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  • La joven argentina que se fue a vivir a Australia para estudiar y creó una red profesional de latinos: "Quiero que vean otro lado de nosotros"

    » Clarin

    Fecha: 07/05/2026 06:15

    Hace dos meses me bajaba del tercer avión y, después de 40 horas de viaje y dos años de espera, llegaba a Australia, escribió Emilia Coll (29) en un posteo del 7 de abril del 2022 en su cuenta de Instagram. A sus 24 años, la joven decidió dar un paso más en su vida profesional y académica. Después de recibirse de Licenciada en Periodismo en la Universidad Católica Argentina (UCA), el destino la llevó a realizar un postgrado al otro lado del mundo, Sídney, lugar que desde hace más de cuatro años se volvió su hogar. Aunque no fue la primera vez que se mudó a otro lado para cumplir sus metas. Cuando tenía 18, dejó atrás la casa de sus padres en Pehuajó, y a la icónica estatua de la tortuga Manuelita, para llegar a Buenos Aires y comenzar sus estudios. Situación que le permitió desde chica ser más independiente, ya que estaba acostumbrada a no tener a mis papás cerca mío. Antes de cruzar el Océano Pacífico, Coll tenía el deseo de quedarse y conseguir un trabajo una vez terminado el máster. Entre los países que averigüé estaban Canadá, Australia y alguno de los países nórdicos de Europa, que son los más fáciles, en algún punto, para quedarse después con las visas que te ofrecen después de estudiar, explica la pehuajense. Luego de unos meses de investigación, encontró la especialización de sus sueños en la Universidad de Sídney: Máster en Estrategia e Innovación Digital. Me gustó porque tenía una combinación de creatividad, tecnología, un poco de psicología y sociología para entender al usuario y la parte de negocio también, describe Emilia. Uno de los desafíos más grandes que tuvo a la hora de llegar fue hacer amistades en inglés, más allá de hablarlo fluido. En palabras de ella, fue volverse a encontrar. Además de construir su vida social en otra lengua, Coll tuvo que reordenar sus hábitos y horarios. A diferencia del caos y la incertidumbre de Argentina, los australianos son muy ordenados y tienen reglas para todo. La mayoría arranca su jornada a las 5 de la mañana y antes de las 22 termina su día. Los negocios también siguen la misma lógica, los cafés cierran sus puertas entre las 14 y 15, las cocinas ponen fin a su servicio cuando llegan las 21. Al principio no, pero con el tiempo me acostumbré y me encanta, admite y agrega, Salgo a las 5 de la mañana y la gente está toda afuera, llego al trabajo a las 6 y cuando vuelvo me acuesto entre las 20.30 y 21.30. Para hacer ejercicio también, priorizo la mañana antes que la noche. La importancia de ser parte de una comunidad Una vez terminado el máster, llegó la hora de conseguir un trabajo profesional. Al haber trabajado en startups en Argentina, Coll sabía que quería continuar por ese camino, por lo cual empezó a contactar gente por LinkedIn. La clave era hacer networking. Empecé a conocer muchas personas, hacer preguntas y empezar a crear un poco de conexiones hasta que conseguí el trabajo. En ese proceso si veía que había una persona latina en la empresa, le escribía para pedir consejos. Todos me contestaron muy bien, me quisieron ayudar, recuerda la argentina, que actualmente se desempeña como manager en la startup tecnológica Ofload. Fue en ese entonces, cuando la idea de crear una red profesional para latinos apareció en su cabeza, ya que hay mucha presencia en empresas, pero a la vez mucha distribución. En una empresa de 200 personas hay dos latinos, donde trabajo somos un par y enseguida conectamos. Sentí esa sensación de 'I got your back' (te cubro la espalda), si necesitas algo voy a estar para vos, cuenta Coll y agrega: Venía pensando hace bastante crear Comunidad Networking, no sabía exactamente cómo, dónde, qué, hasta que decidí lanzarme". A pesar de la incertidumbre y los nervios por la convocatoria, en octubre del año pasado organizó su primer evento y lo publicitó en LinkedIn, donde funciona la comunidad. Para su sorpresa fueron cerca de 20 personas. Algunos eran mis amigos, pero otras personas llegaron por el posteo. Me acuerdo cuando estaba en el bar y vino una chica venezolana, antes de irse me dijo: "Hace más de estos". La gente realmente estaba muy contenta, le sirvió, relata. El segundo evento fue un panel donde invitó a tres latinos que ocupaban roles de liderazgo en grandes empresas para hablar sobre sus experiencias. Para mí es muy importante la representación. Cuando hablamos sobre qué importante es ver mujeres en roles de liderazgo, lo llevo también a qué importante es ver latinos en cargos importantes, manifiesta la joven. Una de las virtudes que para ella destaca a la comunidad es la resiliencia: Venimos de lugares donde las cosas son difíciles. Uno está acostumbrado a no bajar los brazos, porque si baja los brazos pierde enseguida. Confiesa que cuando llegó a Australia descubrió que uno de los estereotipos más instalados en torno a los latinos fue la creencia de sale de joda y se divierte, siempre está de fiesta. Prejuicio que busca derribar con su proyecto. Quiero que vean otro lado de nosotros. Más allá de ser divertidos, eso no quiere decir que no seamos personas muy inteligentes, que también seamos exitosos profesionalmente, que nos afrontamos a todos los desafíos y queremos tener una carrera profesional, señala Coll con convicción. Ser migrante en otro país Muy orgullosa con la convocatoria de los eventos, la argentina reflexiona sobre cómo, de a poco, Comunidad Networking se convirtió en un lugar de pertenencia para la gente latina. Es uno de los puntos más difíciles de encontrar cuando sos migrante. Cuando vivís en tu país, tu comunidad es tu familia, tus amigos de toda la vida, tus amigos de la universidad y demás. Cuando vos te vas de tu círculo, tenés que generar esa comunidad de vuelta y creo que acá el latino encuentra eso. Para Coll mantener una amistad por largo tiempo en Australia también fue una gran dificultad, ya que suele pasar que muchos argentinos van por unos meses y después vuelven o se trasladan a otro lugar: si uno proyecta quedarse en Australia unos buenos años, tiene ganas de conocer personas que también estén en la misma. De por sí es difícil generar una amistad, tenés que poner tiempo y energía, pero si de repente esa persona se va, es muy complejo. Más allá de logros conseguidos en los últimos años, la pehuajense no niega que muchas veces apareció la pregunta ¿Qué hago acá? en su cabeza. Cuando abandonás tu país todo en algún punto depende de vos, generás una independencia y una resiliencia que antes no tenías, es parte de crear una nueva realidad e identidad, sostiene. El estar lejos de sus afectos, de su país, se volvió costumbre, en parte, pero nunca deja de ser difícil, muchas veces es un duelo que no tiene fecha de vencimiento. Destaca que para ella es muy importante saber el momento en el que va a regresar de visita, ya que la distancia no es eterna y el reencuentro puede estar cerca. Mantener el contacto con sus vínculos implica un esfuerzo, pero algo muy necesario. Cuando vuelve a Argentina es como si no hubiera pasado el tiempo: Por más de que nos veamos una vez al año, yo vuelvo y siento que no cambió nada. Para mí también es re importante saber muy bien quién sos y estas personas son las que te lo recuerdan, te recuerdan tus valores más profundos, los primeros. Cada vez que se presenta ante desconocidos, sus palabras son Emilia, de Argentina. Para ella ser argentina es un superpoder, un diferencial. Lo que más destaca del país es la sensibilidad de la gente, un rasgo que también la define. Nuestra música es muy sensible, nuestras películas, estamos muy conectados con la nostalgia, con el sentimiento, la amistad, señala Coll. Otro valor fundamental que subraya es la fortaleza: lo que más rescato de Argentina y de haber crecido ahí es la garra de seguir adelante, como país hemos pasado por muchísimas cosas y la gente sigue siendo feliz, seguimos teniendo mucho sentido del humor y nos reímos de nuestras desgracias. Entonces eso también lo aplico mucho, seguir adelante con humor y positividad. Al mirar hacia atrás, la pehuajense sonríe al pensar en las metas conseguidas. Sabe que hubo muchos obstáculos que afrontar, pero sin ellos no hubiera llegado a donde está ahora. A la Emilia de antes de venir a Australia, le diría que tenga paciencia, que las cosas que quiere lograr, las va a lograr, pero van a llevar tiempo y está bien que lleven tiempo, que disfrute cada etapa también, que siga aprendiendo de cada frustración o de cada tropezón y que siga siendo auténtica, resume Coll, quien todavía sueña sin límites. Maestría Clarín - Universidad de San Andrés MG Sobre la firma Newsletter Clarín

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