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Buenos Aires » TN
Fecha: 07/05/2026 16:23
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó este jueves a la Casa Blanca para reunirse con el mandatario estadounidense, Donald Trump, en un encuentro atravesado por tensiones diplomáticas, disputas comerciales y diferencias geopolíticas entre ambos gobiernos. La reunión comenzó poco después del mediodía en Washington y duró más de dos horas. Según trascendió desde fuentes brasileñas, Lula habría solicitado que el habitual ingreso de periodistas al Despacho Oval se realizara recién una vez terminado el encuentro. Se trata de la primera reunión que ambos líderes mantienen en la Casa Blanca desde el regreso de Trump al poder y de la segunda bilateral desde que coincidieron el año pasado en Malasia. Al término de la reunión, Trump se mostró satisfecho. Fue muy dinámico. Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y, concretamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien, escribió en la red social Truth Social. La cita tuvo lugar en un año electoral determinante para ambos mandatarios: Lula buscará la reelección en octubre en Brasil y Trump enfrentará en noviembre las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos. El vínculo entre Washington y Brasilia atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, la relación estuvo marcada por fricciones políticas y comerciales, especialmente después de que Estados Unidos impusiera aranceles a productos brasileños en respuesta al proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado político del republicano. Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado contra Lula, una causa que generó fuertes críticas dentro del entorno de Trump. Meses atrás, además, Brasil rechazó concederle una visa a un asesor cercano al mandatario estadounidense que pretendía visitar al exmandatario brasileño en prisión. En los últimos días, las tensiones volvieron a escalar tras la expulsión de un policía brasileño que trabajaba en Miami. Como respuesta, Brasil retiró las credenciales de un funcionario estadounidense destinado en Brasilia, profundizando el malestar diplomático. La agenda de la reunión estuvo dominada por temas económicos y estratégicos. Uno de los puntos más sensibles es la investigación abierta por Estados Unidos sobre el sistema de pagos instantáneos PIX, desarrollado por el Banco Central de Brasil. Washington considera que la plataforma perjudica a compañías estadounidenses como Visa y Mastercard, mientras que el gobierno brasileño la defiende como una herramienta clave para la modernización financiera. También se esperaba que ambos mandatarios discutieran la cooperación en materia de seguridad y crimen organizado. Estados Unidos analiza declarar como organizaciones terroristas a algunas bandas criminales brasileñas, una posibilidad rechazada por Brasilia por temor a que pueda abrir la puerta a eventuales intervenciones extranjeras. Otro eje importante del encuentro gira en torno a los minerales críticos y las tierras raras. Brasil posee las segundas mayores reservas del mundo detrás de China, y Estados Unidos busca ampliar acuerdos estratégicos para reducir su dependencia del mercado chino en sectores tecnológicos y militares. Leé también: Donald Trump volvió a criticar el papa León XIV y advirtió: Está poniendo en peligro a muchos católicos Las diferencias sobre política internacional también sobrevolaron la reunión. Lula cuestionó recientemente las presiones de Washington sobre Cuba, criticó el operativo internacional para capturar a Nicolás Maduro y expresó preocupación por la guerra en Irán. El conflicto en Medio Oriente inquieta especialmente al gobierno brasileño por el posible impacto sobre el suministro de fertilizantes, esenciales para el sector agroindustrial del país. Una eventual interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz podría afectar directamente a la economía brasileña.
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