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Buenos Aires » TN
Fecha: 07/05/2026 21:31
En el corazón de González Catán, el legado de José Mario Pantaleo está más vivo que nunca. A más de tres décadas de su muerte, el sacerdote que revolucionó La Matanza con su carisma y sus manos sanadoras ha alcanzado un hito fundamental: la fase Romana de su causa de beatificación, que se inició formalmente en marzo de este año. El Padre Mario no era un cura convencional. Nació en Pistoia, Italia, y se radicó en la Argentina. En las décadas del 70 y 80 se convirtió en un fenómeno de masas que peregrinaban a su capilla en el corazón de Gonzales Catán. Su carisma radicaba en una humildad absoluta combinada con una capacidad extraordinaria para diagnosticar y aliviar dolencias físicas y espirituales con solo imponer sus manos o usar un péndulo. Yo soy la guitarra, el guitarrero está arriba, solía decir con sencillez, atribuyendo cada cura a la voluntad divina. Se estima que en su apogeo llegaba a recibir a unas 3000 personas por día, quienes hacían filas interminables desde la madrugada en busca de un alivio que la medicina tradicional muchas veces no podía explicar. Hoy, al llegar ahí, nos encontramos con un oasis de fe en el corazón del conurbano. Su obra en la calle Conde 5670 es un centro de peregrinación constante. El Mausoleo donde descansan sus restos se ha transformado en un santuario de silencio y esperanza. Los fieles no solo van a rezar; tocan el vidrio que protege su tumba, dejan cartas con pedidos desesperados y regresan con flores en señal de agradecimiento por los milagros atribuidos. El complejo no es solo espiritual; es el cumplimiento de un sueño que el Padre Mario visualizó cuando allí solo había barro y baldíos. Actualmente, la Obra del Padre Mario sostiene escuelas, centros de salud, polideportivos y centros para la tercera edad, manteniendo viva su misión social. Entre los miles de testimonios que engrosan los expedientes enviados al Vaticano, destaca el del actor Ariel Staltari. A los 12 años, el protagonista de Okupas y Un gallo para Esculapio fue diagnosticado con leucemia. Tras un encuentro determinante con el Padre Mario, su recuperación sorprendió a los médicos. Él me puso las manos en el pecho y sentí un calor que no puedo explicar. Me dijo que me fuera a casa, que iba a estar bien. Hoy estoy acá para contarlo, nos contó Ariel con emoción convirtiéndose en uno de los defensores más visibles de su santidad. El camino a la beatificación Tras el cierre de la etapa diocesana en Buenos Aires, la causa ha dado un paso gigante. En marzo de 2026, la Santa Sede abrió oficialmente las cajas con documentación y testimonios en la Fase Romana. Este proceso busca declarar al Padre Mario como Venerable, para luego, tras la acreditación de un milagro oficial por parte de un comité médico y teológico, alcanzar la beatificación. La comunidad de González Catán espera con ansias el día en que su cura sanador sea reconocido oficialmente por la Iglesia, aunque para los miles que caminan por sus pasillos cada domingo, el Padre Mario ya es un santo desde hace mucho tiempo.
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