06/05/2026 14:47
06/05/2026 14:47
06/05/2026 14:46
06/05/2026 14:45
06/05/2026 14:44
06/05/2026 14:44
06/05/2026 14:44
06/05/2026 14:44
06/05/2026 14:44
06/05/2026 14:43
» Plan B noticias
Fecha: 06/05/2026 13:48
(Por Javier Urban) Convencido de que pampeanos y pampeanas lo miran como el muchacho distinto a todos los demás dentro del peronismo, di Nápoli irá por la candidatura a gobernador. Tiene que dejar sucesor o sucesora y no le será fácil. Dicen que las últimas inundaciones le hicieron daño. A Milei, Adorni le sigue provocando daños. Para cuando asumió su segundo mandato, el muchacho estaba convencido que habría Milei para rato. De lo que estaba seguro, en realidad, era de la continuidad, en el tiempo, de la demanda de la gente de un estilo Milei, disrruptivo y perturbador. Al analizar las elecciones del 2023, leyó que las mayorías, con su voto, habían expresado que ya no querían, si quiera, aquella década ganada, en la que habían incrementado sus derechos. Lo que venía ahora, y perduraría largamente, según su entender, era gobernar mostrándose diferente a todo lo anterior. Y que, para satisfacer su aspiración de ser el próximo gobernador de La Pampa, desde el PJ, tendría que hacerse ver como el renovador, como el transformador dentro del peronismo. Y ya en el arranque, no más, de su segundo mandato, quiso mostrarse como el Milei de la política vernácula. Llevando a la práctica lo que Milei hacía en aquel video de antes de asumir la presidencia, en el que arrancaba cartelitos de una pizarra en la que estaban pegados nombres de organismos estatales que iba eliminando al grito de afuera, el intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, eliminó todas las subsecretarías y otras dependencias. De ese modo, no sólo achicó el organigrama del municipio, sino que removió personal, dejando a muchos sin tareas, algo que profundizó cuando privatizó servicios con la excusa que los prestarían cooperativassin llegar a mostrarse como el topo que está destruyendo el Estado desde adentro, como se autodefine Milei, el intendente le estaba dando una señal a los vecinos/contribuyentes que, a su entender, la eficiencia no se alcanza con los empleados públicos. Una señal también a futuro, si lo eligieran gobernador. Pero además, di Nápoli se decidió a ir más a fondo y creyó que la coyuntura de renovación de autoridades del PJ, el año pasado, era el momento para plantarse. El momento de enfrentar a la casta partidaria. Y, en un rivaival de la desafortunada (para sus intereses) frase de su antecesor Luis Larrañaga que, después de un Congreso del PJ, en Rancul, dijo que el marinismo y el vernismo estaban en extinción en el PJ («Son el peronismo viejo, con olor a cala. Que va hacia la nada, y unidos por el espanto», llegó a decir), decidió confrontar electoralmente con la lista de unidad que encabezó el gobernador Sergio Ziliotto y tiene como congresal nacional al ex mandatario Carlos Verna. No le dio la nafta para completar los cargos en una lista imposible de avalar por la justicia electoral partidaria, pero dejó un documento en el que, como vienen sosteniendo dirigentes opositores de, por ejemplo, el radicalismo, los macristas y el MID, cuestionó la bandera histórica del modelo de provincia que ha permitido al peronismo retener la gobernación desde hace cuatro décadas, el de intervención del Estado, con inclusión a los sectores vulnerables, pero también con promoción de la actividad económica para impulsar la industrialización y sostener el empleo y el consumo. En definitiva, el modelo por el que destacan y reconocen al PJ pampeano en todo el país y que han sostenido, desde 1983, Rubén Marín, Néstor Ahuad, Carlos Verna, Oscar Jorge y Sergio Ziliotto. Desde ese lugar, definitivamente rupturista, enfrentado a la casta partidaria (supieron entusiasmarse sus allegados) Copete pretende ser candidato del PJ, bendecido por todos los sectores o dando una interna que lo consagre. No era de extrañar que, con recursos tan semejantes a los de Milei, di Nápoli corriera una suerte parecida a la del energúmeno pendenciero que nos preside. Es así que, como a Milei que hasta hace no más que 3 meses, las encuestas lo ubicaban bien arriba en cuanto a imagen positiva, sobre todo después de haber dado vuelta los peores pronósticos tras su derrota electoral en PBA en septiembre del año pasado, convirtiéndola en victoria nacional en octubre; a Luciano la valoración que percibía de los vecinos de Santa Rosa de su gestión, le hicieron creer que cuenta con el respaldo suficiente, para ir por la gobernación. Y la mesa bien chica, casi que reducida a su persona y la de su secretaria plenipotenciaria (aunque algunos dicen que pudo haber pasado algo que provocara un distanciamiento en los últimos tiempos), que lo resuelve todo en su gestión, decidió que es ahora, que la gente está cansada de los mismos de siempre y Luciano es otra cosa. Y así, desde principios de este año, la idea ha sido instalar a Copete como precandidato a gobernador por el peronismo. Claro que, para lanzarse a semejante aventura, un requisito sine qua non es controlar la ciudad capital, o sea plantar un candidato o candidata que retenga para su sector la intendencia que él dejará ni bien formalice su precandidatura. A partir de esa necesidad y de los acuerdos alcanzados con otros sectores del peronismo santarroseño, Luciano le habría ofrecido a Convergencia (sector del que todavía no entendemos cómo no capitalizó la formidable elección que el peronismo hiciera el año pasado en Santa Rosa cuando Lichi Marin fue electa diputada nacional, dejando que Copete y los suyos se llevaran los aplausos, cuando bien lejos que estuvieron de ser parte gravitante en la campaña) poner él o la candidata: Taco o Lichi. No pareciera, de todos modos, que desde el marinismo tuvieran intenciones de semejante exposición, lo suyo más bien sería un acompañamiento en el que pondrían a disposición de di Nápoli la estructura que, la otrora naranja, aún conserve en el interior provincial. Por eso es que aparecieron, en las últimas semanas, dos postulantes dispuestas, ellas sí, a hacerse cargo de la sucesión. Ni más ni menos que por razones de lealtad, una de ellas cree contar con ese derecho. Dicen que ha hecho saber a más de un allegado al intendente, que supo aguantar los trapos y arrastrar todas las marcas haciéndose cargo del impopular desembarco de Clarín cuando, el año pasado, parecía que el affaire con Movistar, se lo llevaría puesto. Además, dicen que dice, que se bancó ponerle freno a la ofensiva de las unidades básicas, no recibiéndoles el duro documento (volveremos sobre eso) cuando estuvo al frente del municipio, durante la licencia del intendente. Por derecho propio, Romina Montes de Oca, sola, o sea no porque cuente con el apoyo del lezcanismo (su sector de origen) para eso, asegura ser la candidata para darle continuidad a la gestión de Copete. Y después está ella. Fue muy llamativa la manera en la que la propia prensa oficial la mostró liderando la ejecución de tareas de reacondicionamiento y relacionándose con vecinos/as, con fotos muy sugestivas y comentarios en off de que Carmina Besga salía a la cancha poniendo así, Copete, toda la carne en el asador en procura de mantener los dominios en San Martín 50. Claro que exponer a la plenipotenciaria de semejante manera, denota también, que ese objetivo no estaría siendo evaluado como fácil de lograr. Primero porque la interna le sería inevitable (Marcelo Pedehontaa ya dijo que tiene toda la infraestructura y al equipo armado, para dar la interna, aunque después suavizó diciendo que se bajaría si di Nápoli quisiera volver a ser candidato, pero porque sabe que irá en búsqueda de serlo, pero a gobernador), y después porque, pasaron cosas. Decía hace un ratito que, como Milei, Luciano contaba con la imagen del distinto, del que dentro del peronismo es otra cosa, respecto a dirigentes que la gente vería como desgastados, si no como casta, poco menos que eso. O sea, como Milei, Copete se podría mandar cualquiera que, la gente, lo seguiría valorando solamente por ser diferente a los demás. Es así que, como a Milei, que no le entraba ninguna bala, di Nápoli con la estatización del servicio de colectivos, la construcción del Parque Lineal y las remodelaciones del paseo de la laguna, más la semipeatonal con la plaza San Martín, daba la impresión de que estaba blindado. Los vecinos y vecinas parecían bancarse, en los barrios, el no paso de las máquinas para emparejar las calles de tierra y encima que haya dispuesto que las mismas no se rieguen más (¿como Milei con las rutas esperará que los vecinos se organicen y las rieguen ellos, si no se bancan la tierra volar en continuado?); que el municipio se quede con la plata de los consorcios de vecinos que han pagado el asfaltado de sus calles, pero él decidió que no se asfalten más porque el costo es muy caro; que los arreglos de los interminables pozos en el asfalto de calles barriales no sean más que simulacros que a los pocos días reaparecen; que a cambio del Lineal los parques en los barrios estén mayoritariamente abandonados, con juegos rotos y yuyos crecidos. Los comerciantes del centro renegaban, pero mansos estaban, ante la desertificación del mismo, porque la gente ya no se llega como antes y encima están los bolardos que no los dejan estacionar y entonces no se detienen si quiera a chusmear, mucho menos a comprar. Los automovilistas se bancaban tener que pagar la RTO, las fotomultas y el tener que desembolsar guita para estacionar mucho más allá de la zona céntrica. Todos se bancaron que el Parque Lineal haya costado mil doscientos millones de pesos, pagados por directa o sea sin licitación (y que la continuidad del mismo tenga un costo seguramente superior), mientras en los barrios muchos creen que las prioridades deberían ser otras porque sus necesidades lo son. Y hasta que su objetivo principal sea recaudar por donde sea y se bancan pagar el mayor porcentaje, en todo el país, de impuestos, tasas y contribuciones sobre los servicios públicos, un 35% de lo que pagan; por encima de otras capitales, como Rawson (Chubut) con 26%, y Neuquén y Resistencia (Chaco) con 21,3%, que son las que le siguen. Nada de eso parecía hacerle mella al intendente que sabía vender la imagen de diferente dentro de la dirigencia peronista. Es más, cuando las Unidades Básicas documentaron todas esas situaciones reclamándole que las atendiera a partir de su pertenencia peronista, bastó que la vice-intendenta, como dijimos antes, se negara a firmar su recepción, para que ese documento quedara archivado en alguna UB. Pero de repente, a Copete los planetas se le desalinearon. Como a Milei, al que parecía que el pueblo argentino le bancaba cualquiera, pero no le perdonaron que a Adorni lo descubrieran con más propiedades que el aloe vera, revelándose más casta que ninguno y, a partir de ahí, su imagen está en picada libre. Esa sensación de vulnerabilidad que embargó a la gente que sintió que los anti-casta los tomaban por pelotudos, sacudió también a las y los vecinos santarroseños que experimentaron algo parecido con Copete y señora. Que el temporal del viernes 17 de abril, que colapsó calles, inundó viviendas, arruinó autos, dejó a la laguna al límite del desborde, los haya encontrado fuera de la ciudad, regresando de un viaje fastuoso por Málaga, España, rompió el blindaje del intendente. A partir de eso, y por eso (nosotros inundados acá y ellos al sol en Europa, se quejaban), le empezaron a entrar las balas, al punto que el vecindario hasta le factura la sociedad política que tenía, cuando lo desafió por la presidencia del Partido a Ziliotto, con el destituido de su cargo nacional y acusado penalmente de malversación de fondos, el sindicalista gráfico Aníbal Schmidt. No llegó por un día a estar el día del temporal, si hubiera llegado antes o el fenómeno se hubiera dado un día después, comentaban en San Martin 50, los que lo escucharon lamentar su suerte. Se viene el desafío En la Argentina de Milei la miseria avanza a un ritmo vertiginoso y crece el malestar social ante una economía en declive y un consumo casi paralizado. Ese presente se enmarca en la subordinación total del presidente a los EE UU, que sumó en la semana escenas de un sometimiento nacional explícito, cuando Milei, junto a su hermana Karina y a Peter Lamelas, embajador norteamericano en la Argentina, se subió al portaaviones nuclear USS Nimitz, que viene a realizar acciones conjuntas con las Fuerzas Armadas Argentinas que no fueron votadas en el Congreso de la Nación, por lo cual deberían considerarse ilegales, además de traición a la patria por estar colaborando con una potencia extranjera que es parte de la OTAN, al igual que Gran Bretaña, que coloniza en forma ilegal las islas Malvinas. Pero más allá de eso, en nuestra Patria, tristemente, aún se proyecta una imagen de un Estados Unidos que ha dejado de existir a la mirada de la mayoría del mundo. La subordinación política asumida por las clases dominantes que se favorecen mientras la presidencia de Milei logra mantenerse a flote, contrasta en forma notable con la salud política, económica, social, militar y cultural de un Estados Unidos en franco colapso. Igualmente, más allá de la idiotés cotidiana que los asemeja a Donald Trump y Milei, hay un mundo disputando una nueva forma de organizar los destinos de sus formas de producción política. Y en la Argentina, la etapa post-Milei ya se discute (a pesar que el Experimento sigue dando frutos) y las encuestas ya miden la intención de votos para ese momento, con el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezándolas con un 44%, según un relevamiento de la consultora Zuban Córdoba. Detrás aparecen Sergio Massa con 34,6%, Patricia Bullrich con 32,4%, Victoria Villarruel con 31,7% y Javier Milei con 31,4%. Lo que el estudio asegura es que el 72% de los argentinos considera que el país necesita un cambio de gobierno. Con esos números en las manos, habrá que ver si el Peronismo logra una suerte de unidad, termina definiendo una interna que los encolumne o vayan definitivamente separados los distintos sectores en pugna, algo de lo que el distópico gobierno quiere sacar ventajas y para eso presentó un proyecto de ley para eliminar las elecciones primarias (PASO). Es innegable la fragmentación del peronismo. Lejos aún de una definición por parte de la conductora proscripta, Cristina Kirchner, en el sentido de si su voluntad es acordar con Kicillof o enfrentarlo, apareció este 1° de mayo, un sector descafeinado del peronismo, al punto que priorizó en su presentación (antes que aludir al bienestar de la gente) la defensa del superávit fiscal como una herramienta de gestión que ya aplican sus intendentes y gobernadores, según explicó uno de los organizadores, Guillermo Michel. Otros de los que planificaron este lanzamiento del denominado Peronismo Federal, son Juan Manuel Olmos y Victoria Tolosa Paz. Pero insisto, se trata de un peronismo tan lavadito que hasta Martín Llaryora envió representantes para que el cordobesismo estuviera presente. Contra esa liviandad, saltó en un acto por el día del trabajador, en Cañuelas, PBA, del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Anses, Máximo Kirchner, recordando que la presidenta que se olvidaron de nombrar en la plaza el 1° de mayo (en el acto de la CGT) fue la que recuperó la Anses y sacó de una patada en el culo a las AFJP. A Cristina la tienen aislada en su departamento y parece imponerse una especie de secreta autorización para que algunos sectores de su espacio político la abandonen. Lo que, entre otros muchos interrogantes, genera esta pregunta ¿un eventual gobierno peronista, post Milei, no corre el riesgo de nacer débil si se parte de la aceptación de esa exclusión? Mientras tanto, la política profesional anda enfrascada en las roscas de cara al proceso electoral que viene. Apareció un Pichetto, hablando en nombre del peronismo, diciendo hay 2027 y llegó al país el comunicador Dante Gebel que se reunió con el gobernador de Córdoba, Llaryora. Es tan variopinto el escenario que aparecen hasta banqueros como Jorge Brito como candidatos. Y Mauricio Macri se muestra activo para volver a representar al círculo rojo: Hizo pública sus reuniones con Paolo Rocca de Techint y con Ricardo Lorenzetti, de la Corte Suprema. Es un tiempo en que las ofensivas que recibe nuestro pueblo, debiera ser una oportunidad para resistir, reorganizarse y acumular poder, encausar debates con perspectiva de futuro y romper con la inercia que acompaña la apatía política que caracteriza este tiempo de ocaso de la democracia liberal. No alcanza con la nostalgia de la reivindicación de un pasado que parece atrapado en la añoranza de aquellos que atestiguan las conquistas acontecidas hace más de una década. No alcanza con la catarsis sobre los personajes inimaginables que acompañan al circo de subnormales que acompaña al presidente, ni atribuirles una autoridad de la que carecen o la responsabilidad por actos de los que sólo ofician de catalizadores. Es tiempo de análisis, de diagnóstico profundo sobre la extranjerización de nuestra economía, sobre la hegemonía de los grupos económicos sobre el desarrollo nacional y de la parasitación de los especuladores sobre nuestra riqueza futura. Este tiempo de emergencias, nos impone la urgencia de pensar la refundación de nuestra Patria, la gestación de una nueva independencia. La novela Adorni y lo que nos toca a los pampeanos Cual si fuera una versión berreta de Christian, que en la novela de Edmond Rostand, pretendía conquistar a Roxane, con las cartas y poemas del Cyrano de Berjerac; a Manuel Adorni le escribían cartillas en tiempo real, que leía patéticamente en cada una de sus intervenciones para sobrevivir al 29-A en su declaración ante el Congreso, pese a los pronósticos de renuncia. Su alocución fue denigrante pero también un relato falso que mereció desmentidas a cada paso. Por ejemplo, desde La Pampa, Ziliotto tuvo que salir a aclarar que es mendaz lo que dijo que no existen registros de solicitudes de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) efectuadas por la Provincia, cuando es de público conocimiento que La Pampa presentó en reiteradas oportunidades pedidos formales de asistencia financiera, sin obtener hasta el momento ningún tipo de respuesta por parte del Estado nacional. Se le pidió asistencia frente al fuerte desequilibrio financiero provocado por decisiones fiscales del Gobierno nacional que redujeron de manera sustancial los recursos coparticipables; por el incumplimiento en el envío de los fondos para cubrir los déficits previsionales de las cajas jubilatorias no transferidas; y para afrontar las consecuencias del temporal del 18 de febrero de 2026 que ocasionó importantes daños en Santa Rosa y Toay. Ni siquiera una negativa le devolvieron a La Pampa, lo que evidencia no solo la falta de asistencia, sino también la ausencia total de respuesta institucional ante reclamos legítimos. La elocuencia de esa actitud del gobierno libertario, quedó expuesta en Catriló cuya obra de desagües cloacales, que beneficiaría a más de 7 mil habitantes y está paralizada desde que asumió Milei, ahora recibió el acta de defunción: el gobierno de Milei canceló definitivamente su construcción. Y qué decir de las rutas nacionales, cada vez más deterioradas, donde el gobierno del neurodivergente se muestra decididamente indiferente frente, incluso, a lo mínimo, a autorizar el señalamiento horizontal en los cruces de las rutas nacionales con las rutas provinciales, que el gobierno de Ziliotto está señalizando. Ni a eso le dan bola. Y respecto a la finalización de las obras abandonadas del Procrear, para que 400 familias pampeanas tengan su techo propio, se estableció que hacen falta más de 116 mil millones de pesos. ¿Qué pretende el distópico gobierno Nacional? Que el gobierno provincial se haga cargo, a cambio de las deudas que La Pampa tiene con Nación, que es cero pesos. Y así estamos, mientras la coparticipación sigue cayendo y La Pampa recibió en abril un 3,6% menos que en abril del año pasado. Al ritmo del loop de la mentira pasó Adorni por el Congreso, pero pareciera que ahora, por delante, le queda lo peor, el proceso judicial, que tiene a Ariel Lijo y Gerardo Pollicita tratando de dilucidar cómo puede justificar unos U$S 105.000 en efectivo y otros U$S 335.000 en movimientos vinculados a sus propiedades que resultan todavía dudosos. Y ya arrancó mal, el contratista Matías Tavar dijo, en tribunales, que Adorni le pagó por las refacciones, en su casa quinta, en un barrio privado, U$S 245 000 en efectivo. ¿De dónde los sacó? La nueva política: de la casta, lo peor.
Ver noticia original