Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Más de diez cuadras de fila por 60 puestos en un frigorífico de Moreno

    Parana » Cuestion Entrerriana

    Fecha: 06/05/2026 18:01

    Sumate a nuestro equipo. En Cabaña Don Theo de la sucursal de Moreno vamos a sumar personal para todos los sectores. Presentarse con CV en mano el miércoles 6 a las 11, decía el anuncio publicado por el frigorífico conocido por su media res familiar. Lo que los dueños no imaginaron fue la masiva convocatoria que generaría esa publicación: más de 1.000 metros de cola, más de diez cuadras de gente que espera desde las 2 de la madrugada para acceder a apenas 60 puestos de trabajo. Nos impacta mucho. Por un lado, estamos contentos porque vinieron, pero es terrible la cantidad de gente que hay, se sincera Carolina Carena, dueña de Cabaña Don Theo. Estuve haciendo las entrevistas y las personas están para cualquier puesto, eso es lo más impactante. Capaz tienen un estudio o una profesión, pero hoy la necesidad es tan grande que hace que cualquier puesto sea bueno, cuenta. En la larga fila se ve gente de diferentes edades: desde jóvenes en sus veintes hasta personas cercanas a la jubilación. Mientras aguardan, desde el frigorífico montaron un pequeño puesto de choripanes para quienes ya entregaron su currículum. Jóvenes que buscan seguir subsistiendo Ezequiel Páez (24) y Lucas Ziccone (24) son dos amigos que llegaron desde Merlo al enterarse de la convocatoria. Viven a un viaje en colectivo de distancia y están desde temprano en la cola con su CV en la mano. Ezequiel está hace un mes sin trabajo, luego de una reducción de personal en el lugar donde se desempeñaba. En el caso de Lucas, lleva tres meses en la búsqueda: Me echaron sin causa por supuesta reducción, así que buscando a pleno, relata. Se enteraron por un amigo que vive cerca del supermercado Vital. Ya a la mañana nos avisó que había mucha gente, así que no estamos sorprendidos, cuentan. Para ellos, conseguir trabajo es una oportunidad de seguir subsistiendo. Remarcan que la situación está complicada para todos. Lucas cuenta que sus padres están en la misma situación, pero confían en que algo va a aparecer. Trayectorias largas y la barrera de la edad Unos metros más atrás se encuentra Valeria, de 58 años, con una experiencia sólida en tareas administrativas. Se tiene fe. En pandemia perdí mi trabajo de 24 años, la empresa bajó la persiana. La verdad que es muy difícil a mi edad, a pesar de la trayectoria. Ahora me estoy dedicando al catering, describe. Vive junto a su hija y su esposo en una casa propia y remarca: Trabajo desde toda la vida y me gustaría poder seguir. Más adelante en la fila está Daniel Enrique Soraire (59), que lleva más de dos horas esperando. Tiene iniciados los trámites para jubilarse, pero no es sencillo: todavía no completa los 30 años de aportes necesarios. Se acercó al frigorífico porque se quedó sin empleo, vio la búsqueda en Facebook y no dudó en presentarse. Hay mucha gente, así que veremos si tengo suerte. Tengo dos hijas, una de 17 años en la secundaria y no tengo plata para ayudarla, tampoco tengo para mí. Necesito cualquier cosa, destaca Daniel, con experiencia en el rubro de la carnicería. Expectativas, proyectos y urgencias familiares A la vuelta, Florencia Sirimarco, de 22 años, se ríe con sus amigas mientras sigue atenta el avance de la fila. Renunció hace dos meses a su empleo en una empresa del sector químico, donde estuvo cuatro años. Quería algo mejor, pero no pensé que iba a estar tan difícil la búsqueda, admite. Todavía vive con sus padres en General Rodríguez, pero aspira a mudarse sola. Me cambiaría la vida conseguir trabajo. Podría seguir con la facultad, vivir sola, cambiar el auto y otros proyectos que tengo en mente, comparte Florencia. Matías Aranda y Brenda Vergara, ambos de 25 años, tienen una hija pequeña. Comparten la convivencia con la madre de él, que los ayuda con los gastos. Vinieron temprano para ver si sale algo, aprovechando que su hija está en el colegio. El hecho de ser padres vuelve su búsqueda más urgente. Tenemos que ver si comemos o compramos una garrafa, no alcanza para las dos cosas, expresa ella con crudeza. El último trabajo de Matías fue en Coto, donde cumplió con sus tres meses de pasantía, pero no lo volvieron a llamar. Brenda se desempeñó como mesera en el Mercado de Moreno, en condiciones informales. Es muy feo ver que el mercado laboral está tan inestable. A veces uno consigue un trabajo, pero la paga es muy mala y con eso no llegás a fin de mes, cuenta Matías. Se espera que las entrevistas continúen hasta las 17. La lluvia se dispersó, pero la esperanza de ser contratado sigue presente en todas esas personas que ocupan más de diez cuadras de fila en busca de una oportunidad.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por