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    La Nacion · Buenos AiresFecha: 15 de July del 2020

    Coronavirus. El jardinero de Wimbledon, entre la decepción por no poder exhibir su obra y el cuidado del césped 8 de mayo de 2020   16:59

    El césped de Wimbledon representa la perfección. Ese delicado tapiz verde que cubre cada court de tenis del Grand Slam británico es una exquisitez. También el proceso que involucra su cuidado y resembrado, entre lo avanzado y lo artesanal, es una obra de arte. Neil Stubley, el jefe de jardinería del All England Lawn Tennis Club, es el responsable de esa "banda de hermanos" de casi 20 personas, como él mismo los describe con afecto, que trabaja los 365 días del año en la vigilancia de la superficie del torneo de tenis más valioso del mundo. Esta temporada, desde lo sentimental, es muy distinta y frustrante: el avance del Covid-19 provocó la cancelación de Wimbledon, la primera desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en lo operativo, los guardianes del césped continúan en funciones.

    "Obviamente es decepcionante que The Championships haya sido cancelado pero, básicamente, el pasto continúa creciendo puertas adentro y tenemos que realizar el mantenimiento en forma adecuada", le explicó, desde Londres, Stubley a LA NACIÓN. Comenzó a trabajar como jardinero en el All England en 1995, fue evolucionando y en 2017 fue ascendido a jefe de mantenimiento de las canchas y horticultura, siendo, apenas, el octavo en esa tarea en la historia del prestigioso torneo que se jugó por primera vez en 1877.

    Aquellos que se ocupan del césped de Wimbledon son como artistas que se esfuerzan durante un año para exhibir su mejor obra al público en cada verano londinense. No podrán hacerlo en 2020 [el torneo, programado originalmente para el 29 de junio próximo, se pasó para el 28 de junio al 11 de julio de 2021). "Nos estamos preparando para la siguiente temporada y para cuando sea que abra. Nos vamos a concentrar, hasta que termine el verano y entrado el otoño, en las renovaciones que normalmente hacemos", apuntó Stubley.

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    -¿Cómo es su ansiedad y adrenalina generalmente cuando se acerca el inicio de Wimbledon? ¿Ahora se siente un poco vacío?

    -Creo que la ansiedad no te hace temblar, es parte de la presión del trabajo. Pero lo que realmente aprendí a través de los años es que todos tenemos que ver la parte positiva en vez de la negativa. Entonces, lo que hago es sentir esa ansiedad como parte del apuro, para mantenerme concentrado y asegurarme de que todos estén haciendo lo que se supone que tienen que hacer: estar en las canchas, regar, cortar el césped el día correcto y asegurarnos de que todo marche bien. Hay que estar concentrado y la ansiedad es parte del trabajo. Y si no sentís eso hay una parte del trabajo que puede salir mal. En cuanto a este año, uno cree como si el torneo estuviera haciéndose, pero cuando mirás alrededor, en realidad todo está tranquilo. De todas maneras, tenemos que seguir trabajando para cuando se vuelva a abrir [N. de la R.: los miembros y socios del AELTC podrán jugar una vez que el gobierno británico autorice la actividad en los clubes].

    -¿En qué etapa de la preparación se encuentra el césped ahora y qué modificaciones genera la cancelación del torneo?

    -El cambio es el proceso de secado, porque necesitamos que la superficie esté firme. En este momento está blanda. Lo único que no haremos es colocar las líneas blancas. Pero no vamos a reducir el riego hasta que sepamos cuándo se van a abrir las puertas exactamente. Ese proceso lleva un par de semanas, entonces, una vez que se abra el club, pondremos las líneas. Así que estamos un 95% listos para que se pueda jugar normalmente en cualquier momento del año.

    -Las canchas de juego, de todos modos, ¿deben usarse para que el césped tenga su desgaste natural o es lo mismo?

    -Para ser honesto, no importa porque es parte del proceso de la renovación: ver en qué estado está el césped, ponerlo en forma y reemplazarlo. Por lo tanto, más allá de que se juegue o no, no hace diferencias. La razón por la que hacemos varias renovaciones es para asegurarnos de que el potencial del césped no deseado sea desechado. No importa lo que sucedió en el pasado, importa lo que sucederá el próximo año. El único modo en que se nota la diferencia de un torneo al otro son las condiciones climáticas y sabemos que han cambiado bastante. Si el clima está caluroso y seco, las canchas estarán más firmes. No creo que los jugadores se den cuenta de la diferencia entre una cancha que está ligeramente más blanda de lo normal. Mucha de estas cosas las medimos. Si una cancha está más o menos seca durante el campeonato, nos vamos a dar cuenta y lo vigilaremos. Pero, por lo general, lo que más puede afectar a la cancha es el clima.

    -Se especuló que Wimbledon podría pasar para el final del verano europeo, pero es imposible por un tema climático, ¿verdad?

    -Sí, cuanto más avanzado está el verano, se pierde luz. Por la cantidad de partidos que hay en una quincena [unos 670 de todas las categorías] significa que se necesita jugar durante la mañana y en el verano comienza a oscurecer a las 21.30. El punto de condensación comienza al atardecer y el césped se pone más resbaloso y eso, en junio o julio, no sucede hasta las diez de la noche. Pero en otoño sería imposible, no tendríamos la cantidad de horas que se necesitan [las ventanas se acortan en los extremos]. Ocasionalmente podríamos tener una serie de Copa Davis en septiembre, ya que se juega en tres días, son cinco partidos y las horas que se necesitan para completarlos las llegaríamos a cumplir. Pero con la cantidad de jugadores y partidos que tenemos, realizar la práctica [de Wimbledon] es imposible. Sería ponerle al torneo una presión injusta. Lo queremos hacer correctamente. Eso significa que lo tenemos que hacer a mediados del verano.

    -¿Se detiene el cuidado del césped en alguna época del año?

    -No. Eso varía de acuerdo a las temperaturas. Los plantines dependen de las temperaturas. Cuanto más frío hace, es más lento su metabolismo, de todas maneras, siguen creciendo así que, obviamente hay mucha más atención y cuidado durante la primavera, el verano y el otoño, cuando la temperatura del aire es muy buena. Luego tenemos menor nivel de suelo cuando las temperaturas bajan. Entonces, el crecimiento de los plantines comienza a disminuir. Es la Madre Naturaleza haciendo sus cosas nuevamente. Y depende de cómo es el invierno. Este invierno que tuvimos fue muy húmedo. Teníamos que cortar el césped de las canchas una y, a veces, dos por semana. Siempre, en el invierno, la actividad de jardinería disminuye porque todo deja de crecer. Dependemos de eso. Si nieva o hay escarcha, significa que nuestro trabajo es un poco más lento, pero durante el transcurso del año siempre existen lluvias que no preveíamos.

    -¿Esa es la etapa más difícil, la del invierno y con nieve?

    -No realmente, porque con todo el acceso a la información acerca del clima que existe ahora, se puede predecir bastante. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que los plantines y el césped de las canchas se encuentren cuidados, sanos, con químicos, pesticidas y antihongos. Diría que la etapa más difícil es la renovación a finales del verano. Tenés un tiempo limitado, hay que renovar las canchas para que estén listas para el año siguiente, no sabés muy bien cuándo va a cambiar el clima... La parte más difícil es de agosto a septiembre cuando todavía tenemos partidos, porque hay jugadores del club mientras empezamos las renovaciones.

    -En la historia, Wimbledon solo fue cancelado por la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Esta vez, por una pandemia. ¿Cómo están viviendo este momento usted y los jardineros?

    -Estamos dividiéndonos en dos grupos para realizar el trabajo. Seguimos los lineamientos del gobierno acerca de lo que podemos hacer y no. La distancia social no es un problema ya que estamos al menos a 20 metros de distancia trabajando uno de otro. Cada uno trabaja con su máquina y sus objetos personales. No entran en contacto uno con otro. Cuando termina el día, lavan las máquinas y las colocan en el depósito. Eso significa que todo está limpio. Nos aseguramos de que no haya muchas personas a la hora del almuerzo. Es un desafío. Pero es un desafío que enfrentamos desde el comienzo y que afecta al mundo entero. Adaptar lo que hacemos y asegurarnos de proteger la salud de nuestro personal es primordial, y en segundo lugar, mantener las canchas con los lineamientos del gobierno.

    -¿Qué tan emocionante es el día 1 del cuadro principal, cuando todos los ojos están puestos en las canchas radiantes?

    -No diría que es emocionante, sino que se siente un nerviosismo por asegurarnos de que las canchas estén en buenas condiciones. No diría que descansás bien, pero al menos te sentís un poquito contento cuando los primeros partidos se juegan bien. Porque es una superficie viva y la cancha se puede gastar un poco. Cada día es un nuevo día y tiene sus propios desafíos. No llegás a disfrutar el campeonato hasta que termina y cuando mirás hacia atrás, se refleja el éxito. Nuestro torneo ideal es el que el desempeño de los jugadores fue muy bueno, hubo partidos fantásticos, todo el mundo habló de grandes partidos, de grandes saques y acerca del clima, y nadie realmente comentó el estado del césped. Si no se mencionó el césped, es que tuvimos un torneo exitoso.

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