06/05/2026 16:08
06/05/2026 16:08
06/05/2026 16:07
06/05/2026 16:07
06/05/2026 16:05
06/05/2026 16:05
06/05/2026 16:05
06/05/2026 16:04
06/05/2026 16:04
06/05/2026 16:04
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 06/05/2026 15:08
La embajada de China en Argentina, conducida por Wang Wei, presionó a la Universidad de Belgrano para impedir la presentación de un libro sobre el régimen de Beijing previsto para el pasado 29 de abril. La actividad, llamada China: la seducción comunicacional para normalizar a un régimen, tenía como objetivo, además, la ponencia de dos paneles de profesionales y expertos en política internacional ante estudiantes e invitados especiales. La coacción diplomática resultó eficaz: la jornada académica, finalmente, fue cancelada. La actividad estaba organizada por la Fundación Friedrich Naumann, el Center for the Study of Contemporary Open Sociaties (CESCOS), el International Republican Institute, la propia universidad y la Oficina Cultural y Comercial de Taiwán en Buenos Aires. Los promotores esperaban alrededor de 150 estudiantes de la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de esa prestigiosa casa de altos estudios. PUBLICIDAD El viernes 24 de abril, por la mañana, la embajada de China comenzó con sus advertencias: se comunicaron telefónicamente con decanos, directores y docentes de diferentes carreras amenazándolos con cortar todo vínculo con la universidad si los paneles anunciados eran finalmente presentados. Horas después, la presión aumentó. Tres diplomáticos se presentaron en la sede de la calle Zabala para protestar y exigir la cancelación del evento. Los funcionarios del régimen fueron más allá y dieron aviso de que ese tipo de actividades podría dañar las relaciones diplomáticas entre ambos países... y las propias. Las autoridades universitarias consideraron prudente acceder a las exigencias de los enviados diplomáticos y así se lo comunicaron al resto de los organizadores. En un principio, habían acordado con la embajada cancelar por completo el acto. Sin embargo, según pudo reconstruir Infobae, la casa de estudios intenta por estas horas una maniobra intermedia: reprogramar la actividad para junio, sin promoción y exceptuando de cualquier comunicación el auspicio de la Oficina Cultural y Comercial de Taiwán. PUBLICIDAD Los organizadores habían comprometido a diferentes oradores para esa jornada académica. Entre ellos figuraban: Pablo Dons, reconocido académico y director de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de esa casa de estudios; Pablo Isern, director Ejecutivo de CESCOS; Juan Battaleme (UCEMA), Ricardo Ferrer Picado (UNLP), Fernando Pedrosa (UBA), Delfina Milder y Roberto Iglesias, cuyo libro no pudo ser presentado. La opinión de los censurados Para Isern -quien además es profesor en la Universidad ORT de Uruguay y en UCEMA- la situación se repite cada vez más y tiende a naturalizarse: Dado que creemos, erróneamente, que estamos lejos, asumimos que no hay ni habrá desafíos políticos e institucionales serios ante la creciente integración comercial y financiera con China. Ante esta errónea percepción de la evolución de la geopolítica reciente, creemos que este permanente ejercicio de presiones y extorsiones del régimen chino, a través de sus embajadas y simpatizantes alrededor del mundo, es un pequeño costo a pagar frente a grandes oportunidades materiales. PUBLICIDAD Por su parte, desde la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, su director para la región, Hans-Dieter Holtzmann dijo que observa con preocupación el avance de prácticas sistemáticas de presión e intimidación impulsadas por regímenes autoritarios en ámbitos académicos, políticos y culturales. América Latina no está al margen de estas prácticas. Las sociedades abiertas se sostienen sobre principios fundamentales: la libertad académica, la libertad de expresión y el derecho a debatir ideas sin presiones externas. Cuando actores estatales intentan condicionar qué temas pueden discutirse, qué voces pueden ser divulgadas, o qué perspectivas pueden ser escuchadas, estamos frente a mecanismos de influencia incompatibles con los valores liberales y democráticos, señaló a Infobae. PUBLICIDAD Roberto Iglesias, el autor del libro finalmente censurado, también se refirió a la cancelación del evento: Mi libro trata principalmente de lo que llamo la seducción comunicacional de los medios globales chinos para presentarse como un país normal, el soft power a través de una muy cuidada y amable propaganda positiva donde nunca hay problemas ni criticas y se oculta el tema central: una autocracia sin libertades y con violaciones de derechos humanos. Aquí estamos ante una acción que es la otra cara de la moneda, un acto de hard power o sharp power. China no se limita a dar su versión de las cosas sino que pretende tener un control total sobre la narrativa sobre cualquier cosa que se diga de ella en los medios mundiales. Las presiones a gobiernos y a medios a través de embajadas y otras instancias son en ese sentido relativamente comunes. La lógica de presionar para cancelar un panel es un paso mas en esa dirección del control narrativo, además de ser una evidente interferencia en otro país para coartar la libertad de expresión, subrayó Iglesias. PUBLICIDAD Aún no hay fecha prevista para la reprogramación de la presentación del libro y de los paneles, aunque se cree que sería finalmente para los primeros días de junio. X: @TotiPI PUBLICIDAD PUBLICIDAD PUBLICIDAD
Ver noticia original