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  • El marketing de la testosterona: éxito sexual, músculos y un lado B

    » Clarin

    Fecha: 07/05/2026 06:55

    Solo suscriptores El marketing de la testosterona: éxito sexual, músculos y un lado B - Cada vez más varones usan productos no regulados como chips o pellets para aumentar sus niveles de la hormona masculina. Los riesgos. - Andropausia: ¿quiénes necesitan terapia de reemplazo? ¿Cansancio? ¿Estrés? ¿Disminución del deseo sexual? ¿Más grasa y menos masa muscular? La respuesta que muchos varones encuentran cada vez más seguido al consultar por esos síntomas (para nada específicos y muy comunes) es que probablemente se deba a niveles bajos de testosterona, que pueden recuperarse fácilmente a través de chips o pellets implantables. La respuesta, no obstante, no suele provenir de profesionales de la salud, sino de health coachs, personalidades e influencers de todo tipo y fornidos entrenadores físicos. Quienes promueven estas terapias prometen a sus clientes (sí, no pacientes, porque no abordan problemas médicos reales) una especie de "panacea masculina", escribe en un artículo publicado en The Conversation Daniel Kelly, profesor de Bioquímica en la Universidad de Sheffield Hallam (Inglaterra). Esa panacea, enumera, incluye el aumento del deseo sexual, la mejora de la agilidad física y mental, erecciones más potentes y prolongadas, disminución de la grasa abdominal y aumento de la masa muscular. Así, se plantea una paradoja en la que varones con hipogonadismo que serían candidatos a recibir terapia de reemplazo de testosterona (los que sufren síntomas asociados a la andropausia, por ejemplo) no suelen consultar al médico para acceder a un tratamiento efectivo y seguro; mientras avanza un mercado paralelo que ofrece productos no autorizados a un universo mucho más amplio, sin indicación de suplementación. Suscribite a Buena Vida La mayoría de los varones no tienen testosterona baja, pero se someten a estos tratamientos porque se los postulan como antiaging o fitness, o que les va mejorar su rendimiento sexual. Esto no ocurre en personas que tienen testosterona normal, solo van a lograr un aumento anormal de los niveles de la hormona con sus respectivos riesgos, advirtió consultado por Clarín Pablo Costanzo, médico especialista en endocrinología y andrología, quien admitió que "hay mucha falta de información" sobre la deficiencia de testosterona en el varón. Costanzo, jefe de la sección Andrología del Servicio de Endocrinología, Metabolismo y Medicina Nuclear del Hospital Italiano de Buenos Aires, afirmó que "hay un gran subdiagnóstico y, por ende, falta de tratamiento" entre quiénes sí serían candidatos a la terapia de reemplazo. "Muchas veces quienes se beneficiarían con el tratamiento no consultan, muchos de los síntomas son de la esfera sexual, como falta de deseo o disfunción eréctil y, lamentablemente, sigue siendo un tema tabú. Prefieren consultar en redes sociales o hablarlo con pares porque sienten que el médico no va a entender su sintomatología o se va a avergonzar al ser consultado por esto", señaló. Vender masculinidad "¡Cuidado con esta alarmante señal de bajos niveles de testosterona! Deberías despertarte con una erección por la mañana; si no es así, hay muchas probabilidades de que tengas bajos niveles de testosterona. ¡Hacete un chequeo!", exhorta en video de TikTok un coach sexual con más de 100 mil seguidores. Ese particular llamado a la acción es recogido en la introducción de un estudio publicado en marzo en la revista Social Science & Medicine, que analizó 46 publicaciones de gran alcance en redes como Instagram y TikTok, que promocionaban testeos de testosterona y productos para aumentarla. Las cuentas responsables de estas publicaciones sumaban una audiencia casi 7 millones de seguidores y habían obtenido más de 650 mil me gusta. Dos de cada tres incluían links de compra (ya sea de la prueba o del tratamiento), en poco menos de un hablaban médicos y ninguno presentaba evidencia científica de lo que divulgaba/promocionaba. El trabajo, titulado Vender masculinidad: un análisis cualitativo de las representaciones de género en el contenido de las redes sociales sobre la "baja testosterona", sostiene que durante mucho tiempo la testosterona se promocionó a través de mensajes de género que vinculan la masculinidad con la fuerza, el rendimiento sexual y la vitalidad; la diferencia es que en los últimos años esa estrategia de marketing se trasladó a las redes sociales, plataformas que ofrecen nuevas formas de segmentar el público y moldear las ideas sobre la salud masculina. Los autores del análisis identificaron, entre otras cuestiones, que en estas publicaciones la baja testosterona se asocia a una crisis de masculinidad y rendimiento sexual, que dejó de ser un "problema de hombres mayores" a uno que se pretende instalar en jóvenes de 20 a 40 años preocupados por su físico. Los valores óptimos, por el contrario, se vinculan a ideales masculinos estereotípicos y a la construcción de una oposición binaria entre ser un "hombre de verdad" y ser femenino. Estas representaciones coinciden con las de la manósfera, una red de comunidades en línea que promueve la masculinidad hegemónica, el antifeminismo y la misoginia, advierten los autores y añaden que las publicaciones analizadas "explotan las inseguridades masculinas" para vender productos de testosterona sin evidencia que lo respalde. Estas representaciones de la masculinidad, dicen, "tienen implicaciones medicalizadoras en la percepción que los hombres tienen de sí mismos y de su salud mental". "Promover las pruebas y el tratamiento a hombres sin indicaciones médicas claras genera preocupación por el sobrediagnóstico y el sobretratamiento", dijo Brooke Nickel, autora principal de la investigación, en un comunicado de prensa difundido por Facultad de Medicina y Salud de la Universidad de Sidney, Australia. "Cuando se vende la testosterona como un atajo hacia la confianza y el éxito, se está haciendo más mal que bien", concluyó. Los riesgos del abuso de testosterona La testosterona se usa para tratar los niveles bajos o inexistentes de la hormona en los varones. Autodiagnosticarse un descenso en los valores en base a síntomas que muy probablemente respondan a otras causas o recibir suplementación sin un déficit comprobado, tiene riesgos. "El riesgo de no realizar correctamente el diagnóstico es sobremedicar a personas que no requieren testosterona. Suplementar a un varón con valores normales es un abuso de andrógenos y tiene riesgos médicos", insistió Constanzo y mencionó que puede producir eventos cardiovasculares, trombóticos y problemas prostáticos. El abuso de testosterona en la actualidad está muy vinculado al mundo fitness, porque produce hipertrofia del tejido muscular, explicó el andrólogo del Hospital Italiano: "Por eso se usa en disciplinas como el fisicoculturismo y está considerado dopping en disciplinas deportivas". Y subrayó que "no es una indicación médica usar testosterona para mejorar el rendimiento deportivo. La única indicación es el tratamiento sustitutivo del hipogonadismo". Testosterona, una hormona con muchas funciones La testosterona es mucho más que la hormona asociada al deseo sexual o al rendimiento físico. Se trata del principal andrógeno masculino y cumple un papel central a lo largo de toda la vida. Durante el desarrollo fetal, es clave para la diferenciación del sistema reproductor masculino. En la pubertad, impulsa la aparición de los caracteres sexuales secundarios, como el crecimiento del vello, el cambio de la voz y el aumento de la masa muscular. En la adultez, su influencia se extiende a múltiples sistemas. Participa en la producción de esperma, regula la libido y contribuye a la función eréctil. También es fundamental para mantener la masa muscular y la fuerza, al tiempo que ayuda a preservar la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas. Su impacto no se limita a lo físico. La testosterona interviene en el metabolismo, influye en la distribución de la grasa corporal (especialmente la abdominal) y está asociada a procesos como la sensibilidad a la insulina y el perfil lipídico, según detalla el artículo de revisión Testosterona y salud masculina: una exploración en profundidad de su relación, publicado en 2025 en la revista UroPrecision. Sin embargo, tanto los niveles bajos como los excesivamente altos pueden generar problemas. El déficit, conocido como hipogonadismo, puede afectar la calidad de vida, mientras que el exceso (por causas patológicas o por suplementación indebida) tiene riesgos. Testosterona sí: qué es el hipogonadismo El hipogonadismo puede ocurrir a cualquier edad, explicó Costanzo. En los jóvenes suele estar asociado a patologías genéticas, criptorquidia (ausencia de uno o ambos testículos), cirugías u otras alteraciones que muchas veces son diagnosticadas por pediatras. También en adultos pueden existir enfermedades que provoquen un déficit de testosterona, como tumores hipofisarios o testiculares, entre otros. ("No son estos pacientes los que usan chips", aclaró.) Lo más frecuente, sin embargo, es el llamado hipogonadismo de inicio tardío o hipogonadismo funcional, vinculado al envejecimiento y a ciertas enfermedades crónicas. "Es el descenso de testosterona que ocurre con la edad, desde los 35 o 40 años en forma leve, y que en algunos casos lleva a valores por debajo de lo normal", señaló Costanzo. Aunque los niveles hormonales disminuyen progresivamente con el paso de los años, "la gran mayoría de los varones no tiene valores de hipogonadismo", aclaró. Este descenso puede ser más marcado en quienes viven con obesidad, diabetes, EPOC o insuficiencia renal y en aquellos que reciben medicamentos como opioides o corticoides de manera crónica. "En estos casos, tratando la patología o cambiando la medicación, pueden recuperarse los valores", indicó el especialista. Los síntomas que suelen motivar la consulta son la disminución del deseo sexual y la disfunción eréctil, aunque también pueden aparecer pérdida de masa ósea, anemia o debilidad muscular. Cuando el diagnóstico está bien establecido, la terapia de reemplazo hormonal puede mejorar la calidad de vida, aseguró. ¿Cómo se diagnostica el hipogonadismo? "Para el diagnóstico correcto se necesita evaluar los síntomas, realizar un examen físico y un laboratorio. Y ese laboratorio sólo se pide si hay signos que orienten al diagnóstico", precisó Costanzo. Además, subrayó que un valor bajo debe confirmarse con una segunda medición para evitar errores. Este punto es clave frente al auge de los testeos rápidos o el autodiagnóstico. Según advierte el bioquímico Daniel Kelly, muchos de los síntomas que suelen atribuirse a la testosterona baja (como cansancio, falta de motivación o aumento de peso) pueden deberse a otras causas, como el estrés, la depresión o hábitos de vida. A eso se suma que los niveles de testosterona fluctúan a lo largo del día y deben medirse en condiciones específicas: por la mañana, preferentemente en ayunas y en más de una ocasión. Las pruebas rápidas, como las que utilizan muestras de sangre capilar (extraídas a través de un pinchazo en el dedo), pueden ser menos fiables. "No existe un valor único que defina qué es bajo", aclara Kelly. La interpretación depende de la edad, el estado de salud y la presencia de síntomas. Por eso, las guías clínicas coinciden en que el diagnóstico no puede basarse sólo en un análisis de laboratorio. Costanzo coincide en que muchos de los usuarios de tratamientos como los chips o pellets no atraviesan este proceso diagnóstico completo. Cómo se trata el hipogonadismo El tratamiento del hipogonadismo consiste en la terapia de reemplazo de testosterona (TRT), indicada exclusivamente en pacientes con diagnóstico confirmado y síntomas compatibles. "En los casos en que hay síntomas y niveles bajos comprobados, se puede plantear un tratamiento con testosterona", confirmó Costanzo. En Argentina, las opciones disponibles avaladas por la ANMAT son principalmente geles e inyecciones intramusculares. "Tenemos amplia experiencia de uso de años con estas formulaciones, con eficacia respaldada por estudios científicos", subrayó. En otros países, existen también algunas presentaciones transdérmicas aprobadas, aunque aclara que no se trata de los popuares chips sexuales. En los últimos años, distintos estudios realizados en miles de pacientes con hipogonadismo aportaron tranquilidad respecto de su seguridad a corto y mediano plazo. No obstante, antes de iniciar la terapia deben descartarse contraindicaciones y es necesario realizar controles médicos periódicos de seguimiento. Distinto es el caso de los llamados chips hormonales o pellets, promocionados en redes sociales y promovidos por influencers y celebridades. "Estos chips no tienen estudios científicos serios que avalen su uso", enfatizó Costanzo. Y agregó que se desconoce con precisión qué tipo de testosterona contienen, cuál es su vida media y cómo es su liberación en el organismo. Además, no están aprobados por las autoridades sanitarias, por lo que no se comercializan en farmacias. Diversas sociedades científicas internacionales y locales, como la Endocrine Society y la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), emitieron advertencias sobre su seguridad y no avalan su utilización como terapia de reemplazo hormonal. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com Sobre la firma Newsletter Clarín

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