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  • Fuimos apagando el hospital: la advertencia del director del Hospital de Clínicas por el presupuesto

    » La Nacion

    Fecha: 06/05/2026 13:18

    Fuimos apagando el hospital: la advertencia del director del Hospital de Clínicas por el presupuesto Fuimos apagando el hospital, afirmó ayer Marcelo Melo, director del Hospital de Clínicas José de San Martín. El principal hospital universitario, que atiende a unas 500.000 personas al año y realiza entre 8000 y 10.000 cirugías, volvió ayer a ser el escenario del reclamo presupuestario. Necesidades cotidianas como la compra de medicamentos o el mantenimiento de los equipos interrumpidos por falta de recursos se mezclan con problemas de infraestructura históricos. Redujeron las cirugías, cerraron quirófanos y recortaron servicios de limpieza y seguridad. Ajustamos todo. Bloqueamos la cirugía, solo hacemos las de guardia, oncológicas o de infecciones. A las programadas les pusimos un tope. En vez de tener habilitados todos los quirófanos, tenemos cinco de los 20. La cirugía es lo que nos dispara todos los gastos, al igual que las internaciones", indicó Melo. El director calcula que este hospital, que en promedio atiende unas 1000 consultas por día y depende de la Universidad de Buenos Aires (UBA), está funcionando al 50%. Atendemos al paciente en la primera consulta, cuando tiene que seguir escalando tenemos el embudo y vamos bloqueando porque eso es lo que va disparando los gastos, precisó. La situación es similar en otros centros médicos que dependen de universidades. En el Instituto de Oncología Ángel Roffo, centro escuela de referencia en la especialidad y otro centro de salud que depende de la partida asignada a la UBA, no funciona el equipo de radioterapia que tuvo una última falla hace un año. Ayer, los directores de la red de hospitales de la UBA alertaron en conferencia de prensa que de no recibir los fondos nacionales, en 45 días podría comenzar la parálisis total. Al igual que en 2024, en la previa a una marcha universitaria federal en reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, denunciaron que en lo que va del año el Gobierno no envió fondos para el funcionamiento de los hospitales. Se trata de una partida de casi $80.000 millones, de los cuales un cuarto debió haberse ejecutado entre enero y abril. El Gobierno, por su parte, contestó que las transferencias se encuentran al día, pero haciendo referencia a otro ítem del presupuesto, conocido como función salud que tiene que ver con las carreras vinculadas a la medicina, pero puede usarse para los hospitales. Los hospitales reclaman por la partida que se utiliza para gastos operativos. En el caso del Clínicas, pagos de servicios de mantenimiento de equipos, medicamentos, descartables, insumos, oxígeno, la empresa de seguridad, de limpieza, honorarios de los anestesistas que cobran como prestadores. Es decir, el gasto diario de funcionamiento. El Hospital de Clínicas no tiene presupuesto para mantenimiento, explicó Melo. Ahora necesitamos pagar el service del resonador que asciende a $150 millones, marcó. De los $80.000 millones para funcionamiento de hospitales que dependen de universidades nacionales que reclaman, la mayor parte va para la UBA (pidieron formalmente $75.000 millones) y para el Clínicas: Melo estima que serían unos $60.000 millones. El Ministerio de Capital Humano considera inadmisible que, mediante amenazas de medidas de fuerza, una universidad pretenda apropiarse del crédito presupuestario destinado al conjunto de los hospitales universitarios nacionales e imponer criterios de distribución de una partida que pertenece al sistema universitario completo y no a una sola institución, comunicaron desde la cartera a cargo de Sandra Pettovello en su cuenta de X. Y agregaron que el área aún debe contemplar su distribución eficiente entre todas las casas de estudio que cuentan con hospitales. A este panorama se suman deudas de obras sociales. Los ingresos del hospital son principalmente de tres fuentes: los fondos públicos nacionales, Pami y obras sociales. La deuda del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), que es la obra social bonaerense, asciende a $2000 millones, mientras que la de la Obra Social de los Empleados de Comercio y Actividades Clínicas (Osecac) a $1000 millones, según pudo saber LA NACION. Hoy estamos subsistiendo con Pami. Su cápita es grande y nos paga. Las obras sociales algunas pagan, otras pagan demorados y otras nos deben. Mandamos carta documento y están en tratativas de que se pague la deuda, indicó Melo. Los grupos sin cobertura, que se cubren 100% por parte del hospital es donde más nos achicamos. Por otro lado, el director del hospital contó que están buscando establecer un sistema con los gobiernos de la ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires, de donde provienen la mayoría de los pacientes que atienden. Estamos tratando de que el gobierno de la Ciudad o la provincia de Buenos Aires cubran algo, y establezcamos algún sistema de reintegros. Estamos en tratativas. Al estar todo digitalizado, están bien documentados los costos, indicó Melo. Los problemas en la infraestructura o los ascensores que no funcionan datan de mucho tiempo antes que la gestión de Javier Milei. Melo no recuerda cuando dejaron de funcionar las escaleras mecánicas en el hall central del hospital. Están trabajando en la instalación de nuevas, donadas por Aeropuertos Argentina. Y relató diferentes interacciones con empresas del sector privado. La Fundación Equidad, que cuenta con un cesto de desechos electrónicos en la puerta del hospital, donó computadoras y servidores que permitieron digitalizar gran parte del sistema del hospital. La última renovación digital del sistema de estudios fue en 2017. Antes, entregaban las radiografías impresas. A partir de ese año radiografías, resonancias, ecografías y la mayoría de los estudios se entregan de manera digital ya que se renovaron todos los equipos. Hace años que la Fundación del Hospital de Clínicas realiza una cena para recaudar fondos. Según explicó Melo, este año donó cuatro ecógrafos. Cada uno cuesta U$60.000. Fueron distribuidos en terapia intensiva, unidad coronaria, cardiología y radiología. Es un salto de calidad importante para el hospital. También nos están ayudando en la restauración de las salas del piso 11, precisó. Al igual que en la facultad de Farmacia, o en Ingeniería, sin precisar cuántos profesionales dejaron el hospital en el último tiempo, Melo describe que a raíz de este ajuste están perdiendo a los dos extremos: profesionales formados, y los jóvenes que recién empiezan. La vocación no se agota, la mantenés, pero también tenés que dar una respuesta a tu familia, a las necesidades económicas. En Farmacia, por ejemplo, consiguen rápidamente trabajo en empresas farmacéuticas. En el hospital, a la farmacéutica le está costando conseguir gente nueva. Tenés fuga de los dos extremos: el que se está formando y el formador y los dos son importantes, señala. El sueldo neto de un residente en abril alcanzó los $1.442.908, el de médico no residente es de $1.354.916. Le sigue la categoría de enfermero que alcanzó $1.176.004, el administrativo $1.122.207 y por último un auxiliar $1.026.354.

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