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Buenos Aires » Perfil
Fecha: 07/05/2026 22:35
En el momento más caliente de la discusión por las reglas del juego democrático, la Casa Rosada decidió mover una pieza fundamental. En el momento más caliente de la discusión por las reglas del juego democrático, la Casa Rosada decidió mover una pieza fundamental de su andamiaje institucional. María Luz Landivar dio un paso al costado y dejó la titularidad de la Dirección Nacional Electoral (DINE), el organismo encargado de administrar los comicios en todo el país. Su silla será ocupada desde ahora por Juan Pablo Limodio, un recambio que el oficialismo diseñó a medida para intentar destrabar y darle un nuevo impulso al empantanado proyecto de reforma política que exige Javier Milei. La modificación en esta dependencia técnica, que opera bajo el paraguas de la Vicejefatura de Gabinete del Interior, no fue un salto al vacío ni un castigo a la gestión saliente. Desde los despachos gubernamentales justificaron la maniobra asegurando que la ambiciosa reforma electoral que se avecina requiere un perfil con características diferentes para la etapa que comienza. "Se consideró que Juan Pablo Limodio es la persona indicada para asumir en la DINE", argumentaron las fuentes oficiales a Noticias Argentinas al confirmar el traspaso de mando. El telón de fondo de este sorpresivo nombramiento es un Congreso que, por ahora, le da la espalda a los deseos de la cúpula libertaria. Los propios armadores de La Libertad Avanza reconocen por lo bajo que carecen de los consensos parlamentarios necesarios para aprobar el rediseño del sistema de votación. El principal dolor de cabeza para el oficialismo radica en su insistencia por eliminar las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un artículo innegociable para el Ejecutivo que choca de frente contra el peronismo dialoguista e incluso incomoda a sus socios más estrechos. Esa fuerte resistencia quedó plasmada en la postura del PRO, el bloque que oficia de principal escudo legislativo del Gobierno. Su jefe de bancada, Cristian Ritondo, fijó una posición intermedia que complica las aspiraciones libertarias: admitió que organizar las elecciones primarias implica una carga fiscal altísima para las arcas del Estado, pero respaldó su utilidad histórica para saldar las disputas internas de los partidos. "Las PASO han hecho muchas cosas buenas, aunque también es cierto que son costosas", sinceró el legislador. Pese al recambio de firmas en la cúpula, la Casa Rosada decidió no prescindir de la valiosa experiencia acumulada por la funcionaria saliente. De hecho, Landivar no se alejará del Estado. Fue el propio ministro Diego Santilli quien le solicitó expresamente que continúe dentro del equipo en un rol de asesora estratégica, con la misión de operar "mancomunadamente junto al secretario de Interior, Gustavo Coria". El desafío del consenso en un calendario que no perdona La llegada de Limodio a la conducción formal de la DINE marca el inicio de una etapa donde el rigor técnico y la "rosca" política deberán convivir a la fuerza. El nuevo titular hereda una estructura que debe garantizar la transparencia total de las urnas, pero su examen principal a corto plazo será convencer a la dirigencia de que el nuevo esquema libertario es viable. Sin los votos asegurados en el recinto, su misión se presenta como una verdadera carrera de obstáculos. Por su parte, la decisión de mantener a Landivar en el radar de Interior refleja la cautela de un Gobierno que sabe que no puede jugar a los dados con la compleja logística de una votación nacional. La convivencia entre la conducción y la asesoría de la ex directora apunta a blindar la estabilidad técnica del ente. Con el reloj corriendo hacia los próximos desafíos del calendario electoral, el oficialismo apuesta a este doble comando para salir del laberinto. Mientras Limodio intentará aportar la cuestiones políticas que la Casa Rosada necesita, el conocimiento técnico del equipo retenido por Santilli operará como red de contención para garantizar que un frente sin sobresaltos. TC/DCQ
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