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» Panorama
Fecha: 07/05/2026 02:06
La conmoción social tras el femicidio de Natalia Cruz en Quijano se intensifica tras las declaraciones de su ex pareja, Daniel Orlando Serapio, quien pidió perdón y expresó su arrepentimiento por el crimen. El femicidio de Natalia Cruz a manos de su ex pareja, Daniel Orlando Serapio, ha causado una profunda conmoción en la comunidad de Quijano, Salta. Este trágico evento, ocurrido el 17 de febrero, ha generado un amplio rechazo social y ha puesto de relieve la problemática de la violencia de género en Argentina. Después de cometer el crimen, Serapio se ocultó en la Quebrada del Toro durante 11 días, hasta que fue descubierto por un pastor local, lo que subraya la desesperación de su intento de evadir la justicia. El 27 de febrero, fue capturado por las autoridades en un operativo que comenzó tras su fuga. En su primera declaración pública desde su captura, Serapio intentó desvincular a su familia de su delito. No entiendo porqué siguen detenidos, ellos no participaron de mi fuga, argumentó, mientras se encontraba acompañado por sus abogados defensores, Martín D´Andrea y Federico Gensei Higa. Serapio también expresó su arrepentimiento: No tenía nada pensado. Estoy arrepentido de lo que le hice a mi esposa, afirmó, dirigiéndose a la familia de la víctima. Este tipo de declaraciones son clave en el contexto de un juicio que aborda la violencia de género y el femicidio. En cuanto a la relación que mantenía con Natalia, Serapio afirmó que ella había finalizado la relación mediante una llamada en noviembre del año anterior. Sin embargo, describió su interacción posterior como buena, lo que contrasta con las denuncias de violencia que existían en su contra. Serapio admitió que tenía una medida de restricción por denuncias de violencia de género, aunque alegó no estar al tanto de su vigencia. Este aspecto del caso pone de relieve la complejidad de las relaciones abusivas y la falta de cumplimiento de las medidas judiciales. Finalmente, Serapio relató cómo la separación afectó su estado emocional y su desempeño laboral, lo que lo llevó a solicitar una licencia médica. Este testimonio revela la intersección de la salud mental y la violencia de género, un tema de creciente preocupación en la sociedad contemporánea.
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