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Clarin 04/01/2026 11:59 6 min de lectura

Valentín Carboni decidió volver para volver a ser: refuerzo top para Racing y el sueño latente de llegar al Mundial 2026

Con 20 años, el juvenil vuelve al país para recuperar continuidad y relanzar su carrera.Tras su paso por Inter, Monza, Marsella y Genoa, la Academia aparece como una nueva oportunidad.Gustavo Costas suma talento para un 2026 con el torneo local y la

Valentín Carboni decidió volver para volver a ser: refuerzo top para Racing y el sueño latente de llegar al Mundial 2026
Foto: Clarin

A veces, para avanzar, hay que retroceder un poco. Volver al origen, a un lugar conocido, para reencontrarse con la mejor versión. Valentín Carboni lo entendió así. Después de un recorrido intenso, precoz y exigente por el fútbol europeo, el zurdo decidió regresar a la Argentina y ponerse la camiseta de Racing con un objetivo claro: recuperar continuidad, confianza y visibilidad para volver a entrar en el radar de Lionel Scaloni, cuando el Mundial de Canadá, México y Estados Unidos 2026 empieza a asomar en el horizonte cercano.

Con apenas 20 años -cumple los 21 el 5 de marzo-, Carboni ya vivió lo que muchos futbolistas no logran en toda una carrera: debutar en un gigante como Inter de Milán, jugar en la Serie A, pasar por la Ligue 1, vestir la camiseta de la Selección Argentina y ser campeón de América. Pero también conoció el costado más cruel del fútbol profesional, ese que aparece sin aviso en forma de lesión y obliga a frenar cuando todo parecía ir en ascenso.

Lanús, la familia y el salto a Italia

La historia empieza en Lanús, donde Valentín dio sus primeros pasos con la pelota. Allí se formó en las inferiores, allí empezó a destacarse por su talento natural, su inteligencia para moverse entre líneas y una zurda que siempre pareció ir un segundo más rápido que el resto. El fútbol, en su caso, fue también una cuestión familiar. Su papá, Ezequiel Carboni, ex futbolista y entrenador, fue una guía permanente, alguien que conocía el camino y las dificultades que implica crecer en este ambiente.

Ese respaldo fue clave cuando llegó la decisión de emigrar. Primero, una experiencia temprana en Catania y luego, ya de manera definitiva, el arribo a Inter de Milán, donde Valentín terminó de pulirse. En las inferiores del nerazzurro no solo creció futbolísticamente, sino que se adaptó a un entorno competitivo y exigente. Los informes internos lo marcaban como uno de los proyectos más interesantes de su categoría.

Inter, préstamos y la búsqueda de minutos

El debut en Primera no tardó en llegar. Simone Inzaghi le dio minutos sobre el final del partido jugado el 1° de octubre de 2022 contra Roma por la Serie A. No lo apuró. Todo lo contrario: lo llevó poco a poco y Carboni respondió. Sumó experiencia internacional -tuvo se estreno en la Champions League días después contra Bayern Múnich- y empezó a aparecer en el radar de la Selección Argentina. De hecho, jugó el Mundial Sub 20 que se disputó en el país bajo la conducción de Javier Mascherano.

Pero cuando volvió a Italia y supo que tendría que correr desde atrás, el chico buscó continuidad. Y la encontró. El préstamo a Monza, en la temporada 2023/24, fue un punto de inflexión. Allí tuvo regularidad, disputó 32 partidos oficiales y mostró una versión más completa: marcó dos goles, entregó cuatro asistencias y, sobre todo, se lució por su participación constante en el juego. Fue una de las campañas más productivas de su corta carrera -acopió 1.178 minutos en cancha-, con números que lo posicionaron como uno de los volantes ofensivos jóvenes más interesantes del calcio.

Ese rendimiento le abrió otra puerta: Olympique de Marsella. La Ligue 1 de Francia aparecía como un escenario ideal para seguir creciendo. Sin embargo, el destino tenía otros planes. La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, sufrida en 2024 en un entrenamiento con la Selección Argentina -había sido convocado para jugar por Eliminatorias contra Venezuela-, lo dejó afuera durante meses y cortó de raíz una etapa que recién comenzaba. La recuperación fue larga, silenciosa y mentalmente exigente.

La Selección y una herida abierta

Antes de la lesión, Carboni había vivido uno de los momentos más altos de su carrera: ser parte del plantel argentino que ganó la Copa América 2024 en Estados Unidos. No fue protagonista en cancha, pero sí integró un grupo que volvió a hacer historia. Para un jugador de su edad, eso significó una validación enorme. Estaba ahí, compartiendo vestuario con Lionel Messi, con Ángel Di María, con los campeones del mundo de Qatar 2022.

La lesión lo sacó de escena justo cuando la puerta de la Selección Argentina parecía entreabierta. Sabe que para volver a estar en la mirada de Scaloni y su cuerpo técnico necesita algo fundamental: jugar.

Genoa y la sensación de que faltaba algo

Ya recuperado, Carboni regresó a Inter. Jugó el Mundial de Clubes para el club de Milán y hasta anotó el agónico gol del triunfo en el 2-1 sobre Urawa Red Diamonds.

¡¡¡VALENTÍN CARBONI ES EL HÉROE!!! EL ARGENTINO ANOTA EL 2-1 DE INTER ANTE URAWA RED DIAMONDS SOBRE EL FINAL.

SportsCenter (@SC_ESPN) June 21, 2025

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Sin embargo, tras la eliminación en octavos de final a manos de Fluminense, el entrenador rumano Cristian Chivu lo colocó en la lista de prescindibles. Así fue cedido a Genoa para la temporada 2025/26.

Sumó un puñado de minutos en la Serie A -apenas 354 repartidos en 12 partidos- y Copa Italia -tres presencias y un gol-, pero nunca terminó de asentarse como titular. Los destellos estuvieron, pero la continuidad no. Para un futbolista creativo, eso suele ser determinante. El talento seguía intacto, pero el contexto no terminaba de potenciarlo.

Racing, Costas y una oportunidad concreta

Ahí aparece Racing. Y aparece Gustavo Costas, un entrenador que valora el talento y que necesita jugadores con capacidad para marcar diferencias en los últimos metros, algo que le faltó en 2025 más allá del oportunismo de Adrián Maravilla Martínez. La llegada de Carboni no es solo una apuesta de futuro: es una decisión pensada para el presente.

En el esquema de Costas, el zurdo puede aportar pausa, creatividad y lectura, algo que no abunda. Puede jugar como enganche, como interior adelantado o incluso recostado sobre una banda, siempre con libertad para moverse. Su experiencia europea, aun siendo joven, le da un plus para asumir responsabilidades.

Para Racing, es jerarquía. Para Carboni, es visibilidad. El fútbol argentino sigue siendo una vidriera potente para la Selección, y Scaloni lo sabe. Jugar, destacarse y ser decisivo vuelve a ponerlo en discusión.

Retroceder para avanzar

Carboni ya suma 60 partidos oficiales en clubes europeos, con 4 goles, 4 asistencias y experiencia en ligas top. La materia prima está. Lo que necesita ahora es continuidad, ritmo y confianza.

El regreso no es un paso atrás. Es una elección. Carboni vuelve al país con la ilusión de que este sea, finalmente, el año en el que su carrera vuelva a despegar. Racing le ofrece el escenario. Y el Mundial 2026 es el sueño.

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