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Gualeguaychu » Reporte2820
Fecha: 07/05/2026 14:12
Politiqueando por Bernardo del Maquiavelli Nazismo, insultos y coincidencias actuales A dicho trabajo haremos referencia en este texto, puntualizando en una nota publicada en Infobae, escrita por la periodista Patricia Kolesnicov, publicada el 1 de marzo de 2025, hablando del mencionado libro. Un libro, al que solía hacer referencia Monseñor Jorge Bergoglio siendo ya el Papa Francisco, que no solo habla de la historia, sino que traza similitudes con la actualidad especificando que Hitler habla y fascina. A su alrededor, lo acompañan. Contenido El autor muestra cómo la crisis política, la desconfianza en las instituciones y el oportunismo de ciertos sectores allanaron el camino al totalitarismo. Es un análisis detallado sobre los mecanismos que permitieron el debilitamiento de la democracia, destacando las decisiones de figuras clave y las reacciones de la sociedad alemana ante el auge del nacionalsocialismo, explica Patricia Kolesnicov. Acota que el proceso no fue inmediato sino una sucesión de concesiones y errores de cálculo y alerta sobre la repetición de patrones similares en el mundo contemporáneo. Vaya que si, como expresa el dicho cualquier semejanza con la realidad es pura casualidad. Estrategia Pero sigamos porque es interesante ya que puntualiza que desde el principio los nazis demostraron ser unos campeones del insulto, de la polémica exagerada, de las groserías lanzadas contra los opositores, los judíos y cualquiera ajeno al ´pueblo´ con el que se identificaban. Acompañó su ascenso un ´a la mierda´ incesante, reiterado, silabeado, infinito. No se trataba de un mero desahogo plebeyo: era una representación estudiada, deliberada. Acota que el público no era pasivo, al contrario, participaba alborotando, aplaudiendo, coreando consignas. Se parecía a las tertulias televisivas actuales, con comportamientos agresivos codificados, previsibles, incluso exigidos por las reglas, como en un juego de rol. Gritos, abucheos, silbidos, insultos, blasfemias e imprecaciones a los adversarios formaban parte del repertorio. Lo mismo ocurría con los gestos: el saludo con el brazo extendido contra el puño en alto. Kolesnicov dice además el lenguaje zafio, tras una máscara de villano, las bravuconadas retóricas y las hipérboles son constantes del discurso. Se recurre a ellos para «hablar como el pueblo», «hacerse entender como el pueblo». Pero nunca son neutrales ni inocentes. Quien hace propaganda se ve obligado a cumplir su palabra. Trump no es nazi. Tampoco lo son otros dirigentes y políticos ultraderechistas de Europa, como Santiago Abascal (España), ni Marine Le Pen (Francia), ni Giorgia Meloni (Italia), ni Viktor Orbán (Hungría), ni siquiera Matteo Salvini (Italia), ni Javier Milei. Expresa que Al Hitler consagrado en 1933 no lo vieron venir y que la propaganda nazi no se limitaba a fomentar el antisemitismo y por supuesto, contra la «amenaza bolchevique» y el "terror comunista, porque parece que después de todo lo que importa de una mentira no es su veracidad ni su verosimilitud, sino las emociones que despierta. Advertencia En esta ocasión hicimos referencia al libro y al tema expuesto a los efectos de conocer las consecuencias peligrosas de las ideologías extremas, esas que no tienen contemplaciones cuando llegan a ser gobierno, y si no, mientras tanto, provocan internas, crisis, subestimando el propio sistema democrático y que llevan al surgimiento de totalitarismos como dijo el Papa Francisco y poniendo muchas veces al nazismo como ejemplo, ya sea de manera explícita como oculta, pero bajo las mismas estrategias. En ese sentido, y siguiendo con Francisco, él ha sugerido este libro para analizar la situación política actual y los riesgos de los salvadores sin historia y para advertir que las internas políticas feroces destruyen la afiliación política y desfiguran la patria. Esas malditas campañas En varias oportunidades hemos expresado lo cíclico de la vida argentina, donde períodos políticos/económicos/sociales se repiten calcados, sumado a que no hay acuerdos para establecer políticas de estado que nos den al menos una idiosincrasia propia en la cual los habitantes de este país nos asentemos y nos otorgue seguridad y previsión. Traer a colación el libro nos da pie para hacer mención de esta cuestión profunda y relevante de la que no se debate en el país. De hecho, que hemos venido sufriendo campañas más destructivas que constructivas, persuasivas, donde se busca y prevalece el error ajeno y los acontecimientos nefastos, más hoy en redes como en los medios tradicionales. Y hemos sido testigos del ingenio publicista local a la hora de manipular a la opinión pública, más en los tiempos previos a las elecciones. Una tarea contradictoria, ya que se muestra permanentemente, se mete en nuestros hogares y nuestras vidas y al mismo tiempo nos va mellando silenciosamente, solapada y que nos atrapa y nos conduce hacia donde esa campaña pretende. Privilegiar el encuentro Quizás cerrar este artículo haciendo una sugerencia puede resultar incómoda o desubicada, apuntando a abrirle la puerta a la política, a esos dirigentes que nos golpean la puerta, ya sabemos para que, pero es la oportunidad para comunicarnos y comprometerlos cara a cara. Ese contacto que las mencionadas campañas quieren evitar para poder manipular desde el anonimato o desde la distancia. Vernos, hablar, discutir, intercambiar nos puede ayudar a darnos cuenta quien es quien.
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