Julio Iglesias, el galán que besaba a mujeres en público y nunca pagaba sus impuestos en España
Los detalles El cantante daba besos no consentidos a coristas y periodistas, hacía tocamientos durante los conciertos y cobraba millones de euros fuera de Hacienda mientras España aplaudía al "galán" sin cuestionarlo.
Durante décadas, Julio Iglesias fue el "galán español" por excelencia, el hombre que llenaba estadios y enamoraba multitudes. Pero detrás de esa imagen pública había un presunto patrón de acoso y machismo que todos vimos, pero que España parecía perdonar.
Desde hace años, los testimonios lo dejan claro: Julio besaba en la boca sin consentimiento, tocaba los pechos de sus coristas y hacía comentarios sexuales delante de todo el mundo. No era algo "oculto": sucedía en conciertos, entrevistas y presentaciones.
- En 1998, en una entrevista, le dijo a una periodista de 22 años: "Una novia como tú no me vendría mal".
- En 2009, a una reportera boliviana que le preguntaba sobre el clima y las mujeres de su país, le agarró y le dio un beso. La mujer dijo que le "sorprendió", pero que "son cosas que pasan".
- En 2011, besó en la boca a una joven que le fue a entregar un ramo de flores.
- Las coristas han contado que era habitual que las mirara y tocara sus pechos durante los conciertos.
Un patrón casi sistemático, normalizado bajo la falsa imagen de "galán", que España ha mirado a otro lado durante toda su carrera.
Pero no solo era cuestión de machismo: Julio Iglesias también ha esquivado a Hacienda durante décadas.
- En 1988, Hacienda destapó que debía 10 millones de pesetas y el IRPF de tres años. Él alegaba que había vivido en Panamá y que no tenía que pagar nada en España. Tras años de pleitos, finalmente pagó, pero dejando de residir en el país para no volver a tributar.
- Su residencia fiscal pasó de República Dominicana a Panamá, y los 'Pandora Papers' revelaron que tenía al menos 20 sociedades en paraísos fiscales, como las Islas Vírgenes Británicas.
- En 2015, cobró 6 millones de euros de la Comunitat Valenciana, aunque el contrato oficial reflejaba solo 2 millones. Los otros 4 millones no aparecían, y el caso terminó en los tribunales en el conocido 'caso Ivex'.
El propio Julio Iglesias defendió su situación fiscal en el programa de Évole: "Nunca he dejado de pagar un puñetero impuesto en ningún lugar del mundo. Donde canto, pago mis impuestos. No tributo en España porque no vivo en España".
Lo económico y lo personal van de la mano: los presuntos besos no consentidos, los presuntos tocamientos y las actitudes machistas fueron tan habituales como los conciertos y los premios. Eran cosas que pasaban "con Julio Iglesias", y que muchos aceptaban por su fama.
Hoy, después de décadas de permisividad, toca abrir los ojos: la España que aplaudía a Julio Iglesias también habría perdonado sus presuntos abusos y su presunto fraude fiscal.