08/05/2026 15:47
08/05/2026 15:47
08/05/2026 15:46
08/05/2026 15:46
08/05/2026 15:46
08/05/2026 15:46
08/05/2026 15:46
08/05/2026 15:46
08/05/2026 15:45
08/05/2026 15:45
Buenos Aires » Perfil
Fecha: 08/05/2026 14:37
El economista Diego Giacomini profundizó su ruptura con el Gobierno al calificar la gestión de Javier Milei como la más violenta de la historia democrática y denunciar el impacto del ajuste en los sectores vulnerables. A partir de su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, fundamentó su participación junto a Axel Kicillof en la Feria del Libro como un mensaje de paz social, priorizando la coherencia política del gobernador por sobre sus propias diferencias ideológicas. El economista y docente de orientación liberal y austríaca, Diego Giacomini, reconocido por haber sido uno de los socios intelectuales más cercanos de Javier Milei antes de su ascenso a la presidencia. Durante años, ambos compartieron la autoría de libros, artículos académicos y participaciones en programas de televisión donde difundían las ideas de la libertad, la escuela austríaca y la crítica al Banco Central. Fue director de la consultora Economía & Ética y ha desempeñado una extensa carrera académica en instituciones como la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Belgrano. Tras el salto de Milei a la política activa, Giacomini se distanció de él manteniendo una postura crítica hacia la construcción de poder político y lo que denomina el "liberalismo de Estado". ¿Cómo dos personas que piensan diametralmente opuesto en teoría económica, que han tenido recorridos de vida totalmente diferentes, futuros y objetivos distintos, como es el caso de Axel Kicillof y vos, pueden dialogar? Y terminás siendo vos la persona que va a presentar el libro de Kicillof, De Smith a Keynes, este sábado en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Me gustaría que compartieras con la audiencia el recorrido de vida que tuviste con él y que reflexionaras sobre el mensaje final: más allá de la economía, que dos personas que piensan diametralmente opuesto puedan dialogar. La gente capaz no lo sabe: en Argentina no hay persona que conozca al mismo tiempo más a Axel Kicillof y a Javier Milei que yo. A Axel lo conozco hace 41 años, desde 1985, porque fuimos compañeros en el Colegio Nacional de Buenos Aires. O sea, desde los 13 años. En plena primavera alfonsinista, en 1985. Hicimos toda la secundaria en el Colegio Nacional de Buenos Aires, fuimos compañeros y nos dieron el título de economista el mismo día. Habré compartido el 70% de las materias con él, para poner un número. También fuimos compañeros en el claustro docente y nunca coincidimos en la forma de mirar las cosas. De hecho, es interesante porque él me invita a comentar un libro de teoría económica donde pone en contexto histórico cada teoría. Explica cómo cada teórico económico escribe lo que escribe inmerso dentro de una situación económica y social determinada en cada momento. Y me invita justamente porque opino totalmente diferente a él. Nuestra vida lo muestra. ¿Por qué? Porque él es un político institucional. Yo no creo en la política institucional. Él cree en la política económica. Yo no creo en la política económica. Él vive en el sector estatal. Yo viví siempre en el sector privado y nunca seré burócrata de ningún gobierno. Y cuento una anécdota. Cuando empezamos nuestra vida profesional como ayudantes de cátedra, arrancamos los dos en la misma materia: Dinero, Crédito y Bancos. Había solamente dos cátedras, una de Boca y una de River. Él fue ayudante de Pablo Levín y yo fui ayudante de Lidia Rousselot y Alberto Buscaglia, que en esa materia eran el agua y el aceite. Ahora, ¿cuál es el mensaje que yo quiero dar? Primero: dos economistas se pueden sentar a hablar y comentar teoría económica habiendo pensado siempre distinto en la vida. Y seguimos pensando diferente. ¿Por qué? Porque la asociación y la cooperación valiosa entre los seres humanos es la que se produce entre personas que piensan distinto. Uno aprende del diferente. Uno incorpora ideas que no tenía tomando lo bueno del otro. ¿Y por qué esto es importante en este contexto? Porque Axel dice: La teoría económica se piensa y se escribe dentro de un contexto. Y mañana vamos a estar reunidos en la Feria del Libro también dentro de un contexto. ¿Qué contexto? Que dos personas tan diferentes puedan escucharse e intercambiar. Es una señal, llamémosla, de paz, de armonía. ¿Y por qué es trascendente en este momento? Porque estamos viviendo dentro de la construcción política institucional más violenta de la democracia moderna. Una construcción que va contra el liberalismo. Cree que el prójimo por ejemplo, el zurdo es resentido, envidioso, mala persona, inferior en lo estético y en lo moral. Eso impide toda cooperación y asociación entre los seres humanos. Eso es violento porque es agresión directa. Y esto es lo más antiliberal que hay. A eso hay que agregarle que, en el plano de la política económica doméstica, también estamos frente al gobierno más violento de la democracia moderna. ¿Por qué? Porque que un ajuste fiscal recaiga exclusivamente sobre los más débiles es violento. Si recae sobre las personas con discapacidad, y encima hacés negocios con los discapacitados, que macroeconómicamente son dos mangos, eso es violento. Si hacés el ajuste sobre los jubilados, que son los más damnificados de la historia moderna de la sociedad argentina, eso es violento. Y, parafraseando al Indio Solari, violencia es mentir. ¿Por qué digo esto? Porque nunca asistimos a un candidato que terminó mintiendo tanto como Javier Milei cuando accedió al Poder Ejecutivo. Voy a mencionar dos ejemplos. Por un lado, dolarizar. No dolarizó. Para dolarizar necesitabas que el peso se debilitara y terminó haciendo exactamente lo contrario: sobreaprecia artificialmente el tipo de cambio y, como está desalineado microeconómicamente, eso lleva a quiebras, suspensiones y despidos. La otra gran mentira fue: El ajuste lo va a pagar la casta. El ajuste lo pagó la gente de a pie. Manuel Adorni no pagó el ajuste. Entonces, y cierro, cuando un entorno es tan violento, y la inserción geopolítica internacional de Milei con Estados Unidos e Israel es la más violenta en términos de inserción internacional de la Argentina moderna, la economía está condenada a funcionar cada vez peor y la gente a ser cada vez más pobre y vivir peor dentro de ella. ¿Y el mensaje de juntarte con Kicillof es un mensaje de paz? Es un mensaje que procura ser de paz, de armonía y de decir: de acá para adelante se tiene que desandar el camino de los últimos 12 años. Porque si ustedes miran los candidatos de las elecciones de 2003, 2007 y 2011, no estaba esa exacerbación tan grosera de la construcción de la grieta violenta. Esto es un invento de Mauricio Macri. Macri, para convertirse en presidente, trae construcciones hegelianas materialistas que después toma el marxismo: tesis contra antítesis, pero de manera violenta, llevando a una síntesis todavía más violenta. Primero fue conservadores contra pueblo; después, la funesta división entre gorilas y peronistas, que nos llevó hasta la caída por suerte de la Junta Militar en 1982. Eso parecía terminado. Macri lo revive y Milei lo lleva a un extremo inimaginado. Normalmente se dice que en una discusión gana el que pierde, porque se lleva la razón del otro. Que en el intercambio siempre hay algo que el otro puede aportarte. Y en ese aprendizaje, Kicillof, después de haber tenido la experiencia de gobernar con restricciones enormes quizás mayores incluso que gobernar la Nación, porque ni siquiera tenés la posibilidad directa de endeudarte o emitir, ¿incorporó desde tu perspectiva parte de las ideas del otro, en el sentido simbólico de aquella escuela que no lo representaba en sus orígenes? Mirá, yo estuve leyendo el libro y conversé con él sobre el libro. Lo primero que tengo que decir es que resguarda y mantiene la consistencia teórica que siempre tuvo desde su lado, que yo no comparto para nada. Pero reconocés la coherencia. Reconozco la coherencia. De hecho, para ponerlo en contexto, yo no voy a criticar a Kicillof. Voy a criticar a Adam Smith, a David Ricardo, a Karl Marx y a John Maynard Keynes, porque soy de la escuela austríaca, que está en las antípodas de la escuela clásica británica de teoría económica. Pero esa coherencia que tiene su libro y su discurso es la misma que tuvo siempre. El Poder Ejecutivo nacional no la tiene, ni en términos teóricos ni en lo que hace todos los días en el campo de la política económica, tangible y fáctica, que está totalmente desalineada con lo que dice pregonar. ¿Axel es peronista? Mirá, todos tenemos una evolución. Yo tengo muy claro cómo era Axel. Lo vi participar activamente en el centro de estudiantes en 1985, en primer año, y en 1986, en segundo año, cuando se refundaba la primavera alfonsinista. Discutía con los chicos de quinto y sexto año. Mirá qué coherencia: era un chico que se paraba frente a alumnos mucho más grandes. Él evolucionó en ese sentido y se fue acercando al peronismo. Pero, a ver, esa coherencia que yo encuentro con sus propias ideas, con las cuales no comulgo para nada, es la que, por ejemplo, le podría dar cierto seguro al peronismo de que no va a tener un dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires que fue candidato K, vicepresidente K, gobernador dos veces K y ahora es de La Libertad Avanza en el gobierno de Javier Milei. Esa coherencia de Axel Kicillof sería, creo yo, una hipótesis, una suerte de garantía que evitaría eso, porque sigue teniendo las raíces teóricas de lo que siempre pensó, más allá de la evolución del tiempo que lo acercó al peronismo. Hay balotaje en 2027 y llegan Milei y Kicillof. ¿Votás por Kicillof? Vos sabés que yo soy liberal anarquista. Yo no creo en el sistema. No creo en la política institucional ni en la política económica. No voto. La última vez que voté para presidente y lo digo con todas las palabras fue en 2007 y voté a Ricardo López Murphy, que sacó 0,5% de los votos. No votás, pero si se plantea ese balotaje, ¿quién preferís que gane? Este es el gobierno más violento de la historia de la democracia moderna. Cuanta más violencia hay, peor funciona la economía, porque para funcionar bien necesita un entorno de paz y armonía. ¿Para qué? Para que haya más contratos de comercio, más contratos de producción, más contratos de trabajo y más generación de riqueza. Un gobierno muy violento, el más violento, va a hacer andar cada vez peor la economía. Te pido la respuesta concreta. Yo no quiero que Javier Milei sea reelecto. Si me preguntás subjetivamente, contra cualquiera. Y en el caso de Kicillof, ¿preferirías que ganase? Escuchame, lo que ya no dio resultado seguramente la gente va a probar reemplazarlo por otra cosa. ¿Puedo decir, entonces, que en un balotaje entre Milei y Kicillof, como preferís que gane cualquiera menos Milei, preferís que gane Kicillof? Es una construcción lógica. Por eso, para no plantear el silogismo. ¿Puedo decirlo en tus palabras? Te permito que digas eso. Pero, a ver, yo no creo en la política institucional, no voto y no creo en la política económica. En realidad, todos los gobiernos terminan siendo parecidos. Ahora, nunca vi nada que produzca tantos daños intertemporales desde la violencia como este gobierno, porque produce daños culturales. Explicame aquel origen de que los dos eran ayudantes de cátedra en la materia Dinero, Crédito y Bancos. De una manera breve y didáctica, ¿cuáles eran las diferencias? El profesor Pablo Levín era marxista y Axel, en esa materia, daba todo el dinero desde la perspectiva marxista. Y yo, en la otra cátedra, hablaba de economía monetaria y política monetaria con los nuevos clásicos de Chicago, con Milton Friedman, con los neokeynesianos y los keynesianos. ¿Cuál es la teoría marxista del dinero? Marx es clásico porque adhiere a la teoría del valor objetivo. Para mí lo más importante es el valor subjetivo. Pero, puntualmente sobre lo que me preguntás, creo que la contribución monetaria más importante de Marx que hoy tenemos entre nosotros es el quinto punto del Manifiesto Comunista con Engels, donde plantea crear un sistema monetario y bancario estatal, con el crédito regulado por el Estado. Eso es el sistema fiat de los bancos centrales. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y todos los bancos centrales del mundo emanan de ese quinto punto del Manifiesto Comunista de Marx. Entonces, esa terminó siendo la visión del dinero que triunfó. ¿Es reconstruible la reputación que Milei perdió en los últimos seis meses o estamos frente a algo irreversible? La teoría económica explica, y los datos ilustran, que reconstruir la reputación y la credibilidad es realmente muy difícil para todos los gobiernos y para todos los políticos económicos. Ahora, cuando a eso le agregamos las características individuales del Poder Ejecutivo nacional, me puedo equivocar, pero creo que es casi imposible. ¿Por qué? Porque escuchen sus palabras. Él dice porque tiene ganas de decirlo y porque se autoconvence, alejado de la realidad que es el mejor gobierno de la historia, que hace lo que hay que hacer y que lo va a seguir haciendo aunque a nadie le guste y aunque después no lo voten. Está diciendo que va a insistir y profundizar más de lo mismo. Si esa política le hizo perder reputación y credibilidad, es casi imposible que esa misma política lo ayude a reconstruirlas. Así como los profesores que mencionaste en la universidad pudieron haber contribuido a desarrollar las ideas que tanto Kicillof como vos construyeron desde jóvenes, ¿cuánto de las ideas de Milei aunque mal llevadas a la práctica son responsabilidad tuya? ¿Cuánto lo hiciste austríaco? En un 100%. Él ha reconocido que yo lo introduje en la escuela austríaca. Ahora bien, me siento totalmente libre de culpas porque desde finales de 2020 y principios de 2021 vengo explicando, con toda la información que tengo, que este gobierno iba a hipotecar la filosofía y la ética del liberalismo, al liberalismo y a la escuela austríaca de economía. Entonces, si vengo explicando antes de que suceda lo que terminó sucediendo, al menos desde mi individualidad tal vez equivocadamente me siento libre de culpas. Pero sí, todo ese bagaje intelectual lo conoció gracias a mí. ¿Creés que el que venga después de Milei tendría que ser alguien de una escuela contraria para compensar la mala praxis de Milei? Lo que voy a decir es que el que venga después de Milei, sea quien sea y a mí me da lo mismo, aunque ya dije que no quiero que siga Milei porque hace un daño cultural muy grande, va a recibir la herencia más pesada de los últimos tiempos. Siempre se puede estar peor. Más pesada todavía. ¿Por qué? Porque las herencias culturales son las más difíciles de revertir. De hecho, el kirchnerismo es hijo de la destrucción cultural del menemismo. Ahora, esto es muy importante: este gobierno está trasladando gasto público del presente al futuro. Es mentira que Milei bajó el gasto público. Lo está pateando para adelante, y no de forma lineal, sino exponencial. Si vos necesitás dos puntos del PBI para mantener infraestructura y durante cuatro años no invertís nada, después vas a necesitar cinco para recomponerla. Si te quedaste con plata que legalmente no es tuya, el que tiene la ley de su lado te la va a reclamar con intereses. Si el ajuste fue sobre los más débiles, como las personas con discapacidad o los jubilados, es lógico que el próximo gobierno quiera compensarlos con alguna suerte de reparación histórica. Además, este gobierno capitaliza intereses que son gasto público. No paga intereses hoy y les pone anabólicos para el futuro. Eso significa más gasto público después. Va a haber un crecimiento muy importante del gasto público, venga quien venga. Y eso va a tener que financiarse. Entonces, habrá más presión tributaria y más impuestos. La discusión va a pasar por quién administra ese escenario con el menor dolor posible para determinados sectores de la sociedad. ¿Y vos creés que Axel Kicillof sería el médico correcto para esa situación? Mirá, yo estoy en las antípodas de su pensamiento y estoy en contra de la política económica. Yo voy a ser crítico de Axel. Y Axel sabe que, si algún día fuera presidente, el 11 de diciembre yo lo voy a estar criticando muy fuertemente. Por eso tiene valor que me invite. ¿Vos te imaginás a Milei invitando a alguien que piensa de manera diametralmente opuesta y que sabe que lo va a criticar permanentemente? No. MV
Ver noticia original