06/05/2026 19:35
06/05/2026 19:34
06/05/2026 19:34
06/05/2026 19:34
06/05/2026 19:34
06/05/2026 19:34
06/05/2026 19:34
06/05/2026 19:34
06/05/2026 19:33
06/05/2026 19:33
» TN
Fecha: 06/05/2026 18:25
Mientras los primeros invitados dejan sus huellas en el mar de sal que Matías Duville desplegó en el Pabellón Argentino, las Pussy Riot y otros colectivos feministas realizan escraches frente al de Rusia, y los titulares sobre la Bienal de Venecia, la más prestigiosa y antigua, tienen más gusto a política que a artes visuales. Sin incidentes graves, según reportan los medios presentes, la protesta de los grupos feministas, mujeres encapuchadas con pasamontañas rosas, incluyó el lanzamiento de bombas de humo con los colores de la bandera de Ucrania, mientras gritaban consignas contra la invasión rusa y bloqueaban el acceso al pabellón. Fueron dispersadas por la policía. Leé también: Toneladas de sal y carbón: el dibujo monumental de Matías Duville que representará a la Argentina en Venecia Sucedió en el marco de una inauguración controvertida, que desató una crisis institucional. La edición 61 de la Bienal de Venecia abre las puertas sin jurado internacional, pues sus integrantes dimitieron ante la participación de Rusia e Israel. El presidente Pietrangelo Buttafuoco, cercano al gobierno de Giorgia Meloni, defendió esa inclusión como coherente con el espíritu de un jardín de paz, como describió a la Biennale. En los Giardini están presentes Ucrania y Rusia del mismo modo que en la Mostra del Cinema vi juntas la bandera de Irán y la de Israel. En Venecia no empuñamos las armas: si vis pacem, para pacem (si quieres la paz, preparate para la paz), dijo. Además de la dimisión el jurado, que no otorgará el preciado León de Oro, la Unión Europea amenazó con retirar sus dos millones de euros de financiación. En ese clima tenso, la delegación oficial argentina inaugurará el pabellón con la obra de Duville, encabezada por el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Monitor Yin Yang, la obra del artista marplatense, ya es uno de los grandes temas de conversación en Venecia, antes de que se levante el telón. Se trata de un dibujo realizado con carbón vegetal molido sobre un manto de sal que se extiende por unos 500 metros cuadrados. Lo que los primeros visitantes privilegiados ya describen como un espacio en movimiento, único e inolvidable. .
Ver noticia original