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» Diariochaco
Fecha: 07/05/2026 11:21
El Jurado de Enjuiciamiento resolvió destituir a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro por mal desempeño y negligencia grave en la investigación del crimen de Nora Dalmasso, asesinada en noviembre de 2006 en la ciudad cordobesa de Río Cuarto. La decisión fue tomada tras una intensa jornada de alegatos y significó un fuerte revés judicial para quienes estuvieron al frente de una de las causas criminales más resonantes del país. Al conocerse el fallo, la familia Macarrón-Dalmasso no pudo contener la emoción y se fundió en un abrazo dentro de la sala. Durante su exposición, la acusación sostuvo que el principal sospechoso "estaba frente a sus ojos y no hicieron nada", en referencia al parquetista Roberto Bárzola, cuyo ADN fue hallado en la escena del crimen. La fiscal cuestionó que nunca se profundizara seriamente esa línea investigativa pese a los indicios existentes desde los primeros años. Además, apuntó contra el rumbo inicial que tomó la causa, centrado en la vida privada de Nora Dalmasso. Según planteó, desde la fiscalía se impulsó la hipótesis de un "amante asesino" y se instaló una narrativa que afectó gravemente la imagen de la víctima. "Se alimentó la narrativa de mujer promiscua", sostuvo. También se criticó la exposición pública de Facundo Macarrón, hijo de la víctima, a partir de una teoría que lo vinculaba al crimen y que, según la acusación, estuvo atravesada por prejuicios vinculados a su orientación sexual. "Se construyó una teoría casi novelesca", expresó la fiscal, lo que provocó la emoción de Valentina Macarrón durante la audiencia. Sobre Di Santo, se cuestionó no haber profundizado la investigación sobre Bárzola. En el caso de Miralles, la acusación apuntó a su insistencia en avanzar sobre el entorno familiar, especialmente sobre Marcelo Macarrón, esposo de Nora, una línea que terminó sin pruebas concluyentes. Respecto de Pizarro, se señaló que elevó la causa a juicio con la hipótesis de un crimen por encargo sin sustento probatorio suficiente y que tampoco incorporó el delito de abuso sexual, pese a reconocer que la víctima había sido ultrajada. "Fue un manual de cómo no investigar un caso de violencia de género", resumió la fiscal Croppi, quien aseguró que los tres fiscales prefirieron condenar moralmente a la víctima antes que esclarecer el crimen. Las defensas rechazaron las acusaciones y sostuvieron que no existió negligencia. Argumentaron que cada decisión se tomó con base en las pruebas disponibles en su momento y advirtieron sobre el riesgo de analizar el expediente con información surgida muchos años después. Di Santo defendió su actuación y afirmó haber trabajado "con entereza y respeto" durante sus 38 años de carrera. Miralles, en tanto, pidió disculpas a la familia Macarrón-Dalmasso, aunque negó haber incurrido en mal desempeño y aseguró que en su momento no existían sospechas concretas sobre Bárzola. El jury se desarrolló desde el 21 de abril en la Legislatura de Córdoba, con más de 30 testigos entre peritos, policías, funcionarios judiciales y familiares de la víctima. La resolución no definió la autoría del homicidio, una causa que ya prescribió, sino que se centró exclusivamente en evaluar la actuación de los fiscales durante la instrucción.
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