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TN 02/01/2026 10:28 4 min de lectura

Lluvias intensas y desiguales: 2025 cerró con un 20% más de agua que el año anterior

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que el año terminó con un balance hídrico positivo en la región núcleo, aunque diciembre mostró un patrón irregular y dejó señales de alerta en los suelos.

Lluvias intensas y desiguales: 2025 cerró con un 20% más de agua que el año anterior
Foto: TN

El año 2025 se despidió con un balance hídrico claramente positivo en la región núcleo, aunque no exento de contrastes.

Según el último informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR-GEA), el acumulado anual promedio alcanzó los 1222 milímetros, unos 260 mm más que en 2024 y por encima del rango histórico considerado normal para la zona.

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Sin embargo, el cierre de diciembre dejó en evidencia un comportamiento pluvial errático, típico del verano, que vuelve a poner el foco en la distribución más que en el volumen total de agua caída.

El dato central del informe es contundente: en 2025 llovió alrededor de un 20% más que el año anterior en la región núcleo. El 90% de las estaciones de la red BCRGEA registraron mayores acumulados interanuales, lo que derivó en un excedente promedio del 21%.

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Este resultado no se explica únicamente por eventos puntuales, sino por la recurrencia de precipitaciones a lo largo del año, especialmente durante el invierno y la primavera, estaciones que superaron con holgura los valores considerados normales.

Más agua en el balance anual, pero con contrastes marcados hacia el cierre del año

El consultor climático Alfredo Elorriaga subrayó que el balance pluvial del año fue altamente positivo, destacando que las lluvias se caracterizaron por su abundancia y regularidad durante buena parte del semestre frío y el inicio de la primavera.

Ese comportamiento permitió revertir, al menos en parte, el escenario adverso con el que había comenzado el ciclo, marcado por una sequía severa que golpeó con fuerza al maíz temprano.

Dentro de la región núcleo, el sureste fue el sector más beneficiado por las precipitaciones. Localidades como Rojas, Junín, Pergamino y Baradero acumularon entre 565 y 729 mm más que en 2024, configurando un giro de 180 grados respecto del inicio del año.

Solo tres estaciones de las 36 que integran la red quedaron levemente por debajo de los registros del año pasado, todas ellas ubicadas en el sudeste cordobés.

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No obstante, diciembre quebró la racha. Tras cinco meses consecutivos con lluvias por encima de la media, el último mes del año cerró con un promedio regional de 80 mm, un 27% por debajo del valor histórico de referencia, que ronda los 110 mm.

El patrón fue marcadamente desordenado: mientras algunas localidades lograron superar la media, amplios sectores del norte bonaerense y del sudeste de Córdoba quedaron con registros deficitarios.

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En Lincoln, Baradero y Pergamino, los acumulados mensuales oscilaron entre 47 y 54 mm, muy por debajo de lo esperado.

En Bengolea y Noetinger, en el sudeste cordobés, los registros apenas alcanzaron los 40 y 52 mm, respectivamente.

En contrapartida, hubo zonas que lograron compensar el déficit, como Pozo del Molle, con 161 mm, Hernando con 125 mm, y Rosario, Laboulaye y Classon, con valores cercanos o superiores a los 120 mm.

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Esta alta variabilidad espacial responde a un patrón típico del verano, dominado por lluvias convectivas de gran intensidad, corta duración y fuerte localización.

El problema no es solo cuánto llueve, sino dónde y en qué momento, una variable clave para los cultivos en pleno período crítico.

El informe también advirtió sobre el estado actual de las reservas de agua en el suelo. Si bien las lluvias del fin de semana del 20 y 21 de diciembre fueron decisivas para sostener el desarrollo del maíz y la soja, la combinación de eventos aislados y una ola de calor con temperaturas superiores a los 30 °C comenzó a reflejarse en un ajuste hídrico.

Las reservas al primer metro de profundidad se ubican entre regulares y escasas, en un escenario muy similar al de fines de 2024.

Mientras la región núcleo enfrenta este cierre ajustado, el norte argentino mostró la cara opuesta del régimen de lluvias.

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En el NEA y el norte del país, diciembre dejó precipitaciones fuera de escala, con valores que duplicaron e incluso triplicaron los promedios históricos.

Corrientes fue el caso más extremo, con 530 mm en el mes, tres veces y media más que lo normal, generando anegamientos e inundaciones en amplias zonas.

Así, el 2025 cerró con un mensaje claro: el volumen total de lluvias fue más que suficiente, pero la distribución volvió a ser el gran desafío. Un recordatorio de que, en el campo, no solo importa cuánto llueve, sino cuándo y dónde sucede.

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