Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Simeone, rehén de sus palabras: el blanco móvil que divide a la tribu de la masa

    Buenos Aires » La Nacion

    Fecha: 08/05/2026 10:55

    Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Simeone, rehén de sus palabras: el blanco móvil que divide a la tribu de la masa Una jugada, un gol, un detalle de un partido generarían oleadas de opinión opuestas. La definición de la serie Arsenal-Atlético de Madrid actualizaría el debate. Los bandos, tratándose del personaje en cuestión, siempre están preparados. Tienen argumentos. Diego Pablo Simeone genera corrientes diversas. Están los se encolumnan detrás de su forma de ver y sentir el fútbol, y los que le cuestionan su resultadismo y se lo recuerdan justamente cuando no gana. Es quien personifica la antinomia histórica del fútbol argentino, ya sin un nombre que funcione como su rival, por lo menos aquí. A favor, una tribu; en contra, una masa. En ese sentido, pocos o ninguno como él. Habrá que seguirle los éxitos en la vida a aquel que asegure que la temporada del Atlético de Madrid fue un fracaso. Aunque sin competir en la Liga, la final de la Copa del Rey y sobre todo la semi de la Champions piden prudencia con los calificativos negativos. El revisionismo histórico siempre dimensiona. El Atlético perdió la final de la Champions en 1974 frente al Bayern Munich y en los siguientes 30 años, si bien el certamen reunía menos equipos que en la actualidad, participó de apenas dos ediciones. Simeone asumió en diciembre de 2011. El equipo naufragaba en la undécima posición del campeonato, a sólo cuatro puntos de los que estaban en zona de descenso. Cinco meses después, ganó la Europa League y al año, dijo presente en la primera de las trece Champions consecutivas en las que compitió, incluidas las de final traumático. El recuerdo más doloroso llega de la primera de las trece, la de 2014: la ganaba hasta el tercer minuto de los cinco adicionados a los 90, cuando empató Sergio Ramos. También perdió la de 2016 por penales. Los detalles le jugaron y le juegan en contra. En el 2014, Diego Costa, su mejor delantero de entonces, sólo aguantó 8 minutos después de no haberse recuperado de una lesión muscular. En la semifinal de esta semana, Julián Alvarez, ya no sólo el mejor atacante sino el mejor jugador del plantel, estiró hasta los 64 minutos sus posibilidades en la cancha hasta que no resistió el dolor en el tobillo, esguinzado la semana anterior. El punto de inflexión es innegable. Existe un antes y después de Simeone técnico en la era contemporánea del Atlético de Madrid. Lo tomó necesitado y en base a buenas campañas, lo llevó a un lugar inesperado. Revolucionó la institución. La disyuntiva pasa por si se lo debe analizar recordando permanentemente aquel punto de partida o si se debe prescindir de cómo estaba el Atlético hace catorce años y entender que hoy sus objetivos pueden ser otros. Llevado a números, hubo 141 clubes en el mundo que gastaron más dinero en refuerzos que el Atlético en el primer libro de pases del Cholo como entrenador, que se conformó con varios jugadores que llegaron libres y las adquisiciones de dos argentinos, el Cata Daniel Díaz y Emiliano Insua. En julio pasado, la historia demostró el cambio: el club destinó 230 millones de euros a incorporaciones, sólo superado por ocho de la Premier. Aunque todavía con masa salarial inferior, Atlético ya está en otro lugar. Se le puede pedir más; paralelamente tiene el gran mérito de haber crecido exponencialmente. Ambas son verdades, ambas tienen a Simeone como referencia. Después de perder en Londres contra el Arsenal, le preguntaron si tenía fuerzas para encarar una nueva temporada: Ahora no, ahora seguro que no fue su lógica respuesta. Nadie en el medio de la desazón por una derrota fuerte puede pensar en el primer paso que se debe dar para volver a intentarlo. La reconstrucción comienza a analizarse horas después. Ya se especuló una vez sobre su futuro. Fue en 2016, antes de convertirse en el técnico mejor pago del mundo. Todo depende de Simeone. Se ganó el derecho a decidir. Y se supone que encontrará una nueva motivación para empezar a caminar las calles tantas veces transitadas. El rearmado del plantel partirá de una clave, si seguirá o no Julián Alvarez. Dependerá del mercado, es decir si algún club (Barcelona en primer lugar) estará dispuesto a abonar entre 80 y 100 millones de euros para comprar su pase. No se sintió del todo cómodo en esta segunda temporada en el club, lo cual le quita mérito a Simeone en lo que es una de sus virtudes: motivar al jugador, renovarle la expectativa. Su baja necesitaría un reemplazo de peso. Julián convirtió 8 goles en 29 partidos de la Liga actual, es decir uno cada más de 3 encuentros y medio, y 10 en 15 de esta Champions, 2 cada 3. Tal vez más como consecuencia que causa del nivel desparejo de su figura en ambas competencias, el Atlético quedó a 25 puntos del Barça en el ámbito local y fue semifinalista en el continental. Quizás el Cholo sea rehén de sus palabras. A un técnico que repite que sólo sirve ganar se lo va a juzgar más que a otros por sus logros. Y el Atlético no obtiene un torneo desde 2021, cuando se llevó la Liga. Pero nadie puede negar, por ejemplo, la pertenencia que genera el equipo, un valor siempre interesante en el fútbol. Un entrenador que afirma, también, que no le interesa la posesión será constantemente caratulado como un destructor. Sin embargo, el que mire al Atlético sabrá que son más los partidos en los que debe tener la pelota y atacar que aquellos en los que puede esperar y dedicarse a contraatacar. En la Copa del Rey, por ejemplo, cuando asumió la iniciativa contra el Barcelona lo goleó; cuando se dedicó a defender, sufrió y estuvo a punto de que le revirtieran el resultado de la ida. Hoy tiene más material para protagonizar que para especular. Pero a veces cae en un miedo que reconoció en la Champions su arquero Jan Oblak, que criticó después del Arsenal haber empezado a jugar después de recibir un gol. Como si fuera más fuerte tener razón en los postulados. Como si tuviera que responder a una idea por encima de lo que le da más resultado. Como si no pudiese liberar del pasado.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por