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  • Cuadernos: las defensas creen que la declaración de Cabot dejó entrever los aprietes de Stornelli y Bonadío

    » Tiempo Argentino

    Fecha: 07/05/2026 13:16

    El Tribunal Oral Federal 7 reprogramó la declaración del ex policía Jorge Bacigalupo, que estaba prevista para este jueves 7 de mayo. La decisión fue provocada por la extensión que tuvo la testimonial que dio el martes el periodista Diego Cabot, que declaró durante casi medio día e intentó explicar por qué decidió entregarle las anotaciones originales al fiscal Carlos Stornelli, en vez de presentar una denuncia para sorteo en la Cámara Federal, como ocurre habitualmente en los tribunales. Al igual que lo fue el de Cabot, el testimonio de Bacigalupo es central para la reconstrucción del origen de la causa, sobre el que las defensas tienen firmes cuestionamientos. El periodista y el ex policía forman parte del elenco de protagonistas que tuvo la revelación pública y la denuncia del caso originado a partir de las anotaciones sobre supuestos pagos de empresarios a funcionarios de los gobiernos kirchneristas. El martes, Cabot contó que a principios de 2018 vivía en un departamento del barrio de Belgrano que estaba pegado al de Bacigalupo, a quien conocía y quien en reiteradas oportunidades le dijo que tenía un amigo que trabajaba como chofer del ex Ministerio de Planificación Federal. Ese amigo no era otro que el chofer Oscar Centeno, sindicado como el autor de las anotaciones de los cuadernos. Este fue quien se los dio a Bacigalupo quien, a su vez, se los entregó el 8 de enero de 2018 al periodista de La Nacion. Con ese material en sus manos, Cabot inició una investigación que derivó en la publicación de un artículo en el medio mencionado antes, donde se reveló el presunto esquema de corrupción. En marzo, el ex policía le reclamó el material y el periodista tuvo que devolverlos. Lo que pasó entre ese momento y octubre de 2019 es realmente un misterio. Un misterio en el que pasaron una seguidilla de episodios llamativos: el 4 de agosto de 2018 Centeno declaró ante la Justicia que los quemó en su parrilla, pero en octubre de 2019 seis de los ocho originales volvieron misteriosamente a manos de Cabot por medio de una persona desconocida que lo contactó para dárselos en una esquina de la vía pública. Unos días después se los llevó al fiscal Carlos Stornelli. Ya en manos del fiscal, los cuadernos fueron peritados y se verificó que habían sufrido alteraciones tales como tachaduras y enmiendas. El factor Bacigalupo Por este último punto la declaración de Bacigalupo también resulta central. Es que viene de ser doblemente procesado y, a la vez, doblemente favorecido por la Cámara Federal al derogar ambas definiciones previas. En noviembre del año pasado, el juez Marcelo Martínez de Giorgi concluyó, de acuerdo a las pericias, que este expolicía intervino en las enmiendas, agregados y correcciones de dos de los cuadernos y lo procesó por encubrimiento agravado. Hace menos de un mes los jueces de la Sala I: Mariano Llorens, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi revocaron la decisión. Debido a la reprogramación, el testimonio de Bacigalupo pasará para la semana próxima. Este jueves, en tanto, declararán dos integrantes del equipo periodístico que trabajó con Cabot en la investigación periodística del caso: Candela Ini, Héctor Guyot y Santiago Nasra. El juicio oral de la Causa Cuadernos tiene en el banquillo de los acusados a la expresidenta Cristina Fernández y a ex funcionarios de su gobierno, por un lado, mientras que por otro están empresarios que fueron contratistas de obras y servicios públicos durante los gobiernos kirchneristas. Recientemente terminó la etapa de declaraciones indagatorias, atravesada mayoritariamente por los testimonios de empresarios que afirmaron haber recibido directa o indirectamente presiones de parte del fiscal Stornelli para modificar su declaración para implicar a funcionarios del gobierno y, de ese modo, evitar la prisión preventiva. Cabot, evasivo El martes, Cabot abrió la ronda de testimoniales y, entre otras cosas, fue consultado por eso último, debido a que firmó una nota titulada Cómo fue la negociación secreta para lograr los primeros arrepentidos, cuya bajada reza el juez (Claudio Bonadio) y el fiscal (Stornelli) presionaron a los imputados con la certeza de que permanecerían encarcelados y así lograron la confesión. ¿Sabe usted concretamente si el fiscal o el juez Bonadío ejercieron presiones con respecto a los imputados para que sean arrepentidos?, le preguntó a Cabot el abogado José Ubeira, defensor de uno de los ex funcionarios imputados. No sé si tengo que contestar, lanzó Cabot mientras miraba al presidente del Tribunal Enrique Méndez Signori, que le dijo que sí y lo instó a rectificar la respuesta ante una frase evasiva. No, no sé si ejercieron presión. Es una pregunta que no estuve presente (sic) en ese momento, respondió el periodista. Esa no fue la única vez que el presidente del Tribunal le reclamó al periodista que responda de forma concreta lo que le preguntaban. El último episodio tuvo lugar entrada la noche, en la etapa final de la declaración, cuando el defensor de De Vido, Gabriel Palmeiro, le pidió que identificara con nombre y apellido a una persona que el periodista había mencionado como confidente y se negó a hacerlo. El defensor insistió después de escuchar en boca del periodista que no se trataba de una fuente periodística sino de un vínculo personal con el que había interactuado sobre los cuadernos. Dos veces el presidente del Tribunal exhortó a Cabot a responder, sin éxito. Hasta ese momento, ni la fiscal Fabiana León había objetado el pedido de la defensa. El ida y vuelta se mantuvo durante varios minutos hasta que el juez hizo lugar a la postura del testigo y le evitó aportar esa información.

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