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Provinciales
Chajari al dia 06/01/2026 19:20 3 min de lectura

La obra que nos legó el Poeta de las Siete Colinas

Hace 124 años nacía Gaspar Lucilo Benavento, uno de los poetas mayores de la entrerrianía. Eliano Claudio, en Historia de los Animales, dice que la araña es tan grandemente industriosa que ni los más diestros, expertos en trabajar delicadamente el

La obra que nos legó el Poeta de las Siete Colinas
Foto: Chajari al dia

Hace 124 años nacía Gaspar Lucilo Benavento, uno de los poetas mayores de la entrerrianía.

Eliano Claudio, en Historia de los Animales, dice que la araña es tan grandemente industriosa que ni los más diestros, expertos en trabajar delicadamente el tejido, pueden compararse con ella, y es cierto. Sin embargo, se podría contrastar el comportamiento de una araña con la tarea de este escritor. Es decir, Gaspar L. Benavento une la ciudad y el campo, como dijo Carlos Sforza. Entonces, vale la metáfora para dar sustento a la comparación, y desde allí recorrer los hilos que tejió Gaspar L. Benavento.

Gaspar Lucilo, el panteísta, como lo denomina Sforza, vino el Día de Reyes. Fue el quinto hijo de los once que tuvieron Rafael Antonio Benavento y Ramona Gonzales. Nació el 6 de enero de 1902, en Victoria, Entre Ríos. En esa ribereña ciudad, realizó sus estudios primarios y fragmento del secundario, pues fue expulsado antes de concluir. El motivo: subió al mástil de la Escuela Normal y vociferó una proclama en saludo a la Revolución Rusa. Posteriormente, viajó y vivió en Alberdi, zona aledaña a Paraná, donde se recibió en la Promoción 1918 de Maestro Normal Rural. Ya con el título, trabajó un breve tiempo en su provincia, precisamente en Nogoyá y, posteriormente, en Bs. As. En 1922 fue designado Director de una escuela en Gorro Frigio, provincia de Chubut, y ese mismo año contrajo matrimonio. Entonces, viajó al Sur de Argentina con su esposa y uno de los tres hijos: Gaspar Lindor, Arnol Iranzio y Herman Rafael. Allí siguió hasta 1926, año en que fue trasladado a otra provincia: Chaco, donde permaneció hasta 1939. Finalmente, a principio de 1940, fue reubicado en Capital Federal, adonde se jubiló como Subinspector General de Provincias, y donde permaneció en vida hasta el 20 de abril de 1963, recordó Mario Daniel Villagra en una nota publicada en Análisis.

Gaspar L. Benavento creó instituciones educativas y medios de comunicación. Ejerció en la docencia y en el periodismo impreso y radial. Además, publicó numerosas piezas en prosa, narrativa y dramaturgia. Se han levantado bustos en su nombre, calles y escuelas. Hoy, parientes y amigos, han ayudado a conservar su obra tejida. De hecho, como autor, figura en el Archivo General de la Nación.

Entre sus trabajos editados, tenemos los poemarios Sol de amanecer (1926), Tierra maldita (1929), Ciudad de Vera de las Siete Corrientes (1934), Madre (1940), La de las siete colinas (1946), Entre Ríos, tierra de horneros (1949), Jujuy, rosada de airampos (1952), La patria está en el campo (1958), Soledad pensativa (1960).

En cuanto a libros de cuentos, ensayos, obras de teatro y textos escolares, disfrutamos de Leyendas guaraníes y otras leyendas (1961), El guaraní en Entre Ríos (1962), Las sombras tienen luz (1967) y Títeres del mundo nuestro (1955), Albricias (1942), Martín Pescador (1968) y Afán y Fe (1968), entre otras producciones inéditas

Gaspar Benavento: hoy, a 124 años de su nacimiento, es necesario continuar leyendo y analizando su obra.

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