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» Perfil
Fecha: 06/05/2026 18:25
En medio del debate sobre las cuentas públicas, el economista Federico Glustein planteó una mirada crítica sobre el superávit fiscal que exhibe el Gobierno. Si bien reconoció su existencia, puso el foco en las condiciones que lo sostienen y en su viabilidad a futuro. El superávit es real pero no es sostenible, afirmó a Canal E, al explicar que el resultado positivo del primer trimestre cercano a los 6,8 billones de pesos se apoya en factores excepcionales. Entre ellos, mencionó el uso de rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y otros mecanismos que no forman parte de ingresos genuinos. Además, remarcó el impacto del aumento en el pago de intereses de deuda, que creció significativamente en términos reales, lo que distorsiona la lectura del resultado fiscal. El equipo económico apeló a recursos extraordinarios, subrayó, dejando en claro que el equilibrio no responde a una mejora estructural. Caída de la recaudación y fragilidad fiscal Uno de los principales factores que, según Glustein, comprometen la sostenibilidad del superávit es la caída de la recaudación. En abril, los ingresos fiscales mostraron un crecimiento nominal del 27%, pero quedaron por debajo de la inflación del 32,4%. Hay 5 puntos porcentuales reales que vienen siendo acumulativos, explicó, al señalar que se trata de una tendencia que lleva nueve meses consecutivos. Esta dinámica, vinculada a la baja actividad económica, impacta directamente en los recursos del Estado. La combinación de menor consumo, menor producción y caída en la recaudación configura un escenario complejo. Eso hace que ese superávit sea muy poco sostenible, insistió el economista, reforzando su diagnóstico. Señales mixtas en la economía real En paralelo, Glustein reconoció que existen algunos indicadores que podrían alentar expectativas de mejora. Sectores como la construcción dejaron de caer y ciertos rubros del consumo masivo muestran leves repuntes. Sin embargo, advirtió que estas señales conviven con problemas estructurales, especialmente en el mercado laboral. El empleo no está creciendo y lo que está creciendo es la informalidad, sostuvo, marcando una de las principales debilidades del actual escenario. Esta situación tiene consecuencias directas sobre el poder adquisitivo y el consumo. La falta de empleo formal limita la capacidad de recuperación sostenida de la economía. Asimismo, explicó que el crecimiento actual se concentra en sectores específicos como la minería, la agricultura exportadora, la energía y la intermediación financiera. Esos sectores siguen creciendo mucho y eso es lo que empuja al PBI hacia arriba, indicó. No obstante, advirtió que aún falta una recuperación más homogénea que incluya a la industria, el turismo y los servicios. Para que esto ocurra, consideró clave la mejora del empleo formal y una recuperación real del consumo, especialmente en alimentos y bienes básicos.
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