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  • Cambio de paradigma: una prometedora terapia contra la depresión logra resultados llamativos poniendo el foco en un síntoma olvidado

    Buenos Aires » La Nacion

    Fecha: 08/05/2026 18:00

    Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más. Cambio de paradigma: una prometedora terapia contra la depresión logra resultados llamativos poniendo el foco en un síntoma olvidado Los tratamientos para la depresión se enfocan sobre todo en disminuir las emociones negativas. Pero un estudio sugiere que aumentar las positivas podría ser más efectivo - 7 minutos de lectura' WASHINGTON. Un verano, hace varios años, Harry Creffield consiguió el trabajo de sus sueños: actuar en una obra de teatro en Cornualles, un destino turístico en la costa sur de Inglaterra. Al actor y comediante le daban alojamiento gratuito y tenía mucho tiempo libre fuera de los ensayos y las funciones para recorrer los pintorescos acantilados y playas. Sin embargo, pasó la mayor parte del verano sintiéndose deprimido. Sentía como si estuviera viendo mi vida en la televisión o algo así, dijo Creffield. Aunque trabajar en Cornualles era el tipo de oportunidad con la que había soñado, contó: simplemente no conectaba conmigo ni me hacía sentir absolutamente nada. Y todo el tiempo estaba pensando: Si esto no me hace feliz, tal vez nunca pueda serlo. El sentimiento que describe Creffield se llama anhedonia: la incapacidad de experimentar alegría o placer. Es uno de los síntomas más comunes y peligrosos de la depresión, pero a menudo no es uno de los que tratan los psicólogos. Hacemos un trabajo bastante bueno ayudando a la gente a sentirse menos mal, dijo Steven Hollon, profesor de psicología en la Universidad de Vanderbilt, que estudió la depresión y la ansiedad durante décadas. Hollon señaló que la psicoterapia y la medicación pueden ser muy efectivas para reducir las emociones negativas. Lo que ha sido más difícil es lograr que las personas con depresión o ansiedad realmente se sientan bien. Un estudio publicado recientemente en JAMA abordó la anhedonia utilizando una terapia relativamente nueva llamada tratamiento de afecto positivo. Los investigadores se preguntaron qué pasaría si intentaran hacer que la gente se sintiera bien, en lugar de solo menos mal. Según Hollon, los resultados fueron llamativos. Están moviendo cosas que yo no he podido mover, dijo. ¿Qué es el tratamiento de afecto positivo? El tratamiento de afecto positivo o PAT, por sus siglas en inglés, está diseñado para ayudar a las personas a encontrar más alegría, conexión y sentido. Este es un cambio de paradigma respecto de cómo se suelen diseñar las terapias, dijo Anne Haynos, profesora asistente de psicología clínica en la Universidad de la Mancomunidad de Virginia. Haynos explicó que cuando un paciente busca terapia o tratamiento, el objetivo del clínico suele ser resolver el problema: hacer que se sienta menos deprimido o ayudarlo a superar una fobia o la ansiedad social. El PAT apunta al otro extremo del espectro emocional: durante 15 sesiones semanales de terapia, se les enseña a los pacientes una variedad de habilidades que mejoran el estado de ánimo, como incorporar actividades positivas a sus vidas y centrarse en el disfrute de esas experiencias. Sabemos que la anhedonia se desarrolla cuando el sistema de recompensa del cerebro se vuelve menos receptivo a las experiencias positivas, dijo Alicia Meuret, psicóloga clínica y profesora en la Universidad Metodista del Sur y autora principal del nuevo estudio. El tratamiento de afecto positivo busca ayudar a las personas a reconstruir esa capacidad de experimentar placer y motivación cuando el estado de ánimo positivo es bajo, al actuar directamente sobre el sistema de recompensa del cerebro. ¿Cómo funciona? En una serie de tres ensayos clínicos aleatorizados (el estándar de oro en la investigación científica), Meuret y sus colegas mostraron evidencia de que el tratamiento de afecto positivo puede ser más efectivo que la terapia tradicional para ayudar a las personas a reentrenar sus cerebros para sentir más emociones positivas y menos negativas. Esa segunda parte fue una sorpresa. No esperábamos eso, dijo Meuret. Esperábamos que el PAT fuera bueno para mejorar el afecto positivo y la anhedonia, y que el tratamiento de afecto negativo terapia centrada en reducir síntomas de depresión y ansiedad como la ira o la tristeza fuera mejor para disminuir el afecto negativo. Pero en todos los casos, el PAT fue superior. Ese fue un hallazgo realmente importante, y especialmente el hecho de que pudimos replicarlo tres veces. Michelle Craske es profesora distinguida del Departamento de Psicología de la UCLA y otra de las investigadoras de la serie de ensayos. Junto con Meuret desarrolló el tratamiento de afecto positivo y escribió materiales de trabajo tanto para clínicos como para pacientes. En su laboratorio y en otros, hubo señales prometedoras de que las personas que pasan por el PAT realmente modifican los circuitos neuronales en sus cerebros. Están reaccionando más ante los estímulos, están activando esas regiones del cerebro que normalmente se ponen en marcha cuando anticipamos algo positivo o vivimos algo de una manera más positiva, dijo Craske. Hay vías neurobiológicas concretas que estamos aprovechando con este tratamiento. El estudio tuvo algunas limitaciones y sus autores señalaron que se necesita más investigación con muestras más grandes. Lo ideal sería que se replicara y que otros investigadores lo hicieran, dijo Hollon. Pero estos investigadores están apuntando a que la gente se sienta bien. Un poco más de alegría Todos tenemos emociones positivas y negativas, y ambas son necesarias para la supervivencia. Si no sintiéramos miedo o dolor, no aprenderíamos a evitar amenazas. Pero si no sentimos suficiente alegría cuando vivimos experiencias positivas, nuestro cerebro no registra esas recompensas ni aprende a repetir esos comportamientos. De repente, ir a la fiesta de un amigo o salir a trotar deja de parecer que vale la pena. Es más fácil quedarse en la cama. Si alguien está atravesando una depresión clínica, siempre es mejor buscar ayuda profesional. Pero Craske y Meuret dijeron que también hay lecciones del tratamiento de afecto positivo que todos podemos usar para sentirnos un poco mejor. Haga planes. Pídale a un amigo hacer algo divertido y dedique tiempo a anticipar lo que puede resultar placentero de esa actividad, por más pequeño que sea. Una clave, dijeron los investigadores, es no esperar a sentirse motivado. Meuret comparó sentirse sin ganas con la ley de la inercia: un objeto en reposo sigue en reposo y un objeto en movimiento sigue en movimiento. Si uno sigue dando pasos positivos, con el tiempo gana impulso. Saboree los buenos momentos. Muchas veces, cuando las personas están deprimidas o infelices, se enfocan demasiado en lo negativo. Es posible reentrenar el cerebro buscando los aspectos positivos en cualquier situación y volviendo a poner el foco en el disfrute de esos momentos. Les pedimos a los pacientes que vayan a una reunión social y presten atención a sus sensaciones positivas en ese momento, explicó Meuret. ¿A qué sabía la comida? ¿Cómo se sentía hablar con ese amigo al que no veían hace tiempo?. Encuentre el lado positivo. No todas las experiencias son buenas, pero con suficiente tiempo y reflexión es posible encontrar algo positivo incluso en los momentos más difíciles. El objetivo no es ignorar las emociones negativas, sino fortalecer la resiliencia y ayudar al cerebro a registrar más fácilmente los motivos para sentirse esperanzado. Practique la generosidad y la amabilidad. No solo porque es algo positivo en sí mismo, sino porque también mejora el estado de ánimo. Encontrar la alegría es una habilidad que requiere práctica, dijo Meuret. Por supuesto, todos tenemos días en los que nos sentimos desmotivados, en los que cuesta experimentar emociones positivas, en los que nos sentimos desconectados o insatisfechos. Y ahí es donde estas herramientas del PAT pueden ayudar a cambiar ese estado, redirigiendo de manera intencional la atención hacia los aspectos positivos de una experiencia.

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