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  • La carne argentina entra en una cuenta regresiva para cumplir con la nueva norma ambiental de Europa

    Buenos Aires » TN

    Fecha: 08/05/2026 06:06

    La cadena ganadera argentina comenzó a transitar una etapa decisiva frente a las nuevas exigencias ambientales de la Unión Europea (UE). Aunque el Reglamento 1115/2023 sobre productos libres de deforestación empezará a aplicarse formalmente el 30 de diciembre de 2026, el sector ya trabaja contrarreloj para adecuarse a un esquema que cambiará la forma de exportar carne vacuna hacia uno de los mercados más relevantes y exigentes del mundo. Leé también: El mercado ganadero de Rosario remató un récord de casi 42 mil cabezas durante abril En ese contexto, productores ganaderos de todo el país deberán registrarse antes de junio en VISEC CARNE, la plataforma creada para validar la trazabilidad ambiental de la cadena bovina argentina y demostrar que los animales no provienen de establecimientos vinculados a desmontes posteriores a la fecha límite establecida por Europa. Trazabilidad obligatoria La inscripción temprana no es un detalle administrativo menor. El sistema requiere analizar los polígonos de los campos registrados para determinar si cumplen con las condiciones ambientales exigidas por la normativa europea. Ese proceso será financiado hasta junio por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), pero quienes se registren después deberán afrontar el costo por cuenta propia. La preocupación dentro de la cadena es creciente porque el nuevo reglamento europeo exige trazabilidad completa hasta el nacimiento del animal. Es decir, no alcanza únicamente con validar al frigorífico exportador o al feedlot final: toda la cadena productiva deberá demostrar origen, legalidad y cumplimiento ambiental. Leé también: Las Nacionales 2026: genética, innovación y negocios en el corazón ganadero del norte En términos prácticos, un ternero criado en un establecimiento no registrado podría generar dificultades para integrar esa hacienda a circuitos exportadores habilitados para Europa. Por eso las entidades impulsoras insisten en que deben anotarse todos los productores, incluso aquellos que hoy no venden directamente a exportación. Un animal puede pasar por distintos sistemas productivos antes de llegar a un frigorífico exportador. Si uno de esos eslabones no está validado, la trazabilidad se rompe, explicaron desde el sector. El desafío no es menor para la Argentina, uno de los principales exportadores de carne vacuna del mundo. La Unión Europea representa históricamente un destino estratégico por los valores diferenciales que paga y por el peso que tiene en los mercados premium. Leé también: Incentivo laboral: en la formalización ven una vía para sostener el arraigo rural El Reglamento Europeo 1115/2023 forma parte de una nueva generación de políticas comerciales impulsadas por Bruselas, orientadas a reducir el impacto ambiental de las cadenas globales de suministro. La normativa alcanza a productos considerados sensibles en materia de deforestación, entre ellos carne vacuna, soja, cacao, café, aceite de palma, caucho y madera. Para cumplir con esas exigencias nació VISEC CARNE, una plataforma privada integrada por entidades representativas de la producción, la industria frigorífica, la comercialización y servicios vinculados a la cadena bovina. Entre las organizaciones participantes figuran el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), Sociedad Rural Argentina, CONINAGRO, Federación Agraria Argentina, Cámara Argentina de Feedlot y distintas cámaras frigoríficas y asociaciones de productores. Leé también: Reforma laboral: la Sociedad Rural se presentó en la Justicia y pidió intervenir en la causa de la CGT El sistema utiliza información pública enmarcada en la Resolución 40/2024 de la Secretaría de Agricultura y busca facilitar la validación documental ante compradores internacionales. Desde el sector destacan que VISEC CARNE no funciona como una certificación privada tradicional. No certifica campos ni productos, sino que actúa como una herramienta de validación de datos y trazabilidad para demostrar cumplimiento frente a mercados que comienzan a exigir estándares ambientales cada vez más rigurosos. Además del componente ambiental, el sistema incorpora información relacionada con legalidad productiva, origen de los animales y respeto por derechos de comunidades originarias. Leé también: Alivio para el campo en la cosecha: la suba de costos del transporte de cargas se desaceleró en abril La preocupación central dentro de la cadena pasa por evitar que la ganadería argentina quede fuera de los mercados premium en un contexto internacional donde las exigencias ambientales ya forman parte de las condiciones comerciales. En la práctica, quienes no se adapten podrían enfrentar menos demanda, menor cantidad de compradores interesados e incluso una pérdida de valor comercial para su hacienda frente a establecimientos ya registrados y validados. La industria frigorífica exportadora y el IPCVA financian actualmente el desarrollo del sistema porque consideran que la adaptación temprana será clave para sostener el posicionamiento internacional de la carne argentina. Leé también: La cosecha es grande, pero ajustada en lo económico para los productores En el sector reconocen que la normativa europea todavía genera dudas y discusiones, especialmente entre productores medianos y pequeños que observan con preocupación el crecimiento de requisitos burocráticos y ambientales. Sin embargo, la percepción dominante es que la tendencia global hacia sistemas de trazabilidad y sostenibilidad llegó para quedarse. Por eso, mientras el calendario avanza hacia diciembre de 2026, la ganadería argentina enfrenta un desafío que excede una simple inscripción digital: adaptarse a las nuevas reglas del comercio mundial para sostener su lugar en los mercados internacionales más exigentes.

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