Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Una propuesta inesperada arriba de una moto y dos compañeros de trabajo que no se atraían: ¿se puede encontrar el amor en aquel que no te imaginás?

    Buenos Aires » La Nacion

    Fecha: 08/05/2026 01:01

    Nunca se interesaron el uno por el otro, no estaba en sus pensamientos ser algo más que compañeros de trabajo, pero a veces el que menos imaginás es el indicado - 4 minutos de lectura' En el día a día del ámbito laboral, la rutina implica muchas veces el cruce casi involuntario con compañeros de trabajo. Por estar en otra área, por sentarse lejos el uno del otro, o tener distintos horarios en la empresa como para, simplemente, cruzarse. Candela (26) y Alejandro (29) eran compañeros de trabajo en una reconocida gomería. Y su situación no era muy diferente. Candela trabajaba en la parte de comercio exterior, Alejandro en el sector del taller mecánico. Estaban en áreas muy distintas y sin opción de esos encuentros aleatorios que permitieran un intercambio de palabras. Excepto, a la hora del almuerzo. Sin embargo, ni siquiera entre platos llenos y vasos vacíos se sintieron interesados en conectar. Nunca se fijaron el uno en el otro, las historias de amor no siempre son tan evidentes. Amigos con cero onda Los dos tenían historias amorosas pasadas que no habían llegado a buen puerto. Se llevaban bien entre ellos pero con la misma relación que tenían con cada uno de la mesa de los almuerzos en la gomería. Éramos amigos pero cero tirarnos onda ni nada de eso, dice con sinceridad Candela, es que muchas veces estábamos tan ensimismados en nuestra vida diaria que no prestábamos atención a que, tal vez, el posible amor de nuestras vidas fuera el que te pasaba la sal todos los días. Cuando Candela cumplió 27 años decidió festejar en un restaurante de pizza libre que después se convertía en lo más cercano a un boliche pero en un ambiente muy tranquilo, un espacio donde todos los que iban estaban en grupos de celebraciones de cumpleaños o despedidas. Para ese cumpleaños Alejandro y Candela estaban solteros, la onda del lugar y la complicidad de los compañeros de trabajo los llevó a bailar toda la noche juntos. Y, así sin más, sin testigos que los vieran, finalizaron la noche con un beso que marcó el siguiente paso en su relación. Todo era bastante fácil en ese tiempo Se volvieron a ver el lunes en el trabajo y decidieron salir a tomar un café al terminar. A partir de aquel día las meriendas o cenas después del trabajo se tornaron habituales. Eran salidas muy tranquilas, se tomaron esos primeros encuentros con mucha calma y no contaron nada. Querían disfrutar de esos inicios de las relaciones, del conocerse desde otro lugar, y descubrían que les gustaba estar juntos. Sus compañeros de trabajo empezaron a sospechar, seguramente sus miradas delataron que algo en aquella relación había cambiado, el amor se siente en el aire, en especial cuando está naciendo. A los tres meses les contaron a todos la buena noticia que se recibió con alegría entre los compañeros. No demoraron mucho más en empezar a vivir juntos, fue bastante fácil entendernos, no había mayores responsabilidades que laburar y disfrutar así que todo era bastante fácil en ese tiempo, se ríe Candela, con el diario del lunes. Arriba de la moto una pregunta inesperada Candela tiene una personalidad amante de la estructura, Alejandro, por le contrario, es improvisado. Aproximadamente dos años después de comenzar su noviazgo Candela quedó embarazada pero perdió el bebé, aquel dolor que les causó a ambos los unió aún más en su amor. Estaban un día los dos arriba de la moto cuando Alejandro se arriesgó y preguntó: Che, ¿y si nos casamos?. Esta vez lo improvisado a Candela no le disgustó y aceptó. Habíamos perdido hace poco un embarazo y planear el casamiento fue algo lindo en medio del caos de la perdida, admite Candela. Se casaron por civil y por iglesia evangélica en marzo del 2020. Muy loco, nosotros muy de luna de miel y estaban cerrando el mundo, recuerda Candela. Habían viajado a Bariloche y vivían el comienzo de su matrimonio con un paisaje idílico ignorando el covid. Fueron de los últimos en subir a un avión rumbo a Buenos Aires, al llegar la cuarentena comenzó. Candela y Alejandro son felices, los une el amor por el canto y su sentido del humor, hoy tenemos 35 y 39 años, tenemos dos hijas pequeñas. Una de 2 años, y otra de 5 años con una discapacidad, tiene TDL y microcefalia. Ambas son maravillosas y un gran equipo, vinieron a traer nuevas aventuras y enseñanzas. Los cuatro somos un equipo completo, concluye Candela con orgullo de la familia que formaron.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por