colon,
Un estudio internacional revela que este tejido adiposo actúa como un órgano en sí mismo que puede influir en el desarrollo de enfermedades como el Crohn o la colitis ulcerosa.
Un estudio internacional revela que el tejido adiposo que rodea el colon, lejos de ser un simple almacén de energía, actúa como un órgano endocrino en sí mismo que comunica con el sistema inmunológico y podría influir en el desarrollo de enfermedades inflamatorias del intestino (EII).
El trabajo liderado por el Instituto Karolinska (Suecia), el Centro de Diabetes Steno de Copenhague (Dinamarca) y el Hospital Helmholtz de Múnich (Alemania), se centró en analizar distintos depósitos de grasa abdominal en personas con obesidad severa. Los investigadores mapearon cinco tipos de tejido adiposo y encontraron que el llamado tejido graso epiploico, situado a lo largo del colon, contiene una cantidad inusualmente alta de células grasas inflamatorias y células inmunitarias.
El hallazgo, publicado en la revista Cell Metabolism, podría abrir nuevas vías para comprender y tratar EII como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
El diálogo entre grasa, bacterias e inmunidad.
Hasta ahora, la grasa abdominal se consideraba un tejido uniforme, pero los resultados muestran que cada depósito tiene características y funciones propias. El tejido epiploico tiene un gran número de células vinculadas a la inflamación y una estrecha relación con el sistema inmunitario local. Los experimentos de laboratorio demostraron que las señales bacterianas del intestino pueden activar a las células grasas para que produzcan proteínas que, a su vez, estimulan a las células inmunes presentes en el tejido.
El tejido graso no solo almacena energía, sino que también funciona como un órgano activo que envía señales que afectan a todo el cuerpo. Un error común es creer que la grasa abdominal es uniforme, cuando en realidad se compone de varios depósitos distintos, explica Jiawei Zhong, coautor principal del estudio.
Este diálogo entre la grasa que rodea el colon y el sistema inmunológico parece estar mediado, en parte, por el microbioma intestinal, es decir, el conjunto de bacterias y microorganismos que habitan en el intestino. La interacción constante entre bacterias, células grasas y células inmunitarias podría ser clave para mantener el equilibrio inflamatorio en la región intestinal.
Aunque el estudio se realizó en personas con obesidad, los autores creen que estos hallazgos podrían tener implicaciones más amplias. La obesidad se asocia a un estado inflamatorio crónico de bajo grado, y el tejido adiposo visceral -especialmente el que rodea el colon- parece desempeñar un papel central en este proceso. La presencia de células inmunitarias en la grasa que rodea el colon podría explicar por qué las personas con obesidad tienen mayor riesgo de enfermedades inflamatorias y metabólicas.
Próximos pasos: enfermedades inflamatorias intestinales.
Uno de los objetivos futuros del equipo es investigar cómo la interacción entre las células grasas y las inmunitarias en el tejido epiploico influye en EII como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Estas patologías, que afectan a cientos de miles de personas en España, se caracterizan por una inflamación crónica del tracto digestivo, y cada vez hay más evidencias de que la grasa que rodea el colon podría contribuir a amplificar o mantener la inflamación enviando señales a las células inmunitarias locales.
Ahora que sabemos que este tejido contiene tanto células grasas como inmunitarias, queremos investigar cómo su interacción influye en la actividad de la enfermedad. Nuestro objetivo es determinar si este tejido graso contribuye a amplificar o mantener la inflamación enviando señales que afectan a las células inmunitarias localmente, concluyen los autores.
Este estudio se suma a una creciente corriente científica que redefine el papel de la grasa corporal. Lejos de ser un mero almacén pasivo, el tejido adiposo se comporta como un órgano endocrino e inmunológico, capaz de influir en procesos tan complejos como la inflamación, la respuesta inmune y el metabolismo energético.
En definitiva, comprender la diversidad y las funciones específicas de los distintos depósitos de grasa abdominal podría ser clave para desarrollar nuevas estrategias de prevención y tratamiento de enfermedades metabólicas e inflamatorias.