08/05/2026 12:31
08/05/2026 12:30
08/05/2026 12:30
08/05/2026 12:30
08/05/2026 12:28
08/05/2026 12:27
08/05/2026 12:26
08/05/2026 12:26
08/05/2026 12:26
08/05/2026 12:26
Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 08/05/2026 11:29
Mientras el Gobierno pregona el ajuste y el no hay plata, su principal asesor económico quedó en la mira de la Justicia Federal. Lo investigan por utilizar la tarjeta corporativa de Nucleoeléctrica para gastos personales que nada tienen que ver con la función pública. - Por AF para Confirmado El relato de la austeridad libertaria acaba de chocar de frente con la realidad judicial. Demian Reidel, el hombre que se presenta como el cerebro detrás de la arquitectura financiera del oficialismo, fue imputado por el fiscal federal Ramiro González en una causa que huele a los vicios más rancios de la política que ellos mismos dicen combatir. La acusación es tan clara como vergonzosa: haber utilizado fondos del Estado, a través de tarjetas corporativas de la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A., para gastos que nada tienen que ver con el interés nacional. La investigación penal, que surge tras una denuncia de la diputada Marcela Pagano, pone bajo la lupa la cuenta N° 338402. Allí, entre marzo de 2025 y febrero de 2026, Reidel y su círculo habrían confundido la billetera del Estado con la propia, registrando consumos en pesos y dólares que, según el fiscal, son ajenos al objeto social y a la finalidad institucional de la empresa. El doble discurso de la Casta financiera Es difícil de explicar cómo el jefe de asesores presidenciales, el mismo que diseña el torniquete económico que asfixia a los argentinos, se permite el lujo de no rendir cuentas sobre sus propios gastos. El dictamen fiscal es demoledor: no existen comprobantes, no hay identificación de usuarios responsables y, lo que es peor, no hay una sola justificación de por qué el pueblo argentino debe pagar los consumos privados de un funcionario. La imputación no solo recae sobre Reidel. La Justicia también apunta al Directorio y a la Sindicatura de la compañía por mirar para otro lado. Se trata de una red de complicidad que permitió que fondos destinados a la energía nuclear terminaran, presuntamente, en gastos suntuarios o viáticos injustificados. Los delitos que se investigan son un catálogo de la corrupción administrativa: administración fraudulenta, peculado, malversación de caudales públicos y negociaciones incompatibles. Un ajuste que no llega a sus bolsillos La documentación que dio origen a la causa, obtenida mediante pedidos de acceso a la información pública, muestra un descontrol total. Mientras el país debate cada peso, Reidel y su equipo habrían operado con una opacidad absoluta, utilizando plásticos corporativos sin dejar rastro de quién los usaba ni para qué. Para un funcionario que vive de su reputación en Wall Street, quedar pegado a una causa por tarjeteo con fondos públicos es el fin del aura de tecnócrata impoluto. Reidel ya no es solo el consejero de los mercados; ahora es, ante los ojos de la Justicia, un sospechoso de aprovecharse de la estructura del Estado para beneficio personal. A esta preocupante situación judicial se le suma el desprecio ideológico que Reidel ha manifestado públicamente hacia la sociedad que hoy le paga los gastos. En un alarde de soberbia tecnocrática, el asesor estrella llegó a afirmar que el problema de la Argentina es que está llena de argentinos, una frase que hoy adquiere un tinte trágico. Al parecer, para este personaje, el inconveniente no es la nacionalidad de los ciudadanos, sino que esos mismos argentinos a los que tanto desprecia se atrevan a cuestionar cómo utiliza él sus impuestos para financiar un estilo de vida que, a la luz de la imputación fiscal, no podría sostener con su propio bolsillo.
Ver noticia original