Diplomacia secreta y ofertas fallidas: la carrera internacional para sacar a Maduro del poder antes de la operación de EE.UU. - TN24
En los días previos a la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, se desplegó una intensa y silenciosa ofensiva diplomática internacional para ofrecerle una salida segura al líder venezolano y evitar una intervención militar. Hubo negoc
En los días previos a la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, se desplegó una intensa y silenciosa ofensiva diplomática internacional para ofrecerle una salida segura al líder venezolano y evitar una intervención militar. Hubo negociaciones reservadas, mediaciones religiosas, propuestas de asilo y advertencias de último momento. Todas fracasaron.
Uno de los episodios más reveladores ocurrió en Nochebuena, en el corazón del Vaticano. Allí, el cardenal Pietro Parolin, número dos de la Santa Sede y experimentado negociador internacional, mantuvo una reunión urgente y no anunciada con el embajador de Estados Unidos ante el Vaticano, Brian Burch. El objetivo: conocer los verdaderos planes de Washington en Venezuela y pedir que se le ofreciera a Maduro una vía de escape.
Según documentos oficiales citados por The Washington Post, Parolin transmitió que Rusia estaba dispuesta a otorgarle asilo político a Maduro, con garantías personales de seguridad avaladas por el propio Vladimir Putin. La propuesta incluía permitirle abandonar el poder y preservar parte de su fortuna, a cambio de evitar un baño de sangre y una crisis regional.
Pero el tiempo se agotó. Apenas una semana después, Maduro y su esposa fueron detenidos en una operación militar estadounidense, que dejó decenas de muertos y culminó con su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.
Una red de mediadores que no alcanzó
La gestión del Vaticano fue solo una de muchas. Rusia, Turquía, Qatar, intermediarios europeos y líderes religiosos intentaron, sin éxito, persuadir al mandatario venezolano de abandonar el país. Incluso días antes del operativo final, Maduro habría recibido una última advertencia directa. No cedió.
De acuerdo con fuentes cercanas a las negociaciones, el líder venezolano subestimó el riesgo real. Creía que Estados Unidos no avanzaría, que la presión internacional se diluiría y que el escenario político interno de Washington terminaría jugándole a favor.
Mientras tanto, buques de guerra estadounidenses ya operaban cerca de las costas venezolanas, atacando embarcaciones vinculadas al narcotráfico, y el discurso de la Casa Blanca se endurecía.
Un giro inesperado en Washington
En paralelo, la administración de Donald Trump tomó una decisión clave: descartar a la oposición tradicional como opción de transición y apostar, en cambio, por una figura del propio chavismo.
La elegida fue Delcy Rodríguez, vicepresidenta y mano derecha de Maduro. El giro se apoyó en evaluaciones de inteligencia que advertían que la oposición carecía de respaldo real dentro de las Fuerzas Armadas y los aparatos de seguridad. Según esas conclusiones, un gobierno encabezado por figuras del régimen tendría mayores chances de garantizar estabilidad tras la caída de Maduro.
Rodríguez, aunque públicamente alineada con el chavismo duro, era vista en Washington como una dirigente pragmática, con vínculos internacionales y capacidad de negociación, especialmente en el sector petrolero. Sin embargo, no fue informada del plan: hacerlo habría puesto en riesgo toda la operación.
Arrogancia, miedo y cálculo errado
Las fuentes coinciden en que Maduro tuvo múltiples oportunidades de salida. Rusia habría estado dispuesta a acoger no solo al presidente, sino también a miembros clave de su entorno. El Vaticano propuso plazos, garantías familiares y un proceso gradual. Incluso se barajó la posibilidad de un salvoconducto para viajar a Washington.
Nada prosperó.
Influyeron el temor a represalias internas, la presión de los sectores más duros del régimen y, sobre todo, la convicción de que Estados Unidos no se animaría a actuar. Fue un error de cálculo decisivo.
Cuando la operación finalmente se ejecutó, ya no quedaban cartas por jugar.