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  • La historia del icónico auto fabricado en la Argentina del que es difícil ver dos iguales

    Buenos Aires » La Nacion

    Fecha: 08/05/2026 11:56

    Un día como hoy pero hace siete décadas, la Argentina estrenaba una industria automotriz moderna y el primer vehículo salido de ella fue, tal vez, el más versátil que se haya producido en el país: el Jeep IKA - 5 minutos de lectura' El Jeep fabricado por Industrias Kaiser Argentina (IKA) construyó el amor de sus fanáticos sobre bases muy diferentes. Sin destacarse por niveles elevados de potencia o sofisticación, este vehículo logró posicionarse por su simplicidad mecánica, su capacidad de adaptación y su desempeño en condiciones donde otros no podían avanzar. Con 77 CV, un torque de 16,6 kgm y neumáticos 600x16, su principal diferencial fue siempre la aptitud para transitar terrenos complejos, además de tener que ser un auto de pasajeros en un mercado donde era casi lo único accesible para comprar un 0km. Uno de los rasgos más distintivos del modelo radicó en su capacidad de transformación. A lo largo del país, unidades originalmente idénticas evolucionaron de manera distinta según su uso y entorno debido a la intervención de dueños y mecánicos locales. Por ejemplo, una unidad que tuvo su vida operativa en zonas rurales no tuvo las misma modificaciones que otro utilizado en regiones costeras, serranas o cordilleranas. Esa versatilidad derivó en una diversidad notable: hoy resulta poco habitual encontrar dos Jeep IKA exactamente iguales. La historia industrial del modelo comienza hace 70 años, con la puesta en marcha de la planta Santa Isabel, en la provincia de Córdoba. Allí se estableció una de las primeras líneas de montaje de vanguardia del país, con procesos comparables a los de Estados Unidos y Europa. El primer vehículo producido fue precisamente este Jeep, bajo el paraguas de IKA, una empresa que impulsó un esquema de integración nacional con fuerte participación de proveedores locales. Ese proceso alcanzó un 85% en sus primeros años y llegó al 98% hacia el final de su producción, en 1978 ya bajo el paraguas de Renault. El desembarco de Kaiser en Argentina respondió a un contexto industrial específico. Tras la reorganización de sus activos en los Estados Unidos, la compañía encontró en el país condiciones favorables para instalar una planta productiva, en el marco de políticas de promoción industrial y una creciente demanda de vehículos utilitarios para obras de infraestructura. Durante sus primeros años, el modelo se ensamblaba bajo el sistema CKD, con piezas importadas que se montaban localmente. Las primeras versiones, denominadas JA1A y JA1B, correspondían a configuraciones con tracción integral y simple respectivamente. También se incorporaron variantes de mayor distancia entre ejes, identificadas como JA2A y JA2B, orientadas a tareas de carga. En cuanto a su mecánica, el Jeep incorporó un motor Continental 4L151 de cuatro cilindros, derivado de un bloque de seis cilindros del 6L226 al que se le redujo su configuración. Esta decisión permitió compartir procesos productivos con otros modelos de la marca. La transmisión incluía una caja Borg Wagner T90 de tres velocidades y, en las versiones con doble tracción, una reductora Dana Spicer 18. El conjunto se completaba con diferenciales Dana 44 y Dana 25. El resultado era un vehículo de funcionamiento sencillo y alta resistencia. Aunque tomaba como base los modelos CJ5 y CJ6 de Willys, el Jeep producido en Argentina introdujo modificaciones propias. Entre ellas, cambios en la columna de dirección, mayor capacidad en las plazas delanteras y configuraciones específicas de equipamiento y estética. En 1957 se realizó una actualización que modificó aspectos del diseño exterior y amplió las variantes disponibles. Se introdujeron cambios en los guardabarros traseros, se extendieron dimensiones en algunas versiones y se incorporaron nuevas denominaciones. Ese mismo año surgió una versión particular, conocida informalmente como Petitero, con elementos diferenciadores como distintos pedales y volante, capota rebatible como convertible y solo con tracción simple. A partir del restyling del 57 se desarrolló en paralelo una red de carroceras que adaptaban el vehículo a distintas necesidades. Empresas pyme como Sabú, Camena, IKCAR, Maggiori y Henalú produjeron configuraciones con cabinas cerradas, doble cabina y versiones tipo rural. Estas intervenciones ampliaron las aplicaciones del modelo, manteniendo su estructura original. El Jeep IKA también registró hitos en materia de exportación, siendo uno de los primeros vehículos producidos en Argentina en llegar a mercados como Paraguay, Chile, Perú Colombia y Libia. En la década de 1970 se incorporaron nuevas variantes, incluyendo una versión diésel equipada con motor Indenor 488 (el mismo que el del Rastrojero) y caja ZF de 4 marchas, destinada a configuraciones de tracción simple y solo chasis largo. También se actualizaron componentes eléctricos y se introdujeron mejoras puntuales en el equipamiento. El modelo tuvo participación en ámbitos militares con las variantes M101 (corto tracción doble) y M102 (corto tracción simple), con unidades utilizadas por el Ejército, la infantería de Marina y la Fuerza Aérea con ejemplares carrozados en tareas logísticas y operativas. Incluso algunas unidades fueron desplegadas durante el conflicto del Atlántico Sur en 1982. La producción finalizó en 1978, bajo la órbita de Renault Argentina, con un total de 85.450 unidades fabricadas, incluyendo los prototipos. A pesar del tiempo transcurrido, una proporción significativa de estos vehículos continúa en funcionamiento. Aún en la actualidad, el Jeep IKA mantiene presencia en actividades rurales, recreativas y de servicio en distintas regiones del país. Su diseño permitío desde cambios de motor y transmisiones hasta personalizaciones impensadas. Más allá de su evolución técnica, el modelo tiene agrupaciones de fanáticos en todo el país, siendo la más numerosa Fanáticos del Jeep IKA, que hoy agrupa el mayor número miembros alrededor de un modelo de Jeep Clásico con cerca de 65.000 seguidores. A siete décadas de su inicio, el Jeep producido por IKA se mantiene como un referente de la industria automotriz argentina, con una identidad construida a partir de la funcionalidad, la durabilidad y la capacidad de adaptación.

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