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Análisis · exacta Nota original en exacta.ar
Redacción Exacta 02/10/2026 9 min de lectura

Los argentinos comen por primera vez más pollo que carne vacuna

En los doce meses a julio se consumieron 47,06 kilos de pollo y 46,75 de carne vacuna por habitante, según la Secretaría de Agricultura. El pollo casi no se movió. La vacuna cayó porque hay menos animales tras tres campañas de sequía e inundaciones y porque se exporta más. Por eso su precio subió 51,2% en un año, y el del pollo, 24,2%.

Un carnicero despunta una media res en un puesto del mercado Vélez Sársfield, en Buenos Aires.
Un carnicero despunta una media res en un puesto del mercado Vélez Sársfield, en Buenos Aires. Foto: Dolapeart / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

En síntesis

  • La faena vacuna cayó 9,9% entre enero y agosto, después de tres campañas de sequía e inundaciones.
  • En el último año, un kilo de carne vacuna costó lo mismo que 3,6 kilos de pollo entero, según el IERAL.
  • La ventaja del pollo es de apenas 0,31 kilos, y rehacer los rodeos vacunos lleva años.

Entre agosto de 2025 y julio de 2026 los argentinos consumieron más pollo que carne vacuna: 47,06 kilos por habitante contra 46,75, según datos provisorios de la Secretaría de Agricultura de la Nación. El pollo ganó apenas 0,11 kilos; el cambio lo hizo la carne vacuna, que perdió 4,31 kilos por habitante en un año.

El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea, presentó el cruce el 1 de octubre. Lo describió como un hecho «por primera vez en la historia», con 47 kilos de pollo y 46,7 de carne vacuna. El informe lo firman Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, responsables de la sección agroindustrial del instituto, y se basa en la serie oficial.

El cruce cierra un cambio que viene de lejos. En los años sesenta un argentino consumía unos 80 kilos de carne vacuna por año, y desde entonces el consumo bajó unos 5 kilos por década. En el mismo período, el pollo pasó de unos 10 kilos por habitante en 1970 a unos 46. Las dos cifras salen del informe anual sobre la ganadería argentina que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó el 2 de septiembre.

Lo que faltaba para el cruce llegó este año. El tablero oficial trae el promedio de doce meses a julio desde 2021. En ese lapso el pollo estuvo siempre entre 46,14 y 47,06 kilos, y la carne vacuna, por encima, entre 48,29 y 54,17, hasta que en 2026 bajó a 46,75. Con datos a agosto, el IERAL ubica el consumo de carne vacuna en 46,2 kilos por habitante, el nivel más bajo desde 1990, cuando empieza su serie.

La vaca cayó y el pollo quedó arriba
La vaca cayó y el pollo quedó arriba Gráfico: Exacta con datos de la Secretaría de Agricultura

Faltan vacas para faenar

La carne vacuna cayó, ante todo, porque hay menos animales. Entre enero y agosto los frigoríficos faenaron 8,13 millones de cabezas, 9,9% menos que un año antes. El dato es de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), la entidad del sector frigorífico. Publica cada mes un informe sobre la producción y el consumo de carne vacuna. La cámara lo explica por tres campañas en las que el clima obligó a los productores a mandar animales a faena antes de tiempo y a vender vacas de cría, lo que dejó menos terneros.

Su presidente, Miguel Schiariti, lo resumió en Cadena 3 con una frase: «Una vaca que come mal es una vaca que no ovula». En una entrevista con Canal E que publicó Perfil, recordó que en 2023 hubo «una sequía de cuatro meses y medio justo en el momento del entore de la vaca». El entore es la época en que la vaca se sirve para que quede preñada. En 2024, agregó, hubo «tres millones de hectáreas inundadas».

Ahora pesa el movimiento contrario. En agosto las hembras fueron el 42,9% de los animales faenados, un nivel que el IERAL asocia con productores que retienen vacas para rehacer los rodeos. El instituto advierte que todavía es pronto para confirmar un cambio de ciclo. Retener vientres es la base de la producción futura, pero en lo inmediato significa menos animales en los frigoríficos.

Con menos animales se produjo menos carne. Según el IERAL, en un año la producción bajó de 69 a 64,6 kilos por habitante. Y la exportación se llevó más: 19,4 kilos por habitante, contra 18,6 un año antes. Lo que se importa, aunque creció, apenas llega a 0,9 kilos por habitante. El instituto concluye que la caída de la producción «explica la mayor parte» de la menor oferta para el mercado local.

Una parte de lo exportado fue a Estados Unidos, que en febrero le dio a la Argentina un cupo adicional de 80.000 toneladas de recortes de carne vacuna para la industria, sin arancel. Es aparte del cupo de 20.000 toneladas que el país tiene desde 1994. Según el USDA, el adicional vence a fin de 2026, y sus proyecciones suponen que no se renovará para 2027.

La carne vacuna se encareció el doble que el pollo

Con menos carne en el mercado, su precio subió mucho más que el de sus reemplazos. En agosto los cortes vacunos costaban 51,2% más que un año antes y el pollo entero, 24,2% más, con precios del INDEC que recopila CICCRA.

El secretario de Agricultura de la Nación, Sergio Iraeta, cuyo organismo publica la serie oficial, ya en julio ponía la causa de la caída de la carne vacuna en la producción. «Bajó un poco, pero es un tema de oferta y de malas políticas de los 20 años anteriores», dijo entonces a Cadena 3, cuando el pollo todavía iba detrás. El consultor ganadero Víctor Tonelli, que sigue el sector desde hace más de medio siglo, coincide. «Claramente no es que cae la demanda», dijo a Cadena 3 Rosario. «Lo que cae es la oferta y, en consecuencia, el precio sube».

Para el IERAL, ahí está la explicación del cruce: en los últimos doce meses, un kilo de carne vacuna costó lo mismo que 3,6 kilos de pollo entero. Los hogares, según el instituto, reemplazaron una parte de la carne bovina por pollo y cerdo. Por eso el consumo de las tres carnes casi no bajó. En los doce meses a julio fue de 113,94 kilos por habitante, 2% menos que un año antes, según la Secretaría.

En los mostradores entrerrianos se veía lo mismo desde el invierno. En julio, Luciano Vital, dueño de una carnicería de Paraná, contó a Elonce que el kilo de milanesa de pollo estaba a 8.000 pesos y el de carne, a 14.000. Sobre el pollo y el cerdo, dijo que crecían «no sé si tanto su consumo por preferencia, sino su consumo por lo monetario».

La industria avícola suma otras razones. El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) es la cámara que dice representar al 90% de los productores de carne aviar registrados en el Senasa. Su director ejecutivo, Carlos Sinesi, dijo a Ámbito que el precio no alcanza por sí solo para explicar el cambio. Según esa nota, también influyeron la venta de cortes sueltos en lugar del pollo entero, los hogares más chicos y la idea del pollo como comida sana.

El pollo, de todos modos, tiene un techo. Según Sinesi, la industria produce unos 2,5 millones de toneladas desde hace siete años. «Es muy difícil hoy ganar muchos más kilos dentro del mercado interno», dijo. «Venimos manteniendo entre 48 y 49 kilos durante los últimos seis o siete años», agregó, con la medición propia de la cámara.

Para Entre Ríos ese techo pesa más que en otras provincias. Según el anuario de CEPA, la provincia faenó en 2025 el 50,39% de los pollos del país, unos 378 millones de aves. El Consejo Empresario de Entre Ríos, que reúne a empresas de distintos sectores de la provincia, calcula en un informe de abril que allí están más del 60% de las granjas de pollo parrillero. Si el consumo interno no crece, el crecimiento de esa industria depende de exportar.

Un cruce que ya se había anunciado en julio

En julio, varios medios publicaron, con declaraciones de Sinesi, que el pollo llegaba a unos 50 kilos por habitante y superaba por primera vez a la carne vacuna. Esa cifra correspondía al cálculo de la cámara para todo 2025, de 49,4 kilos, hecho con una estimación propia de la producción, cuando la Secretaría registraba 47,7.

A fin de julio, otras notas compararon esos 49,4 kilos de pollo con los 47 de carne vacuna que CICCRA calculaba para otro período, los doce meses a junio de 2026. Con las cifras oficiales de un mismo año, en 2025 la carne vacuna todavía iba adelante: 49,92 kilos contra 47,68. Y en el último dato oficial disponible en julio, el de mayo, seguía arriba, según el mercado ganadero de Rosario (Rosgan). Cuando se anunció, el cruce todavía no figuraba en las cifras oficiales.

Dos carnes que no se pesan igual

El número que se cruza es el consumo aparente: lo que queda para el mercado interno después de sumar producción e importación y restar exportación. No mide las compras de los hogares, advierte el IERAL, y tampoco cuenta la carne que queda guardada en cámaras de frío, según la nota metodológica de la Secretaría. La Secretaría mide además la carne vacuna en toneladas de res con hueso y la de pollo en peso del producto.

Con esas reglas, la ventaja del pollo es de 0,31 kilos por habitante. Es menos que una sola corrección de CICCRA a su propia serie: en enero calculó 48,4 kilos de carne vacuna para 2025, y en su tabla actual figuran 49,9. La Secretaría actualiza el tablero cada mes, y las próximas cifras dirán si el cruce se sostiene.

La carne vacuna, en cambio, no tiene una recuperación rápida a la vista. Una vaca que hoy se retiene tarda años en convertirse en más carne en el mostrador. Según Diario de Cuyo, Tonelli calcula que el proceso lleva «tres años y medio con suerte», cuatro en un caso normal y cinco si es lento.

La frase del IERAL tampoco es nueva. En julio de 2019, Aníbal Pordomingo, especialista en ganadería del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), dijo que «por primera vez en la historia, el consumo de carne aviar casi equipara a la bovina». Aquella vez el pollo se acercaba a la carne vacuna sin pasarla. Siete años después, la serie oficial muestra el cruce, por una diferencia chica, y la carne vacuna está en su nivel más bajo desde 1990 según el IERAL.

Cómo se hizo esta nota

Se leyeron los tableros de consumo por habitante de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y su nota metodológica, y el informe del IERAL publicado el 1 de octubre. También, los informes mensuales de CICCRA de diciembre de 2025 y de junio, julio y agosto de 2026, el anuario de CEPA y los informes de Rosgan. Y los informes anuales del USDA sobre ganadería y avicultura, el comunicado del INTA de 2019 y el estudio del Consejo Empresario de Entre Ríos. Se leyeron también las notas que publicaron desde julio medios nacionales y entrerrianos sobre el consumo de carne vacuna y de pollo, de donde salen las declaraciones citadas. Las diferencias entre carnes y entre años son cuentas propias sobre las cifras oficiales.

Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial y verificación de sus afirmaciones.

Esta nota se publicó originalmente en exacta.ar.

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