Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Estamos vivos, es un milagro: el dramático testimonio del peón rural al que un tornado le derrumbó la casa con su familia adentro

    Buenos Aires » Clarin

    Fecha: 07/05/2026 15:50

    Ignacio Osterrieth tiene 35 años, esposa, una hija de 9, un varón de 18 y hace casi 20 años que se desempeña como peón rural en un campo del paraje Harosteguy, en el partido bonaerense de Las Flores. Como buena persona de campo, ha visto llegar, pasar e irse innumerables tormentas, pero la del miércoles marcó un antes y un después en su existencia, haciendo que él y su familia pasen el momento más terrorífico de sus vidas: un tornado derribó su casa, con todos ellos adentro. Video Todo transcurría de manera tranquila en el campo, cuando Ignacio, más conocido como Nacho, y su familia hacían sus tareas con normalidad, sin prever lo que en horas de la tarde sucedería. A las 16.30, Ignacio, junto a su hijo Luciano, fue a alimentar a un lote de terneros recién destetados, llevando algunos rollos, cuando vio que la tormenta se acercaba, pero sin darle mayor importancia. Entrando a su casa, se dio cuenta que se había cortado la luz y llamó a su vecino, que cuida un campo que se encuentra a 350 metros de distancia, para consultarle si él también se había quedado sin electricidad. Ante la respuesta positiva, la charla continuó y hablaron de la tormenta: se viene feo, dijeron, pero la cosa quedó allí. Pero minutos después, su mujer hace un comentario que encendió las alarmas: allá atrás viene blanco, para pocos segundos después preguntarle a Ignacio: "¿Qué es eso?. Miré por la ventana y vi que venía el tornado a unos 150 metros directo para la casa, dijo Osterrieth a Clarín Rural. Y en ese momento, Nacho, su mujer y sus dos hijos, comenzaron a sentir el terror y a presentir que se venía lo peor. Ya con el tornado a metros de la casa, Ignacio lo perdió de vista y pensó: zafamos. Pero no. Pensé que pasaba de largo y en dos segundos sentí la explosion de los vidrios y la casa se nos empezó a caer encima, relató Osterrieth desde el hospital de Las Flores, donde él y su familia están siendo atendidos por golpes y cortes ocasionados por los escombros de la vivienda. Afortunadamente, todos se encuentran fuera de peligro. Cuando la casa se empieza a desmoronar, pensé que nos moríamos los cuatro. La saqué a mi señora que había quedado a dos metros mío y a la nena, que había quedado debajo del marco de una puerta. Pero no podía ubicar a mi hijo. Lo empiezo a llamar y no me contestaba y empecé a pensar lo peor, relató Osterrieth, conmocionado por lo sucedido. Nacho comenzó a gritar su nombre y de repente, escuchó un tímido acá estoy, pero no lo podía ver, porque la casa ya era una montaña de escombros. Entonces empiezo a remover la mayor cantidad de piedras que podía, llamé a un vecino que se había acercado para me ayude a sacar a Luciano y, de repente, le descubrimos la mitad del cuerpo y me dijo ahora puedo respirar bien y en ese momento, yo también reviví, comentó. Ya con Luciano fuera de peligro, llegó la policía y los bomberos al lugar, para terminar de socorrerlos. Apenas 24 horas después, Nacho comienza a sacar conclusiones después de haber vivido uno de los momentos más traumáticos de su vida. Estamos bien de salud, pero emocionalmente estamos un poco complicados, pero hay que ponerle el pecho. Estamos vivos, es un milagro, aseguró. Nos tiró abajo la casa, perdimos todo, dio vuelta un tractor y le arrancó una rueda, destruyó el galpón, arrancó 200 metros de alambre, deshizo un monte entero Ver lo que pasó y que nosotros estemos vivos, es sencillamente un milagro, concluyó Osterrieth, que una vez que salgan del hospital se quedarán en la casa de su cuñada en Las Flores, hasta que su empleador resuelva cuál va a ser su nuevo hogar. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por