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» Tiempo San Juan
Fecha: 08/05/2026 20:49
La filial argentina de la multinacional estadounidense Cabot Corporation ha confirmado el cese total de sus operaciones y el inicio del desmantelamiento de su planta industrial en Campana. Esta decisión marca el final de una trayectoria de más de seis décadas de producción ininterrumpida y enciende las alarmas sobre un proceso de "desindustrialización" en el corredor Zárate-Campana. Un golpe al corazón del sector del neumático La fábrica de Cabot, inaugurada el 14 de julio de 1962, fue la primera unidad de manufactura de la corporación en América Latina. Su cierre representa una pérdida crítica para la cadena de valor nacional, ya que era la única productora local de negro de humo a gran escala, un insumo esencial para la fabricación de neumáticos y productos de caucho. Con una capacidad de producción de 85.000 toneladas anuales, la planta abastecía a gigantes del sector como FATE, Bridgestone y Pirelli. El fin de la actividad de Cabot se vincula directamente con la crisis de sus principales clientes. La medida ocurre apenas tres meses después del cierre definitivo de la planta de FATE en San Fernando, ocurrido el 18 de febrero de este año. Según fuentes del sector, la caída de la producción nacional, el aumento de las importaciones provenientes de Asia y la fuerte retracción del mercado interno hicieron inviable la continuidad operativa. Impacto social y laboral en la región El cierre de la planta deja sin empleo de forma inmediata a 150 trabajadores. De este total, 90 son operarios directos y 60 corresponden a servicios indirectos que incluyen vigilancia, comedor, lavadero y mantenimiento. Esta situación ha generado una profunda preocupación en la comunidad de Campana, donde la empresa era considerada un símbolo de la identidad fabril local. Ante la clausura definitiva, el Sindicato de Trabajadores del Negro de Humo (SUTNH) ha iniciado una vigilia frente a los portones de la fábrica para resguardar los derechos de los empleados. Los dirigentes gremiales ya han elevado denuncias ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, y se espera una audiencia clave en La Plata la próxima semana para definir las indemnizaciones y compensaciones económicas. Dependencia externa y desmantelamiento A pesar de que la empresa había realizado inversiones recientes en eficiencia energética y autoabastecimiento eléctrico para asegurar su sustentabilidad, los activos y equipos están ahora en proceso de desarme y venta. El cierre no solo afecta a los empleados directos, sino también a una red de pymes y proveedores locales que dependían de la actividad de la planta. Históricamente, Cabot utilizaba materias primas 100% nacionales, como gas natural argentino y aceite decantado proveniente de la refinería de YPF en Ensenada. Con el fin de la producción local, el abastecimiento de negro de humo pasará a depender exclusivamente de las importaciones, lo que aumentará la vulnerabilidad externa de las industrias argentinas vinculadas al caucho y al plástico. El escenario actual en el cordón industrial Zárate-Campana, caracterizado por suspensiones y ajustes en otros sectores petroquímicos y siderúrgicos, refuerza la advertencia de los gremios sobre una crisis estructural que amenaza con desmantelar uno de los polos fabriles más importantes del país.
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