09/05/2026 04:02
09/05/2026 03:45
09/05/2026 03:45
09/05/2026 03:45
09/05/2026 03:44
09/05/2026 03:44
09/05/2026 03:44
09/05/2026 03:44
09/05/2026 03:44
09/05/2026 03:44
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 09/05/2026 03:03
No había manera de que pudiera resistirse a lo que el destino tenía preparado para ella. Es verdad que, en su juventud, Adriana Varela estaba iniciando su carrera en el mundo del rock. Y, a lo sumo, en la música melódica. Pero cuando Roberto Goyeneche la escuchó, supo que el tango no podía perderse su voz y su impronta. Y, finalmente, la convenció de cambiar de género. Como si todo esto fuera poco, su amigo Cacho Castaña le dedicó un tema con el que la rebautizó como La Gata. Y así fue como la cantante, que hoy cumple 74 años, terminó convirtiéndose en la gran referente de la música ciudadana. Nació el 9 de mayo de 1952 en Dock Sud, provincia de Buenos Aires, bajo el nombre de Beatriz Adriana Lichinchi. Pero tras su matrimonio con el tenista Héctor Hugo Varela, padre de sus hijos Rafael y Julia, cambió su apellido. Y de a poco decidió dejar de lado su trabajo como fonoaudióloga, para lanzarse en el mundo de la música. Su debut profesional fue en 1986, de la mano de Juan Alberto Badía, con temas de Tanguito y Pablo Milanés. Pero el éxito le llegó de la manera más inesperada. PUBLICIDAD Todo comenzó cuando el bandoneonista Néstor Marconi decidió invitarla al Café Homero Manzi a cantar unos temas. Allí la descubrió, ni más ni menos, que el Polaco. Y le cambió la vida. El célebre cantor de alma porteña y aspecto sajón, supo de inmediato que estaba frente a una intérprete única. Y la convenció de que se estaba dedicando al género equivocado. Desde ese momento, él se convirtió en su padrino artístico en el 2 x 4. Y ella siempre se lo agradeció. Donde yo vaya, ¿querés venir vos? Y donde yo cante, ¿querés cantar vos?, le dijo Goyeneche a la joven Adriana, que en ese entonces ni siquiera tenía un representante. Y después la bendijo con una ceremonia en la cocina de su casa, en la que le entregó un anillo. Le pidió a la señora que traiga eso. Eso era un chevalier que le habían regalado en Japón y me lo regaló a mí, recordó Varela en una entrevista, sin poder contener su emoción al evocar el momento. PUBLICIDAD Así fue como, en 1991, Adriana grabó Tangos, su primer disco del género que nunca más abandonó. Como tampoco abandonó a su mentor, quien la hizo interpretar temas como Afiches y Balada para un loco, entre muchos otros. Pero hay algo más: a fines del 93, casi un año antes del fallecimiento de Goyeneche, Cacho Castaña compuso Garganta con arena en su honor. Y se lo canturreó al oído en un camarín del Teatro Alvear. : ¡Pero todavía estoy vivo, che!, fue lo primero que atinó a decirle el cantor, que al mismo tiempo se sintió halagado por el homenaje. Y luego miró a Adriana, que estaba sentada junto a ellos, y sentenció: Que lo cante ella. Varela lo grabó para La última curda, el álbum recopilatorio que se editó previo a la muerte del Polaco, ocurrida 27 de agosto de 1994. Luego lo cantó infinidad de veces, segura que donde quiera que estuviera, Roberto estaría orgullosa de escucharla entonar ese tango con el que la pluma de Castaña lo había descripto tan bien. Pero no fue el único tema de Cacho que marcó la vida de Adriana. PUBLICIDAD Un sábado a la noche de 2005, la cantante recibió un llamado telefónico. El que estaba del otro lado de la línea era Castaña quien, entusiasmado, le contó que había compuesto un tema que hablaba de ella. Y se lo tarareó. Varela quedó subyugada. Sintió que esos versos daban cuenta de su ser en toda su dimensión. Es una tomografía computada de mí misma, dijo. Y se sintió feliz. Pero era tarde, venía de hacer compras y, entonces, le pidió a Cacho que le dictara la letra a su hijo para que él tomara nota de ella. Así, birome en mano, el joven comenzó a escribir: La Gata sale a cantar envuelta en adrenalina / Y perfuma el escenario con inciensos y glicinas / Con un código de tango, sin libros y sin escuela / Y te lo dice pintando con colores de acuarela / El mejor de los cantores tiene la vieja enseñanza / De callar cuando se debe y de hablar cuando hace falta / Gata mojada de lluvia que, aligerando los vicios / Sale a andar por las cornisas, sin caer al precipicio. Hasta que el cantautor, avergonzado, se detuvo un instante. PUBLICIDAD Mirá nene que es una metáfora, le dijo Cacho al hijo de Varela antes de seguir con los versos. Es que el tema continuaba diciendo: Parece una atorranta cuando canta / Parece que se deja y no se deja / Te da la sensación, cuando camina / Que en vez de una mujer, llegan dos minas / Parece medio loca y que provoca / Porque el tango en su boca es un gemido / Parece que ya nada la sorprende / Parece saber todo de la vida / Parece, pero no es lo que parece / Es una gata herida. Castaña era así. Y aunque según confirmó Adriana, entre ellos nunca hubo nada más que una amistad, él no podía escapar a su implacable poder de seducción. Ambos se habían conocido en un restaurante en el que actuaban por separado, junto al Polaco. Nos hicimos amigos de una. Enseguida tuve la sensación de que nos conocíamos de toda la vida. Había una espontaneidad particular. Encima, los dos veníamos de familia calabresa y La Calabria es una cultura, contó Varela. Pero reconoció que Cacho tuvo el instinto de levantársela, pero que se portó como un caballero. PUBLICIDAD Los que cantan a los gritos seguirán siendo aprendices / Porque el tango no se canta, porque al tango se lo dice / Con la pausa y el silencio al que aluden los poetas / Despacito, poco a poco, para que entiendan la letra / Cuando el público no escucha, la Gata tiene el orgullo / De tener la mente fresca en el medio del barullo / Yo también escribo y canto sin libros y sin escuela / Despacito, poco a poco, como la Gata Varela, concluye el tema. La Gata Varela, tal el nombre de este tango que cuenta con letra y música de Cacho, fue incluido en el álbum 15 Grandes Éxitos de Castaña de 2007 y fue un verdadero éxito. Me preguntó si quería que le cambiara alguna palabra y yo le dije que de ninguna manera. Te cantás a vos mismo y es re loco, explicó muchos años más tarde la cantante, que a partir de ese momento pasó a ser reconocida por todos como La Gata. PUBLICIDAD PUBLICIDAD PUBLICIDAD
Ver noticia original