08/05/2026 01:46
08/05/2026 01:45
08/05/2026 01:35
08/05/2026 01:34
08/05/2026 01:34
08/05/2026 01:30
08/05/2026 01:26
08/05/2026 01:20
08/05/2026 01:19
08/05/2026 01:19
Concordia » 7paginas
Fecha: 08/05/2026 00:28
Siento que lo que ocurre con la Normal me toca como docente y como concordiense. Pero me toca, sobre todo, desde un lugar personal: mi mamá, Nelly, con más de 80 años, pasó por esas aulas y sigue siendo orgullosamente docente. También por Roxana, mi esposa, docente del Profesorado. La Normal es el punto de encuentro de las dos mujeres más importantes de mi vida. El dolor de lo descuidado La Escuela Normal no es una escuela más: es memoria viva de nuestra ciudad. Por eso duele verla deteriorada. Duele imaginar sus techos dañados, sus baños reclamando reparación y sus paredes resistiendo más por historia que por mantenimiento. Duele que una comunidad educativa tenga que levantar la voz para pedir lo elemental: que enseñar y aprender requiere dignidad. Sin embargo, en medio de ese dolor, apareció algo valioso: la comunidad no se resignó. Docentes, estudiantes, familias y directivos sostuvieron un reclamo firme. Hubo asambleas, movilizaciones y ese abrazo simbólico que nos recordó que, cuando una comunidad abraza su escuela, defiende su historia y el derecho de las próximas generaciones. Una respuesta a la persistencia En este marco, corresponde valorar la intervención de CAFESG, que anunció la licitación para la puesta en valor del edificio con un presupuesto de $1.188.308.813,15. Es una buena noticia, pero no debe leerse como un favor; es una respuesta que llega tras mucha angustia y compromiso. Quiero detenerme en la figura de su Rectora, Carina. Ella fue alumna de la Normal, y eso no es menor: hay lugares que no se conducen solo desde un cargo, sino desde la pertenencia. Su tarea representa la de tantos directivos que hacen equilibrio entre lo pedagógico y lo edilicio, poniendo el cuerpo ante problemas que muchas veces no generaron. El futuro en las paredes La educación es el motor del cambio. No hay transformación social si las escuelas se deterioran. Una ciudad que descuida sus escuelas, tarde o temprano, descuida su futuro. Ahora lo importante es que la obra se concrete, que no quede solo en el anuncio. La comunidad ya habló con claridad: solo pidió poder enseñar y aprender en un espacio cuidado. También es justo reconocer que este reclamo encontró eco en el Gobierno Provincial y en el Gobernador; es vital que del otro lado haya alguien que escuche y tome decisiones. Ojalá pronto la Normal vuelva a ser nombrada únicamente por sus clases, sus alumnos y la vida que guarda adentro. La Normal siempre estuvo viva porque la sostuvieron quienes la habitan; ahora merece un edificio que esté a la altura de esa historia. (*) Roque Guillermo Benedetto es Docente con casi 30 años de trayectoria en la educación de Concordia.
Ver noticia original